26 may. 2017

Una alegoría de la vida moderna

En literatura, la alegoría es una composición con sentido simbólico, con la intención didáctica de ilustrar un concepto abstracto. En este cuento ensayamos el uso de una alegoría para representar las costumbres de la vida actual, que gira en torno a las pantallas de nuestros celulares.

El paisaje de Cilindria que ninguno de sus habitantes ve
Los habitantes del planeta Cilindria (llamados cilindrios) viven en pequeños cilindros blindados, con ruedas, motores y brazos mecánicos, que los aíslan individualmente y los mantienen perfectamente protegidos. No saben exactamente cuáles son los peligros que los acechan fuera de los cilindros, debido a que llevan tantas generaciones viviendo en ellos, pero entre los habitantes comentan que el aire es irrespirable y que hay extrañas criaturas dispuestas a atacarlos sin misericordia. Dentro de sus cilindros se sienten muy seguros y a salvo de cualquier amenaza.

Los cilindrios interactúan con su entorno a través de pantallas que les muestran una versión informativa de lo que hay a su alrededor. Cuando un cilindrio llega a un lugar -por ejemplo, un restaurante- en su pantalla aparece una descripción detallada del lugar (publicada por el propietario del mismo), algunas imágenes, y opiniones arbitrarias de otros cilindrios que han pasado anteriormente por el mismo lugar. El cilindrio confía plenamente en la veracidad de la información que aparece en su pantalla.

Si un cilindrio se aproxima a otro cilindrio, en sus respectivas pantallas aparecen los nombres del otro, las imágenes públicas de cada uno, descripciones de sus formas de ser, gustos, relaciones familiares, etc. Obviamente, son auto-descripciones, es decir, cada cilindrio elige describirse a sí mismo como más le gusta; y el que lee la información tiene la certeza de que es verídica. Curiosamente, los cilindrios no temen dar a conocer públicamente información personal que podría ser utilizada por estafadores u otros delincuentes, puesto que consideran que, al habitar en sus cilindros, están a salvo de cualquier peligro.

En una ocasión, a un inquieto cilindrio llamado Manuel se le descompuso la pantalla. Obviamente ningún cilindrio puede vivir sin su pantalla, por lo que inmediatamente solicitó servicio técnico. Pero el tiempo estimado de atención era de media hora, y Manuel no quería esperar tanto. Mientras esperaba ansioso la llegada del servicio técnico, notó una rendija en la tapa de su cilindro por la que se colaba un haz de luz intensa. Impulsado por la curiosidad, llevó su mano hasta esa rendija, empujó apenas la tapa de su cilindro y con sorpresa notó que ésta cedía fácilmente. Entonces la empujó más decididamente y la abrió por completo.

La intensa luz que invadió el interior de su cilindro lo dejó casi ciego durante unos segundos. Pero en cuanto pudo ver, se asomó al exterior y contempló un panorama sorprendente: muy arriba de su cabeza se extendía una gigantesca bóveda de color celeste, salpicada por copos de algodón blanco, y en el centro de esa bóveda, una bola de fuego con una luz tan intensa que resultaba imposible mirarla directamente. Bajó su vista al terreno, y a su alrededor vio que había innumerables objetos cilíndricos moviéndose en patrones aparentemente erráticos. Notó que a su nariz llegaban olores que no podía identificar.


Preso de un gran temor, Manuel volvió a meterse en su cilindro y a taparlo lo mejor que pudo, mientras esperaba inmóvil la llegada del servicio técnico. Se dijo a sí mismo que nunca más tendría la osadía de asomarse fuera de su querido y acogedor cilindro.

Alegorías famosas
Quizás la más conocida es la Alegoría de la caverna, del filósofo griego Platón, que ilustra la situación en que se encuentra el ser humano en relación al conocimiento: dado que nos basamos únicamente en nuestras percepciones, los seres humanos somos como seres que jamás salieron del interior de una caverna y su conocimiento de la realidad se basa en interpretar las sombras que son proyectadas por la luz proveniente del exterior.

Ilustración de Moby DickMuchas obras clásicas del género fantástico constituyen alegorías. Se dice que en Los viajes de Gulliver se incluyen abundantes alegorías, las que simbolizan principalmente a las políticas colonialistas inglesas del siglo XVIII. Otro caso famoso es Moby Dick, en donde la ballena blanca representa a la naturaleza, que no puede ser doblegada por el hombre.

Diferencia con la metáfora
En la metáfora, hay una relación explícita entre el símbolo y lo que simboliza. Por ejemplo, si decimos: “Tus ojos, dos luceros”, estamos comparando los ojos de una persona con dos luceros para destacar la belleza de los mismos. En la alegoría, la relación no está explícita, por lo que queda a cargo del lector u observador el trabajo de establecer esa relación.


Para seguir leyendo...