2019-01-19

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Poemas y libros recomendados de Rubén Darío

Extractos seleccionados de las obras más significativas del poeta nicaragüense Rubén Darío


La habilidad para la poesía que el escritor nicaragüense Rubén Darío exhibió desde muy joven le hizo ganarse el apodo de "poeta-niño". Su prolífica obra contribuyó a delinear las características del modernismo en la literatura en lengua española. Aquí ofrecemos una recopilación de extractos de sus obras más significativas.



Comencemos por la famosa Sonatina, acerca de una princesa triste...


Portada del libro Sonatina, de Rubén Darío
Portada de Sonatina
Sonatina (fragmento)

La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?


¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.


Portada del libro de poesías Rubén Darío para niños
Rubén Darío para niños

Rubén Darío para niños


Esta antología de poesías para niños de Rubén Darío cuenta con 166 páginas bellamente ilustradas. La obra rescata poesías muy conocidas de Rubén Darío, tales como La sonatina, Marcha triunfal, Margarita, etc. También recopila muchas otras que merecen ser leídas y apreciadas por los niños y jóvenes del siglo XXI.


Marcha triunfal (fragmento)


¡Ya viene el cortejo! 
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines, 
la espada se anuncia con vivo reflejo; 
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines. 

Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes, 
los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas 
la gloria solemne de los estandartes, 
llevados por manos robustas de heroicos atletas. 
Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros, 
los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra, 
los cascos que hieren la tierra 
y los timbaleros, 
que el paso acompasan con ritmos marciales. 
¡Tal pasan los fieros guerreros 
debajo los arcos triunfales! 

Los claros clarines de pronto levantan sus sones, 
su canto sonoro, 
su cálido coro, 
que envuelve en su trueno de oro 
la augusta soberbia de los pabellones. 
Él dice la lucha, la herida venganza, 
las ásperas crines, 
los rudos penachos, la pica, la lanza, 
la sangre que riega de heroicos carmines 
la tierra; 
de negros mastines 
que azuza la muerte, que rige la guerra. 


Los áureos sonidos 
anuncian el advenimiento 
triunfal de la Gloria; 
dejando el picacho que guarda sus nidos, 
tendiendo sus alas enormes al viento, 
los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria! 

Ya pasa el cortejo. 
Señala el abuelo los héroes al niño. 
Ved cómo la barba del viejo 
los bucles de oro circunda de armiño. 
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores, 
y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa; 
y la más hermosa 
sonríe al más fiero de los vencedores. 
¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera 
honor al herido y honor a los fieles 
soldados que muerte encontraron por mano extranjera! 



Portada del libro Prosas profanas, de Rubén Darío
Prosas profanas

Prosas profanas


Una de las principales virtudes de Rubén Darío fue la renovación métrica y verbal a la que sometió a la poesía gracias a sus innovaciones en dicho campo. Estas innovaciones salen a la luz en su obra Prosas profanas. Este libro, editado y publicado por primera vez en Buenos Aires en 1896, supone el triunfo del modernismo y el momento de mayor plenitud creativa de Darío.

La publicación de esta obra propició la ruptura definitiva con los cánones del lenguaje poético tradicional. Constituye la máxima expresión de la nueva estética que tan fervientemente buscaba Rubén Darío. Producto de su admiración por la musicalidad de la poesía parnasiana y simbolista francesa (Gautier, Verlaine), Prosas profanas se ofrece como suma o compendio de una experiencia múltiple. La culminación del afán de renovación iniciado en Azul... y punto de partida del proceso de interiorización que desembocará en Cantos de vida y esperanza.

Portada del libro Poesías Completas, de Rubén Darío
Poesías completas

Los sonetos


La labor de los poetas modernistas alcanza a todos los aspectos de la creación poética: al verso y a la estrofa, a los temas y a las series rítmicas. El soneto, que el Romanticismo no había cultivado, ha sido la forma preferida de los poetas del siglo XX.


Si consideráramos recogida toda la labor poética de Rubén Darío en las últimas Poesías Completas publicadas, serían 128 los sonetos escritos por él. Hasta 1886, Darío escribió 22 sonetos, ensayo de los que incluiría posteriormente en los libros por él organizados y que pueden considerarse como obras maestras de este tipo de composición.

La mayor parte de los sonetos de Darío están escritos en versos endecasílabos y alejandrinos, pero encontramos también sonetos en hexasílabos, en heptasílabos, en octosílabos, en eneasílabos, en decasílabos, en dodecasílabos, en pentadecasílabos e incluso en versos de diferente número de sílabas dentro de la misma composición.

En cuanto a la temática, se observa que Darío prefería emplear los sonetos para homenajear o cantar a personas, naciones o ideas abstractas. Casi el 70 por ciento está dedicado a exaltar las virtudes de algún escritor amigo, de un país, de una ciudad, etc.

En la mayoría de los casos, Darío no hace en sus sonetos el retrato del personaje o la obra creada por el personaje a quien le canta, así como tampoco describe las bellezas de las naciones o de las ciudades; canta virtudes objetivamente, sin personificarlas en lo cantado, para dirigirse, en los últimos versos, a la persona o cosa cantada, personificándola. Veamos, por caso, el soneto dedicado a Carlos Romagosa:

Entre la barbarie que las garras saca
cuando ve el reflejo de sedas fulgentes;
entre el que desdora, desluce y ataca,
eriza las cerdas y muestra los dientes

cuando ve mi gema, mi biombo, mi laca,
o mis raras musas, terror de las gentes,
terror de la gente calmuca y canaca
que mancha la gloria de los continentes...,

suele haber un cisne, o un águila bella,
o un lirio, o un trueno, o una blanca estrella
o un iris que muda la noche que mata,

o una espada de oro, o un casco de plata,
o una rosa pura, o una noble rosa...,
¡toda como tu alma, Carlos Romagosa!





 
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