1 feb. 2010

Los niños y los cuentos

Mis hijos todas las noches me piden que les cuente un cuento. Uno de ellos ya está grande para cuentos, pero no quiere dejar atrás esa costumbre e insiste en que me tome el tiempo necesario para contarle algo antes de irse a dormir. Y no quiere que le lea ni que le cuente uno repetido. Cada noche debe ser una historia nueva; no importa si es larga o corta, interesante o aburrida. Cualquier historia, con tal de que sea nueva. Y que tenga final feliz.
Yo trato de hacerlo todas las noches. Muchas veces me quedo dormido a la mitad y empiezo a mezclar en la historia hechos que nada tienen que ver con el cuento, como por ejemplo cuestiones de mi trabajo. Pero cuando recobro la consciencia (cuando mis hijos me advierten que estoy diciendo sandeces), trato de redondear la historia de alguna forma digna y concluir con un "colorín colorado, este cuento se ha terminado".
Anoche, después del cuento, el mayor (10 años) me dijo algo que me dejó mudo: "Papi, ¿por qué no escribís cuentos infantiles? Por que son muy buenos tus cuentos". Me reí y me emocioné al mismo tiempo. No me esperaba algo así.
Después me aclaró que no debía dejar mi trabajo, puesto que no se debe ganar mucha plata escribiendo cuentos (es increíble como los pibes se dan cuenta de todo... fue el equivalente al "don't quit your day job" de los yanquis), pero me aconsejó que igual me haga tiempo para escribir las historias que le cuento cada noche.
Así que lo voy a hacer. Espero que les sirva a quienes tengan hijos pequeños, para mantener la costumbre de contarles algo cada noche antes de dormir.