1 jun. 2017

Historia de la celeste y blanca

Sabemos que Manuel Belgrano creó la bandera argentina a orillas del río Paraná, en pleno verano del año 1812. Pero pasó un tiempo hasta que el estandarte fue formalmente aceptado como símbolo patrio. A continuación, la historia.

Monumento a la bandera en RosarioFinaliza el año 1811. Por orden del gobernador español de Montevideo, Pascual Vigodet, arrecian los ataques de las fuerzas españolas en las costas del Paraná contra las Provincias Unidas.

El Primer Triunvirato ordena a Manuel Belgrano, el 24 de enero de 1812, partir hacia Rosario con un cuerpo del ejército. Belgrano consigue controlar las agresiones españolas e instala una batería (un fuerte, digamos) en las barrancas del Paraná, a la cual llama Libertad. Sus soldados utilizan en sus insignias los mismos colores rojo y amarillo que empleaban los españoles, cosa que a Belgrano le parece absurdo. Por este motivo, solicita el permiso del gobierno de Buenos Aires para que sus hombres utilicen una escarapela diferente. Por decreto del 18 de febrero de 1812, el Trinvirato crea "una escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían".

Primer izamiento de la celeste y blanca
Días más tarde (27 de febrero de 1812), Belgrano instala una nueva batería, a la cual llama Independencia. Allí forma sus tropas frente a una bandera que había cosido doña María Catalina Echeverría, una vecina de Rosario. La bandera tenía los colores de la escarapela.

El General Belgrano ordena a sus oficiales y soldados jurarle fidelidad a la nueva bandera, diciendo: "Juremos vencer a los enemigos internos y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad".


El Triunvirato no recibe de buen modo la decisión de Belgrano de crear una bandera propia, y le envía la orden de "reparar tamaño desorden" (la jura de la bandera). La orden tarda en llegar (puesto que no había teléfonos), pero es acatada y la flamante bandera, obedientemente guardada. Hasta que, en octubre de 1812 cae el Primer Trinvirato.

El Segundo Triunvirato avala lo hecho por Belgrano, y éste puede finalmente hacer jurar la bandera por sus tropas a orillas del río Pasaje, el cual desde entonces pasa a llamarse Juramento.

El Congreso de Tucumán se encarga de desagraviar a Belgrano del famoso reto del Primer Triunvirato, reivindicando su actuación patriótica y ratificando la bandera "celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo" como símbolo nacional.

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