27 jul. 2010

Nuestra visita a la Feria del Libro Infantil y Juvenil

27/07/2010

sperar a las vacaciones de infier… digo, de invierno para visitar la feria no fue la mejor de las ideas. Pero no teniendo otra opción, fuimos igual, con la ingenua esperanza de que, siendo lunes, no hubiera tanta gente. Error; había muchísima gente, al igual que en cualquier otro evento para chicos que se lleve a cabo durante las vacaciones de invierno en Buenos Aires o alrededores. Además, una entrada de apenas $15 que pagan sólo los mayores (los niños de hasta 18 años entran gratis), es buen motivo para que la gente acuda en hordas junto con sus ociosos niños.

Hablando “off-the-record” con algunos expositores nos enteramos de que la feria tuvo este año algunos problemas en materia de infraestructura. Según parece, en años anteriores (no en 2009, cuando se canceló por la epidemia de gripe A) el evento se realizó en el bloque principal del centro municipal de exposiciones (el de Figueroa Alcorta y Pueyrredón). Pero este año, dicho bloque estaba reservado para los talleres del Teatro Colón, por lo cual la Feria del Libro Infantil y Juvenil debió realizarse en un espacio anexo al centro de exposiciones, limitando sus posibilidades de infraestructura. Principalmente estas limitaciones se hicieron evidentes en dos aspectos: los baños, que eran químicos y escasos, y la falta de acceso a Internet en toda la feria. Ni siquiera el stand de Aula 365 Speedy contaba con acceso a Internet (lamentable). Pero hay que ver el lado positivo: esta falencia tecnológica al menos sirvió para que no perdieran protagonismo las verdaderas estrellas de esta feria, es decir, los libros.

La oferta de libros es muy variada y abundante (como corresponde). Hay de todos los tamaños, precios y colores. Cualquiera que busque cuentos, novelas, cómics, libros ed
ucativos, historietas, libros de chistes, o lo que sea, seguro lo encontrará en la feria y a precios ligeramente más bajos que los de las librerías.

Según en qué momento se visite, se puede tener la suerte de encontrarse con un autor firmando ejemplares, o algún famoso (como por ejemplo Pipo Pescador, Flav
ia Palmiero, Ileana Calabró) contando cuentos o realizando algún espectáculo. En nuestra visita, lamentablemente no tuvimos esa suerte.

Las actividades anexas constituy
en un atractivo adicional a los libros y sirven para entusiasmar a los chicos para que vayan a la feria. Estas actividades incluyen talleres artísticos, de ciencias, competencias de ajedrez, shows, presentaciones audiovisuales, etc. Pero claro, hay que hacerse a la idea de que cualquier actividad de la que quieran participar los niños requiere hacer colas de entre 15 y 45 minutos. Bueno, no todas. En el stand del aula del futuro (auspiciado por empresas como Exo, Intel y alguna otra) pudimos entrar sin esperar. Y valió la pena, por que nos mostraron cómo operar un brazo robótico por medio de una computadora, lo cual muestra a los chicos qué cosas pueden hacerse con la compu además de chatear y jugar. Según nos dijo uno de los encargados del stand, esos brazos robóticos están funcionando en más o menos 80 escuelas técnicas de la Argentina, en las que los alumnos pueden aprender (por ejemplo) cómo las computadoras ayudan a automatizar las industrias.

Lo de las aulas digitales, con sus computadoras “netboo
k” –esas que son como notebooks pero más chiquitas, y supuestamente el gobierno las va a repartir gratis, o más o menos, en miles de escuelas– y pizarrones virtuales, estuvo presente en muchos puntos de la feria. Los chicos y docentes pudieron apreciar los beneficios de estas tecnologías aplicadas a la educación primaria; beneficios que generan interrogantes y polémicas en el ámbito educativo, que escapan al interés de este blog.

La narración de cuentos es otro de los grandes atractivos de esta feria. En todo momento se pueden presenciar narraciones de cuentacuen
tos profesionales, contando y representando historias para chicos. Durante nuestra visita tuvimos la oportunidad de presenciar a la narradora Silvia Finder Gam, quien –con el auspicio de la Fundación El Libro– contó un cuento de María Elena Walsh. En nuestra humilde opinión de simples espectadores, nos pareció algo sobreactuada la narración, a tal punto que las entonaciones exageradas y la intercalación de canciones hacían perder el hilo de la historia. Pero claro, uno lo ve con visión de adulto por más esfuerzo que ponga en ponerse a la altura de los niños. Seguramente ellos disfrutaron la narración y asimilaron sus mensajes.
La feria seguirá con sus puertas abiertas hasta el próximo sábado 31 de julio. A modo de cierre del evento se realizará (el sábado a las 16:00) un concurso de disfr
aces (cosplay). Hay que anotarse enviando un mail a cosplay@el-libro.org.ar. ¡Rápido! por que la convocatoria cierra mañana miércoles 28/07. Más datos en esta página.