18 nov. 2017

El auge de la poesía infantil en Argentina

En la Argentina existe desde siempre fuerte tradición en materia de poesía infantil, cultivada por autores como María Elena Walsh, Silvina Ocampo, Alfonsina Storni, Elsa Borneman, y otros quizás no tan famosos como Roberta Iannamico, Gustavo Roldán o Ezequiel Zaidenwerg. Estos autores (junto con muchos otros que apenas han publicado sus primeras obras) nutren un género en apariencia sencillo, pero que ofrece interminables territorios para explorar.

Libro Los fuegos de Orc
En una entrevista con el diario La Nación, la escritora Roberta Iannamico, autora de "Ris Ras", opina que "hay un boom de libros de poesía para niños. En parte por el auge del libro-álbum, que combina textos breves y potentes con ilustraciones de artistas no estereotipados, que siguen su propio camino en la construcción de sentido. Observo que estos textos, más bien narrativos en las primeras publicaciones, fueron virando hacia lo poético. Como si las ilustraciones cada vez más experimentales y novedosas fueran pidiendo ser acompañadas por textos que también tuvieran esa libertad".

María Luján Picabea es autora del libro "Todo lo que necesitás saber sobre literatura para la infancia", y opina que "el libro-álbum es una apuesta estética en la que se conjugan distintos niveles de lectura y de interpretación de imágenes. Cuando la sonoridad de la poesía logra ensamblarse con ilustraciones lo suficientemente expresivas, se consiguen obras magnéticas para los niños y también para los adultos".

El auge de la poesía para niños es tal que hay editoriales dedicadas exclusivamente a ese rubro. Una de ellas es la independiente Mágicas Naranjas. Hilda Fernández Oreiro, coordinadora editorial, comenta que "poesía e infancia habitan un mismo territorio, por eso queremos recrear en cada libro ese universo mágico y lúdico, donde las palabras se encuentren con las imágenes y los nuevos lectores con los grandes poetas".

Entre los libros de Mágicas Naranjas hay uno que nos llamó la atención por combinar géneros que a simple vista pueden parecer incompatibles: la ciencia ficción y la poesía infantil. Se llama "Los fuegos de Orc" y es una antología de poemas que tratan temas tales como viajes galácticos y el desdoblamiento del tiempo y el espacio, con descripciones de escenas y paisajes que se adentran en terrenos oníricos. A modo de muestra, vaya un botón de Martín Maigua: "Un dejarnos ir por la borda en plena caída hacia una nueva dimensión, sin miedo a golpearnos con todo, y en el final cumplir con olvidarnos".

Hay muchas otras editoriales con un franco interés en fomentar la poesía para niños; entre ellas: Ediciones del Eclipse, Capital Intelectual (en particular su colección Aerolitos), Planta, Pequeño Editor, Una Luna, Fondo de Cultura Económica y Calibroscopio.

Algunas recomendaciones para jóvenes lectores de poemas:

Canto escolar, de Silvina Ocampo

Tutú Marambá, de María Elena Walsh

Traveseando, de Ricardo Zelarayán

Arrorró, de Ruth Kaufman

La camisa fantasma, de Roberta Iannamico


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