2010-10-30

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Formando niños lectores

Lo siguiente también es un extracto de la nota “¿Me cuentas un cuento?”, aparecida tiempo atrás en el sitio web de Discovery Kids. Es una serie de sugerencias para fomentar el hábito de la lectura en los niños, de forma tal que el momento de ponerse a leer sea un momento esperado y gratificante, y no una obligación impuesta, por ejemplo, por una tarea escolar. Aquí van los consejos:
  • Crear un hábito de lectura. Hacerlo todos los días y en el mismo momento del día. Las horas que preceden al sueño suelen ser las ideales.
  • Que el niño sienta que la fracción de tiempo destinada a la lectura es importante en sí misma. No es bueno compartirla con otras actividades.
  • Disfrutar con él de ese momento mágico, y transmitirle esa experiencia de goce.
  • Seleccionar los cuentos en función de la edad e intereses de nuestro hijo. En la mayoría de los libros está indicada la edad recomendada de sus lectores.
  • Darle la posibilidad al niño de elegir qué historia quiere que le sea leída o narrada.
  • Procurar que se identifique con los personajes, permitirle que interrumpa la narración para preguntar o comentar algo, crear intriga, dejarle que cuente el final.
  • Enseñar con el ejemplo. Es mucho más fácil que se aficione a la lectura el niño que ve asus padres leer, y en cuya casa hay libros.

2010-10-28

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Cuentos clásicos infantiles, en una obra de teatro

El baúl de la fantasía
El flamante Grupo de Teatro Contra Reloj presentará en la ciudad de Posadas (provincia de Misiones, Argentina) su primera representación teatral. Se trata de una interesante comedia que condensa lo mejor de los cuentos para niños. El estreno se realizará en jornada doble: viernes y domingo en Sala Tempo (3 de Febrero casi Córdoba).


Con los personajes más famosos de los cuentos de hadas en escena, el recientemente conformado Grupo de Teatro Contra Reloj estrenará este fin de semana “El Baúl de la Fantasía”, una obra en la que confluyen sobre las tablas los clásicos de la literatura infantil.

El Flautista de Hamelin, Blanca Nieves, el enano Gruñón y la malvada Reina, Ricitos de Oro, el Genio de la Lámpara, Campanita, la Bruja Maruja, Caperucita Roja y el infaltable Lobo Feroz, son los protagonistas de los cuentos más logrados de todos los tiempos. Sin embargo, a partir de este viernes, también serán las estrellas principales de una desopilante comedia escrita por el bonaerense Julio Zolá y adaptada por la reconocida Azucena Fontán.


2010-10-24

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Creciendo con cuentos

El sitio web de Discovery Kids tiene una sección denominada “Para padres” en donde puede encontrarse una gran cantidad de artículos con toda clase de información útil para quienes tienen chicos de no más de 5 años. Es un buen complemento educativo para un canal de televisión que les da a los padres una confianza ciega sobre toda su programación.

Uno de estos artículos se denominaba “¿Me cuentas un cuento?” y trataba sobre la importancia de los cuentos, destacando los muchos beneficios que aporta la práctica de contar cuentos para la educación y el crecimiento de los chicos. Me refiero al artículo en tiempo pasado por que, aparentemente, desapareció de la página (si uno fuera mal pensado, creería que lo sacaron por que la narración de cuentos compite contra la programación televisiva; concepto altamente erróneo), así que, para que no se pierdan los conceptos tan interesantes que contiene, hemos decidido volcar en estas páginas un extracto del mismo:

En primer lugar, cuando un padre se acerca a su hijo para contarle un cuento, comparte con él un rico momento de intimidad e intercambio afectivo. El niño percibe en ese instante que todas las prioridades del mundo de los adultos se postergan, y que él es el verdadero protagonista y receptor de la atención y el cariño de su padre.

En segundo lugar, la narración de cuentos provee a los padres la oportunidad de dramatizar y transmitir mensajes particulares sobre contenidos emocionales y sobre valores y conductas a sus hijos. El niño podrá entender esta forma de comunicación como un acercamiento del adulto a su lenguaje y a sus necesidades, compartiendo junto con él la alegría que le provoca el cuento.

En tercer lugar, la mayoría de los cuentos, sobre todo los clásicos como Caperucita Roja, Pulgarcito o Hansel y Gretel, permiten que el niño vea proyectados en ellos sus propios miedos y conflictos. Concluyen con una solución, con un final feliz que libera del miedo: el pequeño ser resuelve sus dificultades. El orden se restablece, el niño se siente de nuevo seguro y satisfecho. Cuando el niño es pequeño, conviene que estos cuentos sean narrados por un adulto muy próximo. Su presencia y mediación lo tranquilizan y hacen tolerable la angustia que el relato pueda generar.

En cuarto lugar, los cuentos estimulan la fantasía de los niños. A través de ellos, son capaces de imaginar realidades distintas a las propias, conocer seres poco convencionales, transgredir los códigos y pautas establecidas. Poco a poco se animan a crear sus propias aventuras y personajes, contribuyendo esta práctica a reforzar su libertad creativa y su autoestima.

