14 oct. 2017

Historia de la lengua escrita

La lengua escrita es una herramienta basada en el uso de señales (símbolos) y utilizada para expresar ideas. Es una herramienta de comunicación, históricamente creada y desarrollada por la sociedad humana, que consiste en registrar marcas en un medio perdurable. Veamos cómo fueron sus orígenes y cómo evolucionó hasta nuestros días.

Evolución de la escritura: de las pinturas rupestres hasta los emojis
De las pinturas rupestres a los emojis
La lengua escrita, o escritura, es un proceso simbólico que permitió al hombre expandir sus mensajes mucho más allá de su propio tiempo y espacio, creando mensajes que permanecerían sin cambios a través del tiempo, y que podrían ser pronunciadas a kilómetros de distancia. Se originó a partir de dibujos simples o ideogramas que representaban elementos de la vida cotidiana; por ejemplo, el dibujo de una manzana para representar alimento, o el de de dos piernas, para representar tanto el concepto de caminar como el de un soporte.

Con el tiempo los símbolos se fueron haciendo más abstractos, evolucionando hasta dejar de lado la semejanza con los objetos representados; si bien en los orígenes de algunas letras puede rastrearse la relación con los ideogramas. Por ejemplo, el de la letra "M": la palabra egipcia para el agua contiene una sola consonante: M. Ese caracter ha llegado a representar no sólo la idea del agua, sino también el sonido "M".

Los historiadores indican que el origen de la escritura fue simultáneo en Mesopotamia y en Egipto, y que ocurrió allá por el año 3.500 antes de Cristo. En Mesopotamia se utilizaban tabletas de barro, y se escribía en ellas utilizando una caña afilada mientras el barro aún estaba blando. A esta forma de escritura se la denomina cuneiforme. En Egipto, en cambio, se escribía sobre papiro o sobre piedra, utilizando pinceles y tinta. A la escritura egipcia se la denomina jeroglífica debido a que se representa el significado de las palabras mediante dibujos o símbolos con formas semejantes a los objetos representados.

La aparición de la lengua escrita marca el punto límite entre la prehistoria y la historia, si bien la aparición de la escritura en un lugar determinado viene a menudo seguida de varios siglos de inscripciones fragmentadas que no pueden incluirse dentro del período histórico. Sólo cuando aparecen textos coherentes se puede hablar del comienzo de la historia de un lugar o región.

En la primeras sociedades alfabetizadas pasaron no menos de 600 años desde las primeras inscripciones hasta las primeras fuentes textuales coherentes.

El alfabeto y el libro
La aparición del alfabeto constituyó un logro decisivo después de un largo proceso, tratando de
articular las palabras en sonidos simples y sustituir los sistemas de representación de objetos y
símbolos por unidades fonéticas.

Alfabeto fenicio
Alfabeto fenicio
Los especialistas suelen considerar el alfabeto fenicio como el primero que se utilizó de forma generalizada. En este sistema alfabético, los 22 signos de que constaba se combinaban adecuadamente para representar todas las modulaciones lingüísticas.

Los antiguos egipcios ya habían ideado un sistema de jeroglíficos que tenían naturaleza alfabética,
pero nunca fueron utilizados para una escritura puramente alfabética, sino como una guía de
pronunciación.

Actualmente, se cree que el primer sistema alfabético fue desarrollado hacia el año 2.000 antes de Cristo por poblaciones semíticas de la zona central de Egipto y que, a continuación, se difundió hacia
el norte durante más de cinco siglos, siendo luego desarrollado y utilizado por los fenicios, que
lo propagaron por todo el Mediterráneo.

Para hacer frente al reto de preservar y transmitir la cultura, tanto en el espacio como en el tiempo, la
humanidad ha tenido que encontrar la manera de garantizar la conservación del soporte material y la
integridad de los contenidos, y también buscar la forma de mantener la finalidad o intención concebidas inicialmente. Debido a ello, a lo largo de la historia se utilizaron diversos soportes con características muy diferentes respecto a su conservación, capacidad de transmisión de contenidos, intencionalidad, etc. (paredes de cuevas, megalitos, tejidos vegetales, pieles, madera, arcilla, papel).

Libro de pergamino
Libro de pergamino
En lo que se refiere a los materiales propiamente utilizados para la escritura, en un primer momento predominó la piedra, la corteza de árboles y las hojas de plantas, el hueso y las conchas, entre otros; posteriormente, tablillas de arcilla, pieles, telas, papiro, pergamino, seda, papel y, finalmente, materiales plásticos.

El libro tanto conceptual como materialmente, es sin duda un logro único, una herramienta definitiva que ha permitido la conservación y la difusión de los avances de la humanidad, su historia, sus creencias, etc. Ha facilitado el intercambio de información a todos los niveles y ha permitido desarrollar de manera muy importante la comunicación entre las personas. Por otra parte, es frecuente, entre los expertos, llevar el concepto de libro hasta los primeros tiempos de la humanidad, hablando así de libro prehistórico u oral y de libro histórico o escrito.

En la Edad Media el material más utilizado en Europa para la confección de libros fue el pergamino. Un conjunto de hojas de pergamino eran cosidas y encuadernadas formando los códices, los cuales fueron evolucionando hasta los libros que hoy conocemos. En esta evolución, acontecimientos importantes fueron la generalización del uso del papel, la creación de la imprenta y, finalmente, con los soportes informáticos, la aparición del libro digital o electrónico.

La imprenta
Hasta el siglo XV, los libros se escribían a mano, mediante un proceso lento y muy laborioso. La imprenta de Gutenberg, que permitía realizar múltiples copias de un mismo libro, favoreció la rápida difusión de las nuevas ideas políticas y religiosas por toda Europa.

La imprenta representa el tercer hito en la comunicación humana, después de el lenguaje y la escritura. Su expansión fue rápida: apenas 30 años después de su invención, ya había imprentas en más de 110 lugares de Europa occidental.

La imprenta permitió la popularización de los libros, que hasta antes de su invención eran exclusivos para unos pocos. Fue un fenómeno comparable al de la Internet, ya que permitió que los conocimientos que antes estaban en manos de pequeños grupos, se difundieran públicamente.

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