30 de nov. de 2014

¡Puf, qué día! (un cuento con onomatopeyas)

Seguimos con la onda de las onomatopeyas. En este caso en un cuento muy sonoro, en el que se mezclan el timbre del colegio, el golpeteo de los tacos de una profesora desconocida y las bocinas de los autos. Las onomatopeyas aparecen resaltadas para que las puedas detectar más fácilmente.

Para niñas y niños de 8 años en adelante.

Era un día común de semana... de los más comunes. Iba caminando al colegio cuando, de repente, escuché un tic-tac y, al mirar mi muñeca, supe que tenía que apurarme para no llegar tarde. Un pip-pip al cruzar la esquina me dejó un poco sordo. Pero, al menos, me despertó del todo. ¡Glup!, ya casi daban las ocho. Riiiing, creo que llegué justito.


Entré al salón y alrededor de mí sólo habían ¡atchííís! ¿Qué les pasó a todos? Debe ser que no toman jugo de naranja como yo y se resfrían de nada. Yo seguía pensando en eso, cuando la puerta hizo ¡plaf! Era la directora, que había venido a contarnos que nuestra seño estaba enferma y que vendría una suplente por varios días.


El toc-toc de unos zapatos contra el piso de madera llegando desde el pasillo hizo que mi corazón empezara a hacer pum-pum muy fuerte, hasta que ¡atchííís, atchííís! todos empezaron a estornudar y, me distraje tanto, que no escuché cuando la seño nueva entró.

-¡Shshsh!- empecé a exigirles a mis compañeros-. ¡Esto es realmente importante!

El pum-pum era muy rápido, hasta que escuché:

-¡Salud a todos! Parece que se sienten mal... así que vamos a tener un día tranquilo para conocernos. ¿Les parece bien?

Pum... pum... pum... (ahhh.. sí me parece bien). Mi corazón se fue calmando. La seño nueva fue muy buena conmigo también, aunque no estuviera enfermo. El día terminó y volví a casa como siempre, encontrándome con muchos guau-guaus, miau-miaus, pío-píos y muuuus. ¿Qué? ¿Por qué muuus? Si en mi casa no hay vacas. ¡Ah! pero sí hay señores que escuchan las noticias por la radio a todo volumen. ¡Uf, qué susto!

El talán-talán de la iglesia sí lo conozco, y quiere decir que llego a tiempo para tomar la leche y mirar mis dibujitos favoritos.

Y, como dije al principio, ¡un día común! Chan, chan.

23 de nov. de 2014

Los chicos diseñan las ciudades del futuro

SmartKids Lab es el primer laboratorio de ciudades diseñadas por chicos, guiados por adultos profesionales pero sin preconceptos ni imposiciones de éstos.

SmartKids Labs
Muestra lúdica de SmartKids Labs
Para el año 2050, se estima que el 70 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades. Conviene que los adultos de entonces (los chicos de ahora) vayan pensando cómo deberán estar organizadas esas futuras ciudades con tanta gente. Con esa idea se creó el laboratorio SmartKidsLab, impulsado por la Red de ciudades latinoamericanas Gobernanza Local. El proyecto se incubó en CitycampBA y se potenció en forma colaborativa con Flexible y Game On (laboratorios de arte, juego, ciencia y tecnología), y el estudio Chiripa Citystarters.

La misión del laboratorio es formar una mini comunidad activa de chicos que crezca permanentemente, llevando a cabo actividades y encuentros para convertir a las ideas en acciones concretas para mejorar a las ciudades. La visión consiste en incorporar contenidos educativos relacionados con la convivencia ciudadana en las escuelas públicas y privadas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires.


Ya se cumplieron las dos primeras etapas del proyecto, en las que los chicos trabajaron elaborando sus ideas de ciudades más humanas e inteligentes, y los trabajos se expusieron en el Museo de Arquitectura. En marzo de 2015 comienza la etapa 3, en la que se convoca nuevamente a los chicos para traer más ideas y desarrollarlas. La convocatoria para esta nueva fase de evaluación y diseño finalizará en abril.

Finalmente llegará la etapa 4, de implementación y construcción. Habrá prácticas de edificación con ayuda de profesionales y una exposición pública de los trabajos.

Una iniciativa interesante para comenzar a concientizar a los ingenieros y arquitectos del mañana, sabiendo que el futuro de las ciudades está en sus manos.

13 de nov. de 2014

Se aproxima “La hora del código”, en la que todos podemos ser programadores

Con el objetivo de que todos los chicos en todas las escuelas de todo el mundo tengan la oportunidad de aprender un poco de ciencias de la computación, la organización sin fines de lucro Code.org inició su campaña "una hora de código" (Hour of Code) que busca difundir los conceptos básicos de la programación entre los chicos de edad escolar.

Para niñas y niños desde los 4 años

Ejemplo de la hora del código
El código de Plantas vs. Zombies
Sres. Maestros: aquí tienen una oportunidad única para darles a sus alumnos la oportunidad de saber de qué se trata la programación de computadoras. Y tienen las herramientas para hacerlo de forma tal que a los chicos les resulte entretenido y fácil. No es una oportunidad que merezca perderse.

"Una hora de código" (Hour of Code) es la oportundidad para que todo estudiante sepa durante una hora de clases de qué se tratan las ciencias de la computación. Claro que, para quienes tengan mucho interés y una sola hora no les sea suficiente, pueden continuar enseñando la Hora de Código durante todo el año. Los tutoriales funcionan en navegadores, tabletas, smartphones o computadoras desconectadas de toda red.

El evento mundial de aprendizaje se llevará a cabo entre el 8 y el 14 de diciembre próximos. Cualquier persona, en cualquier lugar, puede organizar un evento Hora del Código. No se necesita experiencia, y el aprendizaje es apto para toda persona a partir de los 4 años.

En el sitio http://code.org/educate/hoc se encuentran las guías para enseñar a los alumnos la Hora del Código. Vale la pena revisar los tutoriales y elegir uno para la clase. Los tutoriales estarán disponibles en 20 idiomas (el español es uno de esos 20). También se pueden obtener certificados e imprimirlos para entregarlos a los alumnos.

Además de los tutoriales, hay videos motivadores en donde aparecen personajes como Bill Gates (fundador de Microsoft), Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) y Barak Obama (presidente de EE.UU.) explicando por qué conviene aprender ciencias de la computación.

¿Y por qué aprender programación? No se trata solamente de una actividad lucrativa que lo seguirá siendo por muchos años, y que asegura la posibilidad de hacer carrera durante la vida adulta. Conocer algo de programación es una forma de saber cómo funcionan las cosas. Entiéndase por "cosas": teléfonos celulares, computadoras, juegos de video, tablets, etc. Ver cómo funcionan por adentro los jueguitos con los que se pasan horas jugando es motivo de asombro para los chicos, y despierta el interés por investigar, por descubrir misterios. Por ejemplo, saber cómo funcionan los monstruos del juego Plantas Vs. Zomies, cómo la computadora les da instrucciones a esos monstruos para que caminen y tengan una estrategia para combatir con las plantas.


Quizás mi entusiasmo tiene que ver con que desde chico me asombró cómo a una computadora se le podía dar una lista de instrucciones para que hiciera lo que uno quisiese, y por eso quiero contagiar ese entusiasmo a todo el mundo. Por suerte hay una organización que comparte ese entusiasmo y está empeñada a contagiarlo a los maestros y a los alumnos de todos los rincones del planeta.






7 de nov. de 2014

El cuento de las onomatopeyas

Guau!, dijo la vaca.

¿Cómo una vaca va a decir "guau"? ¡Las vacas dicen "muuuu"! Los perros son los que dicen "guau".

No señor, ni los perros dicen "guau", ni las vacas dicen "muuu" ni los gatos dicen "miau". Los perros ladran, las vacas mugen y los gatos maúllan. "Guau", "muuu" y "miau" son las onomatopeyas de los ladridos, los mugidos y los maullidos.

Además, ¿por qué una vaca no podría decir "guau"? Quizás fue una expresión de asombro, como quien dice: "¡Guau! Qué fuerte está el sol esta mañana".

Pero las onomatopeyas no sólo se usan para imitar los ruidos de los animales. En general, son palabras que sirven para imitar sonidos comunes. Es habitual usarlas con signos de admiración, para denotar la intensidad de los sonidos. Aquí van unos ejemplos:

¡Achís!, cuando estoy resfriado y estornudo.
¡Plaf!, cuando se me cae al suelo una pila de libros.
¡Ring!, cuando suena el teléfono o tocan el timbre de la puerta.
¡Mua!, cuando doy un beso.
Chin chin, cuando chocamos copas para brindar por el año nuevo.

¿Se te ocurren otras onomatopeyas? Agregalas abajo, en el recuadro de comentarios. ¡Hagamos la lista de onomatopeyas más larga del mundo!




Y para amenizar la lectura, un chiste de Jaimito sobre las onomatopeyas:

La profesora anuncia que van a estudiar las onomatopeyas.
- Tú, Juanito, dime una frase con una onomatopeya.
Y Juanito dice:
- Llegué a casa y el gato dijo miau, miau.
- Muy bien -dice la profesora-. Ahora tú, Alfonso.
- Fui al pantano y la rana dijo croac, croac -dice Alfonso.
- Muy bien, ahora tu Jaimito.
Y Jaimito dice:
- Iba por un callejón, vi venir a un camión de frente y dije: ¡Oh, no¡ ¡Matopella!