2019-04-09

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Cuentos de Papá Noel para niños cortos

Recopilamos esta serie de cuentos de Papá Noel para niños cortos, para que leas en familia en épocas de Navidad.


Por si no lo sabías, Papá Noel, también llamado Santa Claus, es ese señor de barba blanca y pelo blanco, todo vestido de rojo, que reparte regalos a todos los niños del mundo en la noche de Navidad. Cualquier persona que haga semejante proeza debe ser el protagonista de muchas historias, ¿verdad? Pues sí que lo es. A continuación te ofrecemos una selección de cuentos de Papá Noel para niños cortos, para que leas junto con tu familia mientras esperas a que lleguen tus regalos.



Un pacto con Papá Noel


Arbol de navidad con regalos
Muchos, muchos regalos.
En este, el primero de nuestros cuentos de Papá Noel para niños cortos, a Papá Noel se le presenta una complicada situación para resolver: debe lidiar con un niño enojado por que en la navidad anterior no recibió la cantidad de juguetes que esperaba.

Aunque faltaban aún unas semanas para Navidad, al Polo Norte ya habían llegado cientos de miles de cartas de niños de todo el mundo. Papá Noel estaba leyendo una tras otra, hasta que se detuvo en una que le llamó la atención. Era de Pedro, un niño de Argentina que parecía muy enojado. Protestaba por que el año anterior había recibido pocos regalos. Tanto preocupó esa carta a Papá Noel que resolvió ir a ver a Pedro en persona antes de que llegara la Navidad.

Pedro se lo encontró a Papá Noel cuando estaba llegando a su casa, de vuelta de la escuela.

-Hola Pedro. Permíteme presentarme, soy Papá Noel -la presentación no hubiera hecho falta, ya que el traje rojo, la barba blanca, el trineo y los renos hacían evidente que se trataba de él.
-¡Guau, de verdad sos vos! -dijo Pedro, asombrado.

Pero Papá Noel no tenía tiempo para charlas, por lo que sacó la carta de su bolsillo y se la enseñó a Pedro.

-Explícame esta carta, Pedro. ¿Por qué tu enojo por la cantidad de regalos que recibiste el año pasado?
-Es que quiero más juguetes -contestó el niño.
-¿Más juguetes? ¿Para qué tantos? ¿No has pensado en la gran cantidad de amigos que tienes? Ellos son más valiosos que los juguetes.

Pedro se cruzó de brazos.

-No me interesan los amigos. Los juguetes que anuncian por la tele son geniales. ¡Quiero tenerlos a todos!

Papá Noel se estrujó la barba mientras pensaba.

-Te propongo un trato -dijo al cabo de unos momentos-. Muchos otros niños me han pedido tener más amigos. Ya que a ti no te interesan, te daré un juguete por cada amigo al que renuncies, para que se lo pueda dar a otro niño.
-¡Trato hecho! -aceptó Pedro sin dudar, y extendió su mano a Papá Noel para sellar el trato.


Papá Noel volvió al Polo Norte. Pasaron los días y llegó finalmente Navidad. Pedro se levantó bien temprano y corrió a ver su árbol de navidad. No podía creer lo que veían sus ojos: había una montaña de regalos tan grande que casi llegaba hasta la copa del árbol.

Tan contento se puso que le escribió a Papá Noel una carta agradeciéndole por todos los regalos. Dos días después, Pedro seguía abriendo paquete tras paquete.


Jugó con cada uno de los regalos hasta cansarse. Luego tomó los que más le gustaban y salió a la calle para mostrárselos a los chicos del barrio con los que siempre jugaba. Pero los chicos ni aparecieron. No tenían interés en sus juguetes ni en él, a quien decían desconocer.

"Ahora recuerdo que renuncié a mis amigos", pensó Pedro, algo preocupado. Pero recordó su montaña de juguetes nuevos y se puso contento otra vez. Entonces volvió a su casa a jugar con sus tesoros.

La alegría por los regalos que le había traído Papá Noel fue desapareciendo de a poco, a medida que los juguetes iban dejando de ser nuevos y comenzaban a aburrirlo. Deseó tener a alguien que hiciera con él carreras de autos, que jugara con él a la pelota o que se disfrazara con él de astronauta y juntos pudieran explorar mundos desconocidos.

