30/8/2014

Chistes infantiles de Jaimito

Jaimito es el nombre que adoptó en España -y en general en los países de habla hispana- un personaje nacido en películas italianas, caracterizados por sus travesuras y su humor burdo. Con el nombre original de Pierino, este personaje trascendió el mundo fílmico e invadió a la cultura popular con miles de chistes que, de boca en boca, transmitieron situaciones que hacían sonrojar a maestros, padres y adultos en general. También hay algunos de estos chistes que son aptos para niños; a continuación transcribimos algunos en los que el sinvergüenza de Jaimito sorprende a sus maestros con delirantes respuestas.

Recomendado para niños de 6 años o más

Jaimito contra todos en italianoProfesor: ¿Qué tengo que hacer para repartir 11 papas entre siete personas?
Jaimito: Puré, profe.

Profesor: María, señale en el planisferio dónde queda el continente americano.
María: Aquí está.
Profesor: Muy bien María. Ahora Jaimito: ¿Quién descubrió América?
Jaimito: ¡María!

Muy enfadada la profesora pregunta: Jaimito, ¿has copiado el examen de Pedro?
Jaimito, con su mejor cara de inocente: No, profesora.
Profesora: Y entonces ¿por qué en la pregunta 3, donde Pedro ha puesto “no lo sé”, tú has puesto “yo tampoco”?


Profesor: Decime Jaimito, ¿qué nombre se da a una persona que sigue hablando aunque los demás no demuestran interés?
Jaimito: ¡Docente!

Profesora: Jaimito, ¿qué clase de letra es la “A”?
Jaimito: Una vocal, señorita.
Profesora: Muy bien, Jaimito. ¿Y la “K”?
Jaimito: Una consonante que no se puede repetir.

23/8/2014

Martín Fierro, de José Hernández

Cuando se habla de poesía gauchesca, el primer título que viene a la mente es Martín Fierro, el poema narrativo de José Hernández que cuenta y describe, a través de la vida de su personaje principal, las características de heroísmo, sacrificio e independencia de los gauchos del siglo XIX.

Dibujo de Martín Fierro, por FontanarrosaMartín Fierro se publicó por primera vez en 1872 con el título El Gaucho Martín Fierro. Su autor, José Hernández, escribió la secuela, La vuelta de Martín Fierro, en 1879, destacándose en ella los consejos del Viejo Vizcacha.

En El Gaucho Martín Fierro, el protagonista es un gaucho reclutado para servir en un fortín, defendiendo la frontera argentina contra los indígenas. Su vida de pobreza en las pampas se muestra "romantizada" (significa que se la muestra como algo romántico o con belleza artística, lo cual era frecuente en la literatura de la época), a diferencia de sus experiencias militares, que se muestran con mayor realismo. Después Fierro se convierte en un fugitivo perseguido por la policía. Estando en batalla contra ellos, consigue un compañero: el Sargento Cruz, que inspirado por la valentía de Fierro se une a él en medio de una batalla. Ambos se ponen en camino para vivir entre los indios, esperando encontrar allí una vida mejor. La conclusión es que es mejor vivir con los salvajes que vivir en la "civilización". También constituye una protesta contra la política del entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento, mediante la cual se reclutaba a los gauchos para ir a pelear a la frontera contra los indígenas.


Aún se especula si existió efectivamente un gaucho llamado Martín Fierro en la época en que José Hernández sitúa su poema-novela. Algunos indican que efectivamente por la zona del Tuyú e incluso de la entonces llamada Lobería Grande (actual ciudad de Mar del Plata), lugar en donde la familia de José Hernández llegó a poseer una estancia y donde el escritor pasó gran parte de su niñez y juventud, vivió un gaucho "matrero" (rebelde) con ese nombre y ese apellido (bastante comunes). La mayoría de los críticos literarios y gran parte de los historiadores suponen al personaje del poema como un sujeto ideal y representativo de los gauchos hasta la década de 1880. En todo caso, en la Costa Atlántica bonaerense, entre los cardales, dunas y, sobre todo, en los densos bosquecillos de curru-mamil que se encontraban en torno a la que luego sería Mar del Plata, se refugiaban muchos gauchos indocumentados, tenidos por "vagos" y "malentretenidos".

Reproducimos la primera estrofa del Martín Fierro:

Aquí me pongo a cantar,
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.

