23 jun. 2017

El haiku y el asombro

Todo aquello que la mayoría de nosotros contemplamos como algo cotidiano y sin importancia, para el poeta de haiku es digno de asombro. Leer un haiku es como volver a ser niño: todo lo que nos rodea es motivo de asombro, y sólo importa contemplarlo aquí y ahora.

Matsuo Bashō (retrato)
Matsuo Bashō (retrato)
El haiku es más que simplemente una poesía breve de origen japonés. Es una pieza literaria que debe leerse de una forma especial. Carles Roselló, autor del blog Creatividad para escritores, explica que "como cualquier composición poética, pero tal vez aún más debido a su extrema brevedad, los haikus necesitan ser leídos con detenimiento, degustando las palabras, casi cerrando los ojos para captar mejor su sabor". Los haikus suelen ser composiciones muy visuales y se aprecian mejor si se dedica algo de tiempo a imaginar las escenas que sugieren y a asombrarse con ellas.

La lectura de haikus es ideal para los chicos, ya que por su brevedad no hace falta una gran dedicación de tiempo, y por su simpleza pueden entenderse sin necesidad de hacer ningún esfuerzo mental. Sólo hace falta estar dispuesto a asombrarse con lo simple y cotidiano.

Matsuo Bashō fue uno de los escritores de haiku (haijin, o haikista en español) más conocidos, por lo que es probablemente el principal referente del género. Habiendo sido monje budista, Bashō le dio a sus haikus un aire espiritual y trascendente (zen, podría decirse). A continuación transcribimos un par de sus más famosos haikus. Recuerden: deben leerse saboreando las palabras:

furu ike ya
Kawazu tobikomu
mizu no oto

    Un viejo estanque
    Una rana que salta
    el sonido del agua.

iza Sarabia
yukimi ni korobu
tokoromade

    Ahora, salimos
    para disfrutar de la nieve ... hasta que
    ¡resbalón y caída!




En estos casos, los haikus son como fotografías: describen instantes o situaciones en tiempo presente, capturando el momento y volviéndolo eterno. Su traducción admite infinidad de versiones, pero lo ideal es tomar la más simple y que el lector complete la obra del poeta, dándole contexto e imaginando la historia que podría narrar.