23 mar. 2010

Detrás de los cuentos: Alicia en el país de las maravillas

s bien sabido que los cuentos y novelas infantiles muchas veces ocultan mensajes destinados al público adulto. El caso de "Los viajes de Gulliver", por ejemplo: se supone que los diminutos liliputienses de la novela representaban a los habitantes de las oprimidas colonias británicas. El problema con estos mensajes ocultos es que los autores generalmente no están presentes para explicar lo que realmente quisieron decir en sus cuentos, entonces inevitablemente nos debemos conformar con las interpretaciones de eruditos contemporáneos de diverso calibre. La situación se agrava cuando se suman las deformaciones sufridas por los cuentos como consecuencia de traducciones y adaptaciones cinematográficas.

Lo más recomendable para saber qué quiso decir el autor de un determinado relato consiste en analizar su biografía, su situación y su entorno al momento de escribirlo. Un caso interesante es el de Lewis Carroll (cuyo nombre real era Charles Lutwidge Dodgson), autor de las historias de Alicia, siendo la más conocida la de "El país de las maravillas". Esta historia en particular trascendió el mundo de la literatura infantil para convertirse en un objeto de estudio de matemáticos, psicólogos y otros catedráticos.

Lo primero que se piensa al ver alguna de las películas sobre la novela de Carroll (incluyendo la más reciente de Tim Burton) es que el autor intenta mostrar cómo se ve el mundo cuando se está bajo el efecto de sustancias alucinógenas. Esta sería una interpretación bastante desinformada, ya que al leer la biografía del autor, se observa que Carroll sufría de una afección cerebral conocida justamente como el síndrome de Alicia en el país de las maravillas, la cual aparentemente provoca alteraciones en la percepción de las cosas; por ejemplo, objetos grandes, como podría ser una pelota de basquet, se ven pequeños como una pelota de golf. Carroll seguramente supo aprovechar la distorsión de la realidad producida por su afección para describir con lujo de detalles mundos irreales e historias sin sentido (tal como él mismo las definió).

De todos modos, las historias de Carroll tienen bastante sustancia más allá de la fantasía, el sinsentido y los personajes pintorescos. Además de dedicarse a la literatura, el autor de las aventuras de Alicia se desempeñó en disciplinas académicas tales como las matemáticas y la filosofía, y volcó en sus relatos algunos de los conocimientos adquiridos en estas áreas. Por ejemplo, en el capítulo 2 de Alicia en el país de las maravillas, cuando la protagonista se encuentra en el salón que se acaba llenando con un mar de lágrimas, se distrae pensando en unas multiplicaciones aparentemente incorrectas: "cuatro por cinco, doce; cuatro por seis, trece; cuatro por siete... ¡Dios mío! ¡A este paso nunca llegaré a veinte!". Martin Gardner, un matemático famoso por su habilidad para ver y enseñar el lado lúdico de los números, explica en sus versiones anotadas del libro de Carroll que las multiplicaciones que hace Alicia son correctas si logramos olvidar por un momento las operaciones de base 10 a las que estamos tan acostumbrados desde que aprendimos a contar con los dedos (más información en este interesante post de Taringa!).

Otro detalle poco conocido de la historia de Alicia es que el personaje del sombrerero no estaba loco por que sí nomás. La "locura del sombrerero" era una enfermedad habitual en el siglo XIX, debida a la inhalación del vapor de mercurio que se producía durante el proceso de prensado del fieltro de los sombreros. El mercurio causaba (y causa) daños neurológicos e inmunitarios, los cuales a la luz de los conocimientos médicos de la época, eran definidos simplemente como un estado de locura.

Hay toda clase de interpretaciones de las historias de Carroll; quizás tantas como lectores. Pero para disfrutar más de sus relatos, probablemente debamos quedaron con su propia visión, la cual fue explicada en una carta que escribió a un amigo: "Me temo que no quise decir otra cosa más que un sinsentido. Aún así, tú sabes, las palabras significan más de lo que queremos expresar cuando las usamos; entonces un libro debe significar mucho más de lo que su escritor quiso decir. Por lo tanto, cualquiera que sea un buen significado del libro, estaré feliz en aceptarlo como el significado del libro".

Un agradecimiento especial a Alice por su aporte de ideas e información para la realización de esta nota.

LAS AVENTURAS DE ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
LEWIS CARROLL