20 ene. 2011

Vicisitudes de chiquilín, parte I: El mundo de Beto

Hola, me llamo Beto. En realidad, me llamo Alberto, pero todos me dicen Beto. Mejor, por que Alberto suena a señor. Me gusta más Beto. Además, me dicen Alberto cuando se enojan conmigo. La seño me dice “¡Alberto Bermúdez, por favor dejá de molestar!”. Y mi mamá, cuando me porto muy mal, me grita “¡Alberto! ¿Por qué hiciste tal cosa, me querés explicar?”. No sé por que me dice si le quiero explicar, por que nunca escucha lo que le explico. El otro día dibujé con marcador la pared de mi cuarto. Le expliqué que era por que la pared estaba muy aburrida, toda celeste, pero igual fue refunfuñando a buscar algo para borrar mi dibujo. ¡Tan bien que me había salido! Era un cohete yendo a la luna.

Creo que me pusieron Alberto por el segundo nombre de mi papá. También tenía un bisabuelo, o tatarabuelo, o algo, que se llamaba Alberto. Parece que hay muchos Albertos en mi familia.

Ayer mi papá me estaba contando un cuento para ir a dormir. Yo estaba acostado en la cama y él sentado en el borde, pero el que se durmió fue él. De repente empezó a decir cualquier pavada… empezó el cuento con que había un nene que le gustaba jugar a la pelota, y había ido a la plaza con su amigo, pero después salió con que Rodríguez le venía a pedir el informe de ventas de nosequé, y que había algo en el auto que hacía ruido raro, y que la milanesa del mediodía le había caído mal… al final se quedó callado y creo que hasta empezó a roncar. Le grité “¡PAPI!” y se pegó un susto de novela. “¡Ya voy, ya voy!”, dijo. No sé a dónde quería ir.

Igual no se despertó del todo. Con los ojos medio cerrados, dijo “colorín colorado, este cuento se ha terminado”, me dio un besito y se fue. Después lo llamé para que me trajera jugo, pero no me dio bolilla.

. . .

Estoy de vacaciones. Está bueno estar de vacaciones, aunque extraño a mis amigos del cole. Yo la despierto a Mami en lugar de que ella me despierte a mí. Y ella siempre me dice que vaya a dormir otro ratito. Yo le digo que sí, pero me voy a ver la tele. Ojalá que empiecen las vacaciones de Papi así vamos a la playa. La tele ya se está poniendo medio aburrida.

Mi hermanito es muy chiquito todavía. Quiero que sea más grande así juego con él. Se llama Gastón. ¡Y habla re-mal! Le gusta el Pato Donald, pero le dice Ato Onal. Yo lo quiero mucho a Tongui. Lo abrazo y le doy besos, pero él se enoja y a veces se pone a llorar. Mami me dice: “Beto, dejalo tranquilo a Tonguis”. ¡Pero si yo no le hago nada! Mi abuela también lo abraza y le da besos, pero con ella no llora. Debe ser por que le regala juguetes. A mí también antes me regalaba juguetes. Ahora me regala remeras y buzos. Mejor, por que los juguetes de mi abuela son para nenitos. Antes me gustaban, pero ahora mejor que se los dé a Tonguis.

Para mi cumple quiero esa pista de autos que los autos salen de acá arriba, y caen rapidísimo, dan una vuelta, y al final saltan. La voy a poner en mi cuarto, pero la voy a tener que esconder para que no la agarre Tongui. Mami me va a dar una caja grande y la voy a guardar ahí. Papi dice que es muy cara. Pero yo estoy ahorrando, así que si no me la regalan, la compro con mi plata. También se la pedí a Papá Noel, pero mis papás me dijeron que Papá Noel a veces no puede comprar regalos caros, por que tiene que comprar regalos para los chicos de todo el mundo, y no tiene tanta plata. En vez de la pista, me trajo un taller mecánico de dos pisos. Tongui la agarró y le rompió una barrera. Después Papi la pegó, pero quedó más o menos.

Yo creo que Papá Noel sí tiene plata. A Santi le trajo una bici buenísima, con ruedas gordas, para andar por el barro. Y eso que no se portó bien el año pasado. Lo que pasa es que Santi tiene todas cosas caras, entonces Papá Noel no le puede traer cualquier cosa. Su casa tiene dos pisos. A veces me saluda desde la ventana de arriba, la del play-room. Yo voy a veces a jugar a su casa. ¡El play-room está buenísimo! Está la Play del hermano de Santi, que no nos la deja usar pero Santi la agarra igual. Después, el hermano se entera y lo agarra a Santi de los pies y lo pone boca abajo. Y se pelean. Es que el hermano mayor de Santi es malo. Algunos hermanos mayores son malos, pero yo no. Yo soy el hermano mayor de Tongui y lo quiero mucho.

Nosotros también tenemos play-room, pero casi siempre lo usa Mami para lavar la ropa.

Vicisitudes de chiquilín, parte II: Los miedos de Beto

Vicisitudes de chiquilín, parte III: El auto de papá