2018-05-22

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Riquete el del copete, reversionado en contra de la marginación

La escritora belga Amélie Nothomb se basó en la fábula Riquete el del copete, de Charles Perrault, para crear una historia actual sobre los jóvenes que se sienten raros y diferentes, y que buscan ser incluidos en una sociedad empeñada en marginarlos.

Los protagonistas de esta historia son un joven muy feo pero muy inteligente, llamado Déodat, y una chica linda pero con pocas luces, llamada Tremière. Ambos se alían, en una hermosa historia de amor, para vengarse del mundo.


A Nothomb le atrae la narrativa de Charle Perrault. “En los cuentos de Perrault nunca evitan la tragedia, nada es tan grave, incluso lo horrendo resulta divertido”. Prefiere Perrault a Grimm “porque no toma a los niños por imbéciles”. Su novela es una metáfora –el feo inteligente y la linda tonta– del milagro del mundo. “Cualquier persona puede ser objeto de enamoramiento. De hecho, Tremière confiesa en un determinado momento que le encanta la joroba de Déodat y que sea bizco. Juntos son invencibles”.

No cree que, desde que Perrault escribió sus textos, haya cambiado mucho la realidad sobre “lo diferente”. Pero sí el discurso. “Nos llenamos la boca diciendo que acogemos a la gente excluida, que nos gusta la diferencia, pero en realidad vivimos en un doble lenguaje permanentemente”.

Nothomb pasa muchas horas repasando las cartas de sus lectores y le preocupan especialmente los jóvenes. “Muchos me cuentan el infierno que viven por su aspecto, raza, opción sexual o clase social. Sólo buscan que las redes sociales les acepten. ¿No ven que se alimentan de la ficción? ¡Qué peligro!”

Por eso, este libro quiere enviarles un mensaje muy particular: “Si un día se enamoran de verdad, tengan en cuenta que jamás será como lo imaginaron. Se los aviso porque, sin saber esto, quizás ni siquiera abran la puerta a otras opciones...”.

Amelie NothombAmélie Nothomb sonríe cuando le recuerdan que un día dijo que “enamorarse es asumir la ausencia de la tranquilidad”. El protagonista de esta historia se vuelve un apasionado observador de aves. Con este detalle, la autora habla de la importancia de la contemplación como fuente de sabiduría: “En occidente una persona que nunca dice nada y observa mucho nos parece estúpida . En Japón es todo lo contrario. La más alta filosofía zen, la pura sabiduría, viene de la contemplación. De hecho, fíjense: los idiotas absolutos nunca callan”.





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