4 abr. 2011

Los símbolos de la Pascua: el porqué del huevo y el conejo

El huevo de Pascua tiene una venerable historia, que se remonta a los primeros cristianos, quienes lo consideraban un símbolo de la resurrección de Jesús. Todavía hoy, en algunos países europeos, los huevos se decoran el Jueves Santo y se rompen el Domingo. La cáscara representa la tumba en la que Jesús estuvo sepultado, y es por eso que el huevo se quiebra el domingo de Pascua (día en que Cristo resucitó y salió de su sepulcro). También existe un juego donde se hacen rodar los huevos por el pasto tratando de no romperlos; hecho relacionado con el rodar de la piedra que cubría la tumba de Jesucristo.

Desde la Edad Media, durante el ayuno cuaresmal no se podían comer huevos, debido a la prohibición impuesta por el papa Julio III; entonces, al llegar la Pascua, se levantaba la restricción y se desataba el fervor por los huevos, que implicaba un desquite por una penitencia impuesta durante cuarenta y seis días.

Como la conservación de los huevos durante la cuaresma era problemática, lo habitual era bañarlos con cera líquida para formar una capa protectora que los protegiera. Se cree que así surgió la costumbre de colorearlos y decorarlos. Con el tiempo, la prohibición de consumir huevos durante la cuaresma fue levantada por la iglesia, pero la costumbre de celebrar la Pascua con huevos se mantuvo hasta la actualidad.

Los huevos de Pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato; a principios del siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate, con pequeños regalos adentro. El Domingo Santo es uno de los dos días del año en el que se consume más cantidad de chocolate (el otro es la Navidad).



¿Y el conejo?
Todo el mundo sabe que el conejo de Pascua es el encargado de traer los huevos y esconderlos, ¿verdad? Lo que no todos saben es el porqué de esa tradición. La leyenda dice que, cuando Jesús fue muerto y sepultado, un conejo estuvo encerrado junto a Él y presenció su resurrección. Al haber presenciado el milagro y al salir de la cueva junto a Jesús, se dice que fue elegido como el mensajero que comunicara y recordara a todos los niños la buena nueva, regalando huevos pintados; los cuales en la actualidad pasaron a ser huevos de chocolate y otras golosinas.


En ¡Puros cuentos! tenemos una leyenda propia sobre el conejo de Pascua, que no explica sus orígenes, pero cuenta una anécdota particular de su carrera como proveedor de golosinas.