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2019-09-21

“Flowy”, un cuento sobre responsabilidad, compromiso y amistad

Flowy es una flor, bella, tímida y temerosa, que descubre la amistad cuando Lucía decide llevarla a su casa para encargarse de sus cuidados. Entonces ambas comienzan la aventura de crecer juntas, aprendiendo a ser mejores amigas. En esa aventura aprenden, también, sobre responsabilidades y compromiso.

Portada libro Flowy
Lucía y Flowy, amigas para siempre
Es genial tener amigos, para compartir con ellos juegos y aventuras, ¿verdad? Pero hay que tener en cuenta que conservar a los amigos requiere un poquito de trabajo. No mucho; sólo hay que asumir la responsabilidad de cuidar a las amistades. Eso es lo que aprendió Lucía cuando adoptó a Flowy, una preciosa flor que se convirtió en su mejor amiga.


Lucía le enseñó a Flowy a bailar, a jugar a las escondidas, a disfrazarse de hada y de princesa. Y Lucía también aprendió algo: que debía regar a Flowy todos los días para que se mantuviera saludable y feliz.

La historia de Lucía y de Flowy resulta ideal para que los niños aprendan sobre responsabilidades y compromiso, y sepan que la amistad requiere ciertos cuidados para mantenerse viva por siempre. El libro es adecuado para niños que recién comienzan a leer, o bien para leerles en voz alta a los que aún no leen por sí mismos. Sus 23 páginas hermosamente ilustradas y escritas en letra cursiva alcanzan justo para que los niños escuchen el cuento completo antes de que los venza el sueño.


2010-11-14

¡No quiero ir más a la escuela!

Miguelito sufría cada mañana cuando tenía que levantarse para ir al colegio. No le gustaba ni un poquito salir de la cama para ponerse el guardapolvo, agarrar la mochila, ir a tomar el colectivo... ¡qué tortura! Y su pobre madre renegaba...


–Miguelito, ¿por qué no querés ir al cole?
–No me gusta, Ma. Me aburro, me duermo, no les entiendo a las maestras... ¿por qué tengo que seguir yendo?
–¡Por que si no vas al colegio y estudiás, vas a ser un burro toda tu vida!

Tras esa frase, Miguelito no tenía más remedio que lavarse la cara, cambiarse de ropa y salir, una vez más, rumbo a la escuela.

Y así todos los santos días. Hasta que un día, la mamá de Miguelito se cansó.

–Está bien, Miguelito. No querés ir al cole, no vayas. Y chau.

Miguelito se quedó entre sorprendido, contento y preocupado. No ir más al colegio era lo que él más quería, y su mamá le había dicho que hiciera justamente eso. Tenía que haber alguna trampa por algún lado...

Pero decidió arriesgarse. Era muy atractiva la oferta de su mamá como para no aceptarla.


 
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