16 feb. 2010

Cómo ser un buen cuentero

 veces lo mejor de un cuento no es la historia en sí, sino la forma en que se cuenta. No por nada hay narradores de cuentos profesionales, que estudian para eso.
Pero para contarles cuentos a los chicos antes de ir a dormir no es necesario ser un profesional. Basta con conocer algunos trucos que logren que nuestras narraciones sean más amenas y divertidas.

En el blog En Clave de Niños, encontré una guía bastante útil sobre cómo contar cuentos a los chicos. Con unas pocas técnicas se puede dar más vida al relato y mantener a los niños interesados y atentos hasta llegar al “colorín colorado, este cuento se ha terminado”.

En resumen, estas son las cosas que hay que tener en cuenta para tener éxito como padre-cuentero o madre-cuentera (o para el caso, tío-cuentero, abuelo-cuentero, etc.):
  • Adaptar el lenguaje, reemplazando palabras complicadas por otras más simples, o agregando una explicación para las palabras que el chico no conoce (esto a su vez viene bien para ampliar su vocabulario).
  • Usar pausas y cambios de entonación. La pausa indica que lo que viene después tiene un significado o valor especial, y el cambio de entonación señala la aparición de un elemento sorpresa que afecta el desarrollo de la historia.
  • Hacer descripciones poco detalladas, para que el chico las complete con su imaginación, o si está muy interesado, pida más detalles (por ejemplo, alcanza con decir que la bruja es muy fea; si el chico quiere saber más, se le dirá que tenía una joroba, una nariz puntiaguda, la cara llena de verrugas, etc.).
  • Mantener la acción lineal. Esto significa no detener el desarrollo de la historia para relatar algún hecho secundario o describir con mucho detalle algún aspecto o personaje irrelevante para la historia.
Y agrego un tip más de mi propia cosecha: tratar de no dormirse mientras se cuenta el cuento.

La nota completa en:

Cómo contar un cuento (parte I)

Cómo contar un cuento (parte II)