Pasaban los días y los juguetes se iban acumulando en un rincón del cuarto de Pedro, juntando polvo. Cada vez jugaba menos con ellos. Un día se dio cuenta de que extrañaba a sus amigos. Y de que, sin importar la cantidad que tuviera, si no tenía amigos con quienes jugar, los juguetes no le servían de nada.

Entonces se puso a pensar en cómo podría recuperar a sus amigos. Le escribió una carta a Papá Noel pidiéndole deshacer el trato y que le devolviera a sus amigos de vuelta. Estaba dispuesto a dar a cambio todos sus juguetes, incluso aquellos que tenía desde antes de la última navidad. El problema es que aún era el mes de julio; faltaba mucho para la próxima navidad.

Por suerte para Pedro, no fue necesario esperar seis meses. En cuanto fue dejando de lado a sus juguetes, los amigos comenzaron a aparecer. En realidad, nunca se habían ido, sólo que a Pedro, con tanta atención que les ponía a sus juguetes, le parecía que simplemente habían desaparecido.


La navidad siguiente, Pedro le escribió una carta a Papá Noel. Pero en lugar de pedirle juguetes, sólo le dio las gracias por tener tantos amigos. Pedro aprendió dos cosas muy importantes sobre las amistades: en primer lugar, que valen más que todos los juguetes del mundo, y en segundo, que aunque no los veamos, los buenos amigos siempre están.


El disfraz de Papá Noel


Disfraz de papá noel
Disfrazado de Papá Noel
En el segundo de los cuentos de Papá Noel para niños cortos, presentamos una versión libre de cómo nació la leyenda de Santa Claus, también conocido como San Nicolás en algunas regiones de Europa.

Como todos los inviernos, la aldea de Santa Merced estaba cubierta de nieve. Todas las casas tenían sus chimeneas encendidas. El pueblo de Santa Merced era pobre, por lo que los niños no tenían juegos ni regalos con los que celebrar la navidad.

Un hombre mayor, llamado Nicolás, con gran barba blanca y barriga prominente, se encontró mientras paseaba por la aldea con varios niños tristes y descontentos. El motivo de su tristeza era que no tenían juguetes con los que divertirse. Cuándo Nicolás regresó a su humilde hogar, le dijo a su mujer:

-Sabes, estoy triste por todos los niños de nuestra aldea.
-¿Por qué? -preguntó la mujer.
-Por que no tienen con qué jugar.

Los dos se quedaron pensativos y tristes por los niños del pueblo, hasta que Nicolás exclamó:

-¡Tengo una idea! Voy a fabricar juguetes para los niños y niñas de nuestra aldea.

El hombre buscó maderas y otros materiales de descarte. Con la ayuda de su mujer, comenzó a fabricar juguetes. A la mujer también se le ocurrió una idea y dijo a su marido:


-Creo que deberías disfrazarte para regalar los juguetes.

Entonces Nicolás se vistió todo de rojo, con un gorro también rojo, un cinturón con una hebilla dorada bien grande y unas botas negras. Cuando llegó la nochebuena, seis cervatillos se acercaron a la puerta del humilde matrimonio. Fue cuando a Nicolás se le ocurrió reparar un viejo trineo de madera que tenía abandonado en su patio y atarlo a los cervatillos. Lo usó para recorrer toda la aldea y repartir los juguetes.

Al siguiente día de navidad, todos los niños del pueblo encontraron, al despertar, nuevos juguetes con los cuales jugar. El matrimonio paseaba por la aldea, disfrutando al ver la felicidad de los niños con sus juguetes. Entonces decidieron que, a partir de entonces, harían lo mismo cada navidad.

Leer la auténtica leyenda de San Nicolás.

Video: 8 audio-cuentos de Papá Noel para niños cortos


En el siguiente video podrás disfrutar de 8 breves audiocuentos de Papá Noel:


En esta página iremos agregando más cuentos de Papá Noel para niños cortos. Si hay alguno en especial que te gustaría que incluyéramos, háznoslo saber dejando un comentario. Mientras tanto, te sugerimos leer estos cuentos de navidad:

Un cuento de navidad, de Charles Dickens

La abuela y los gatitos, otro cuento de navidad

El día del niño y los juguetes




 
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