Por último, el hábito de narrar o leer cuentos a los niños desarrolla en ellos importantes habilidades del lenguaje y del conocimiento que les permitirán construir una sólida base para su experiencia escolar. Ejemplo de ello son la capacidad de contarnos algo que les ha sucedido en torno a un hilo conductor o tema central y con ello conferir coherencia al relato; la habilidad para secuenciar eventos en el tiempo (qué sucedió primero, qué después); la facultad de establecer relaciones de causa y efecto, y la adquisición de un lenguaje rico y complejo.

2010-10-19

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Un cuento sobre la amistad, de Paulo Coelho

El cuento que transcribimos a continuación fue escrito por Paulo Coelho y contiene un mensaje que homenajea a la amistad auténtica y desinteresada.

Cuento sobre la amistad de Paulo Coelho
Cuento sobre la amistad,
de Paulo Coelho.
Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Al pasar cerca de un árbol enorme, cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales.

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló el siguiente diálogo:

–Buenos días.
–Buenos días –respondió el guardián.
–¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

–Esto es el Cielo.

–Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos…
–Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera –y el guardián señaló la fuente.
–Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
–Lo siento mucho –dijo el guardián –pero aquí no se permite la entrada a los animales.


2010-10-16

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¡No queremos más Halloween!

Un cuento infantil sobre una niña a la que no le gustaba celebrar la noche de brujas, y que se propuso mostrarles a todos los demás niños lo que es asustarse de verdad.



No a Halloween
¡Basta de Halloween!
Cada año, cuando empezaba el mes de octubre, Laurita se ponía de mal humor. La tele se llenaba de películas de terror. Sus programas y dibujos animados favoritos pasaban capítulos especiales de noche de brujas, que eran siempre iguales. Y ni hablar de los anuncios publicitarios... juguetes, galletitas, figuritas, postres, todo se teñía de negro y anaranjado (los colores de Halloween). ¡Qué insoportable! Tampoco entendía por qué esa costumbre de los chicos de disfrazarse y salir por las casas vecinas pidiendo golosinas y amenazando con castigos en caso de no recibirlas.

Lo malo era que ella parecía ser la única a la que no le interesaba Halloween.

Un día, cansada de tanta halaraca por esa celebración que le era ajena, decidió averiguar mejor de qué se trataba. Investigando un poco en Internet, aprendió que el origen de Halloween no era nada divertido: tenía que ver con brujería de verdad y cosas que daban miedo en serio.


2010-10-09

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Libros solidarios, que además entretienen... y se venden

Hagamos girar la rueda del comercio, el cual (visto desde un costado algo materialista) es el impulso que mueve al mundo. Y ya que estamos, hagámosla girar para un lado que nos resulte beneficioso a todos. Es verdad que actualmente se usa mucho la solidaridad, la ecología, la conciencia social, entre otras cosas, como mensajes publicitarios para una gran diversidad de productos. No creo que eso sea algo necesariamente malo, siempre y cuando la intención solidaria/ecológica/social/etc. sea real y no se quede únicamente en el mensaje.

Por ejemplo, el libro “¿Te puedo leer un ratito?”, de Roca editorial, es una recopilación de cuentos solidarios que estará en las librerías el próximo 11 de octubre y cuyos beneficios se destinarán exclusivamente a la Fundación Pequeño Deseo, dedicada a hacer realidad los deseos de niños con enfermedades crónicas o terminales. Es común que estos niños deseen conocer personalmente a los deportistas o artistas que admiran (y éstos últimos son solidarios y aprovechan para sacarse fotos mostrando que lo son; de nuevo, esto es algo bueno, siempre y cuando las fotos no mientan).

Pero otros niños tienen anhelos particulares. El de Judith era que se publicase un libro escrito por ella. En “¿Te puedo leer un ratito?”, ese deseo se cumple. Y además, colaboran en el libro numerosas celebridades: Miguel Bosé, Ángeles Caso, Ana García-Siñeriz, Cayetana Guillén-Cuervo, Carmen Posadas, Boris Izaguirre, Marta Robles y Belinda Washington. El prólogo es de Luis María Ansón, y las ilustraciones a color, de Eugenia Martínez de Irujo… más ejemplos de una simbiosis solidaridad/publicidad en donde todos salimos beneficiados.

2010-10-01

¡Mamá, comprame un e-reader!

A pesar de que vivo de la tecnología (más específicamente, de la programación de computadoras), no me considero un tecnófilo, ni siquiera me siento muy amigo de los aparatitos modernos que deslumbran a las nuevas generaciones. Dicho de otra manera, la tecnología es para mí apenas una compañera de trabajo; ella y yo nos llevamos bien, pero hasta ahí. Si los fines de semana puedo mantenerme lejos de ella, prefiero que así sea.

Pero reconozco que tengo una única gran debilidad tecnológica, por una nueva clase de aparatitos que me tienen mirándolos con la boca abierta y babeando. Se trata de los e-readers, o lectores de libros electrónicos (e-books). Son esas delgadas pantallitas LCD –monocromáticas, en algunos casos– que permiten cargar libros electrónicos en su memoria y llevarlos para leerlos en cualquier lado, sin necesidad de acarrear pesados volúmenes de antiecológico papel. Lamentablemente mi economía no me permite (por ahora) darme el lujo de comprarme uno... pero hay que ver el lado bueno. Mientras espero a que mi economía personal mejore, veo cómo también van mejorando (y, con algo de suerte, bajando de precios) los e-readers, que dejan de usarse sólo para transportar libros electrónicos y permiten además llevar películas, música, navegar por Internet, escribir, etc.