2019-09-22

“100 metros llanos”, un cuento con interjecciones

Las interjecciones son palabras que equivalen a oraciones que expresan un sentimiento o un llamado de atención, o bien describen una acción en forma elemental. Se usan individualmente entre signos de exclamación, siendo independientes de otras oraciones.


Cuento con interjecciones: "100 metros llanos"
Juanito y sus simpatizantes
Para ilustrar cabalmente el uso de las interjecciones, compartimos nuestro cuento “100 metros llanos”, en el que Juanito corre una carrera breve pero llena de exclamaciones y sentimientos. En el cuento, las interjecciones aparecen resaltadas en color amarillo (todas menos una... ¡tú deberás descubrir la que falta!) para que puedas identificarlas mejor. Luego del cuento, te explicamos cómo se clasifican las interjecciones, te detallamos sus características y te ofrecemos más ejemplos para que no te quede ninguna duda. ¡Vamos!


100 metros llanos, un cuento con interjecciones


por Gustavo du Mortier

Los corredores están en la línea de largada. Sus músculos tensos, su mirada fija en la pista, a la espera de la señal.

Se escucha la voz del juez de la competencia: En sus marcas… listos… ¡Ya!

La carrera comienza. Juanito sale a toda velocidad. ¡Vamos! ¡Adelante! Sus amigos y familiares lo alientan desde la tribuna.

No mira hacia los costados. Toda su atención está puesta en sus pies y en la pista. Sin embargo, por el rabillo del ojo alcanza a ver dos corredores que van más rápido que él.


¡Cuidado! ¡Me van a rebasar! piensa Juanito. Pero no se distrae. Recuerda las palabras de su entrenador: ¡Atención! ¡Mantén la vista siempre en la pista!

La línea de llegada se acerca. La carrera está a punto de terminar. Juanito sabe que les puede pedir a sus pies un último esfuerzo. ¡Fuerza!, les grita a sus pies, y a sí mismo. ¡Rápido!

Se entusiasma cuando ve que los otros dos corredores quedan a sus espaldas. ¡Sí! Hacia delante, Juanito ve a otros corredores, pero no le molesta no ser el primero.


Con los dientes apretados llega a la meta. ¡Bravo! escucha gritar desde la tribuna. ¡Uf! Juanito resopla mientras se apoya sobre sus rodillas para recuperar el aire.

Enseguida llegan sus padres, hermanos y amigos. ¡Bravo! siguen diciendo mientras lo abrazan con alegría.

Juanito está exhausto y acalorado, pero feliz de tener tantas personas con quienes compartir el orgullo de haber dado el máximo esfuerzo al correr esos cien metros llanos.


Cómo se clasifican las interjecciones

Las interjecciones suelen clasificarse en propias e impropias.

Interjecciones en un partido de fútbol
Interjecciones en el fútbol
Las interjecciones propias son aquellas palabras qué sólo cumplen una función exclamativa, sin tener un significado como palabra (es decir, no se encuentran en el diccionario). Este es el caso de interjecciones tales como ¡Ay! (expresa dolor), ¡Bah! (expresa molestia o desdén) y ¡Puf! (expresa desagrado). También se consideran interjecciones propias a aquellas palabras que sí tienen un significado (es decir, pueden encontrarse en el diccionario), pero aún así sólo cumplen una función exclamativa. Es el caso de palabras tales como ¡Caramba! y ¡Cáspita!

Las onomatopeyas son palabras que imitan sonidos (como ¡Pum!, ¡Plaf!, ¡Guau!, etc.) y su uso se suele encuadrar en el de las interjecciones propias, ya que no tienen un significado más allá del sonido que imitan.

Las interjecciones impropias son palabras que pueden usarse individualmente en forma exclamativa, pero también cuentan con un significado que permite usarlas como parte de oraciones convencionales. En nuestro cuento, la palabra fuerza, por ejemplo, se convierte en interjección al usarla individualmente entre signos de exclamación: ¡Fuerza!

Otros ejemplos de interjecciones impropias son: ¡Espléndido!, ¡Cuidado!, ¡Demonios!

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