27 ago. 2015

El teatro en la escuela

¿El teatro puede servir para enseñar matemáticas? Uno se imagina a uno de esos fríos y estructurados profesores de matemática impostando la voz y explicando el teorema de Pitágoras con ampulosos movimientos, como si interpretara al Rey Lear de Shakespeare. Por extraño que parezca, hay quienes proponen a las técnicas teatrales como efectivas herramientas de enseñanza para cualquier materia. Uno de ellos es Antonio de la Fuente Arjona, actor, autor, director y amante del teatro.

Para padres y docentes.

Teatro en la escuela
Actividades teatrales en el salón escolar.
Don Antonio de la Fuente Arjona (no hay parentesco con el cantante, aparentemente) habla de actividades de educación teatral que no tienen como objetivo formar actores ni conquistar espectadores. “No se trata de educación teatral (es decir, de un profesional de teatro enseñando teatro) sino de teatro en la educación”, explica Arjona. “Imaginemos a un profesional, un profesor (no uno de teatro, sino un maestro de matemáticas, o de lengua española, o de segundo idioma) usando el juego dramático, dentro del aula y en su horario lectivo, para transmitir mejor su materia. ¡La expresión dramática al servicio de la educación!”, se entusiasma el dramaturgo.

La idea de Arjona es que el teatro no sea un taller o una actividad aparte de las actividades normales de la currícula escolar, sino una herramienta que enriquezca el trabajo del profesor y oriente el entendimiento de los alumnas. “Marionetas, sombras chinescas, pantomima, los mismos niños y niñas representando o vivenciando un hecho histórico, un problema matemático o un concepto gramatical: las posibilidades y usos son formidables”.


Antonio de la Fuente Arjona
Antonio de la Fuente Arjona
Muchos docentes pensarán que esto implica aún más trabajo para ellos, pero lo que propone Arjona es aprender con la práctica, tomando como ejemplo a los propios niños y niñas, que sin tener formación dramática, comienzan enseguida a jugar y aprender ni bien se inician en el ejercicio de actividades teatrales.

Hay cuatro libros, escritos por Arjona, que proponen una gran variedad de juegos, ideas y ejercicios, aventurando apenas las bases para que cada docente pueda profundizar en el uso de la dramaturgia como herramienta educativa. “Más que conocimientos dramáticos (que tampoco vienen mal, por supuesto), lo principal es echarle ganas e imaginación, puesto que la mejor manera (sino la única) de entrar en contacto con el juego dramático y sus amplios recursos, es precisamente ésa: jugando y experimentando”, concluye el dramaturgo.

La información completa sobre los libros de Antonio de la Fuente Arjona que tratan sobre el teatro como herramienta educativa, en este enlace.