Una característica de esta forma de poesía gauchesca es la utilización intencional de errores gramaticales --por ejemplo, cuando dice "la ave" en lugar de "el ave"-- para reproducir fielmente el estilo del habla de los gauchos. También aparecen muchos otros modismos, como el uso de la "g" y la "u" con diéresis cuando corresponde usar "h": "güella" en vez de "huella". En esto se diferencia de otras obras de literatura gauchesca, como Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, que utiliza un lenguaje cuidado y culto, aún cuando intercala algunos argentinismos (ejemplo: "ir para las casas") para enfatizar el tono gauchesco.

La literatura gauchesca nos conecta con una realidad argentina de hace un siglo y medio, que resulta actual para quienes viven en el campo, y se puede revivir haciendo unos pocos kilómetros hacia el interior del país y visitando sitios como San Antonio de Areco (por mencionar uno, nomás). Así es que seguiremos hurgando en este género literario para postear todas las joyas que encontremos en él.

15/8/2014

Concurso literario Manuel Mujica Láinez 2014

El año pasado participamos con el cuento El ingrediente secreto, y aunque no ganamos, insistiremos y participaremos nuevamente este año. El concurso lo organiza la Municipalidad de San Isidro, no tiene restricciones en cuanto a quiénes pueden participar y otorga dos premios: el primero de $ 4000 (pesos argentinos) y el segundo de $ 2000.


Manuel Mujica Láinez
Manuel Mujica Láinez
Hay tiempo hasta el 29/08 para presentar las obras (¡falta poquito!). Así que, a inspirarse y a escribir. Las bases completas del concurso, aquí. Además de los dos premios en efectivo, que estarán acompañados de respectivas medallas y diplomas, se harán ocho menciones especiales, también con medallas y diplomas.

Para ayudar con la inspiración, transcribimos un resumen del libro "Aquí vivieron", de Manuel Mujica Láinez, una suerte de biografía imaginaria de una quinta de San Isidro.

Aquí vivieron
Historia de una quinta de San Isidro

Esta es una obra netamente porteña y fue escrita en 1949. Cuenta la historia de una quinta de San Isidro entre los años 1583 y 1924.

Con los veintitrés relatos contenidos en el libro, Manuel Mujica Láinez nos brinda la imaginaria "biografía" de un lugar de los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires.

Para construirla, el erudito autor de las "vidas" de Miguel Cané (padre), Ascasubi y Estanislao del Campo ha sumado el conocimiento de nuestro pasado que ellas evidencian, con la poética intuición que exalta su "Canto a Buenos Aires" y con la psicológica penetración de lo más nuestro que caracteriza su obra de porteño de varias generaciones.

Hombres apasionados o burlones, mujeres amargas o frívolas desfilan por los relatos de rigurosa reconstrucción de época, y en los que las descripciones líricas prestan su fondo a las estampas de realismo robusto y las auténticas creaciones de "atmósfera" establecidas por una prosa de invariable belleza.



10/8/2014

Peter Pan, el niño eterno

La historia de Peter Pan es la de un niño que nunca crece y disfruta enormemente de embarcarse en aventuras y ejercer la protección de todos los pequeños, aconsejándoles que crean en hadas y que, aún cuando crezcan, nunca dejen de ser niños. A continuación un breve  resumen de la historia de Peter Pan, Campanilla, el Capitán Garfio y los chicos londinenses Wendy, Michael y John.


Recomendado para niñas y niños de 8 años o más.

Peter Pan VolandoWendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter.

Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación. Era Campanita, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanita al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos.

- Campanita los ayudará. Basta con que les eche un poco de polvo mágico para que puedan volar.

Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló:

- Es el barco del Capitán Garfio. Tengan mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!

Wendy Peter y Michael Peter PanCampanita se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe.

Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está, de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.


Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarlo, contando para ello con la ayuda de Campanita, hada  quien deseaba vengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.

Campanita Peter PanCuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanita, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así fue como, gracias a los niños, Campanita se salvó.

Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarlos, cuando de repente, oyeron una voz:

- ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!

Era Peter Pan que, alertado por Campanita, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajan por el mar, puedan ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo.

Capitán Garfio Peter PanEl resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan y de los demás niños.

Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa.

- ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños.

- ¡Vuelvan conmigo a mi país! -les rogó Peter Pan-. No se hagan mayores nunca. Aunque crezcan, no pierdan nunca su fantasía ni su imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos.

- ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós.