27 ago. 2015

El teatro en la escuela

¿El teatro puede servir para enseñar matemáticas? Uno se imagina a uno de esos fríos y estructurados profesores de matemática impostando la voz y explicando el teorema de Pitágoras con ampulosos movimientos, como si interpretara al Rey Lear de Shakespeare. Por extraño que parezca, hay quienes proponen a las técnicas teatrales como efectivas herramientas de enseñanza para cualquier materia. Uno de ellos es Antonio de la Fuente Arjona, actor, autor, director y amante del teatro.

Para padres y docentes.

Teatro en la escuela
Actividades teatrales en el salón escolar.
Don Antonio de la Fuente Arjona (no hay parentesco con el cantante, aparentemente) habla de actividades de educación teatral que no tienen como objetivo formar actores ni conquistar espectadores. “No se trata de educación teatral (es decir, de un profesional de teatro enseñando teatro) sino de teatro en la educación”, explica Arjona. “Imaginemos a un profesional, un profesor (no uno de teatro, sino un maestro de matemáticas, o de lengua española, o de segundo idioma) usando el juego dramático, dentro del aula y en su horario lectivo, para transmitir mejor su materia. ¡La expresión dramática al servicio de la educación!”, se entusiasma el dramaturgo.

23 ago. 2015

Estamos leyendo: "El pajarito y el agua", de Matilde Toimil

Un cuento que resalta los valores de la voluntad y la comprensión, corporizados en un pequeño pajarito que lleva a cabo una gran hazaña. El final trae una hermosa recompensa que agradará tanto a los lectores como a los niños que escuchen el cuento.

Para los más chiquitos.

Un pequeño pajarito que vive en el desierto descubre un día los sonidos y las canciones del agua en sus diferentes formas. Maravillado por esa magia sonora, y con la curiosidad de un niño que comienza a descubrir el mundo, el protagonista de esta historia inicia un viaje por todo el mundo con un objetivo (que no les queremos contar por que es mejor leerlo en el libro).

"El pajarito y el agua" es una fábula corta y entretenida, ideal para contarle a los chicos antes de ir a dormir. Está escrita de forma tal que, cuando uno lo lee, mentalmente se imagina la entonación de las palabras llegando a los oídos atentos de los pequeños. Y tiene un final con un mensaje esperanzador, que enseña que el ejercicio de la voluntad y la comprensión deja grandes e importantes recompensas.

15 ago. 2015

Leyenda del guagua Pichincha

En la estación Pichincha del subte E de Buenos Aires se pueden ver un par de murales titulados Visiones del Pichincha (el Pichincha es un volcán de 4.794 metros de altura situado en Ecuador; la ciudad de Quito, capital ecuatoriana, se encuentra en su falda). Junto al mural, un texto cuenta la leyenda quechua del Pichincha y de los otros volcanes de la región.

Para niñas y niños de todas las edades.

Mural estación Pichincha subte E
Mural Visiones del Pichincha, subte E de Buenos Aires.
Cuenta la leyenda que dos reconocidos guerreros de los Andes -los volcanes Cotopaxi y Chimborazo, ambos situados en las respectivas provincias homónimas- pelearon durante años con erupciones constantes para ganarse el amor de Tungurahua (otro volcán de la región, pero femenino).

Tras vencer, el Chimborazo se casó con Tungurahua y de la unión de ambos nació el Guagua (niño) Pichincha.

9 ago. 2015

"No me lo tomé a la ligera", nos dijo el autor de "Lorena y el mago"

Cuando fuimos a la Feria del Libro Infantil a que Alejandro Alonso nos firmara nuestro ejemplar de Lorena y el mago, aprovechamos para preguntarle unas cuantas cosas que nos interesaba saber acerca de cómo un autor acostumbrado a la ciencia ficción de pronto escribió una novela para el público juvenil.

Alejandor Alonso, autor de "Lorena y el mago", en la Feria del libro infantil.
En la Feria del Libro Infantil, con Alejandro Alonso.
¿Es tu primera incursión en la literatura juvenil o ya habías publicado algo destinado al público joven?
Sí, es mi primera incursión. Con todo, no me lo tomé a la ligera. Llevó escribiendo "Lorena y el Mago" al menos desde 2009. En el medio, realicé la diplomatura de Literatura Infantil y Juvenil en la USAM.

¿Te propusiste especialmente escribir una novela para chicos, o fue algo que salió sin proponértelo?
Quería escribir para chicos-chicos, pero la complejidad de la historia que yo quería contar demandaba más desarrollo. El formato de novela juvenil era el más lógico. En el momento de sentarme a escribir la novela, sabía cómo empezaba y tenía en mente la escena final. Esa escena siempre me conmovió, y además marcaba lo que le tenía que pasar a los personajes durante la novela. Finalmente, encontré la vuelta estructurando todo en tres cuentos relacionados.