14 abr. 2017

Los microrrelatos de Ana María Shua

Escribir microrrelatos, microcuentos o microficción puede parecer fácil por que hay que escribir poco. Pero se requiere un poder de síntesis excepcional. Como el de la escritora Ana María Shua, una verdadera experta en relatos muy pero muy breves.

Para chicas y chicos en edad escolar.

Ana María ShuaCuenta con más de cuarenta libros publicados, varios de los cuales son compilaciones de muchos microrrelatos. La sueñera, Temporada de fantasmas y Fenómenos de circo son algunos de los libros de Ana María en donde pueden encontrarse sus obras breves de ficción.

Los microrrelatos tienen el inconveniente (para el escritor) de que la introducción, el nudo y el desenlace deben estar condensados en un único párrafo, y a veces en una única frase. Lograr eso no es tarea fácil. Lo que se hace muchas veces es aliarse con el lector para que éste colabore en dar forma la historia. Al haber escasez de palabras, adjetivos, descripciones, adornos literarios y demás elementos que ayudan al lector a delinear en su cabeza el escenario y los hechos narrados, el lector debe hacer un esfuerzo extra para imaginar y entender lo que cuenta el microrrelato.

Es indudable que se requiere una gran habilidad para lograr esa colaboración de parte del lector. Y cuando éste es un niño o adolescente, la dificultad es mayor, sabiendo lo reticentes que suelen ser los jóvenes para colaborar en la lectura de una historia.

Pero Ana María lo logra. A continuación reproducimos algunos microrrelatos que lo demuestran:

Se quiso quedar (La sueñera)
Todos los patitos se fueron a bañar y el más chiquitito se quiso quedar. El sabía porqué: el compuesto químico que había arrojado horas antes en el agua del estanque dio el resultado previsto. Mamá Pata no volvió a pegarle: a un hijo repentinamente único se lo trata –como es natural, con ciertos miramientos.

Este relato arranca con una variante de la canción "Todos los patitos se fueron a nadar" y luego permite suponer que el pato más chiquitito llevó a cabo un maquiavélico plan para terminar con el agresivo autoritarismo de su mamá. El texto no dice qué efecto causaba el compuesto químico que arrojó el patito en el agua, por lo que el lector tiene la liberta de imaginar la explicación que desee.

La ardilla verosímil (Botánica del caos)
Un hombre es amigo de una ardilla que vive en el jardín de un conocido financista. Trepando de un salto al alféizar de la ventana, la ardilla escucha conversaciones claves acerca de las oscilaciones de la Bolsa de Valores. Usted no se sorprenderá en absoluto si le cuento que el amigo de la ardilla se enriquece rápidamente con sus inversiones.
Pero yo sí estoy sorprendida. No dejo de preguntarme por qué usted está tan dispuesto a creer, sin un instante de duda, que una ardilla pueda entender conversaciones claves acerca de las oscilaciones de la Bolsa.


Mujer poniéndose filtro solarAquí la autora entabla un diálogo con el lector, primero contándole algo increíble como que una ardilla puede transmitir datos financieros a una persona, y luego tildando al lector de crédulo por haber dado por verídico el cuento de la ardilla.

A continuación ponemos a prueba nuestra propia habilidad para sintetizar una historia en un microrrelato. Se denomina "Filtro solar". ¡Esperamos que les guste!

Filtro solar
“¡No sigas! ¡Aléjate!”, gritó el dios Sol. En su voz había furia y temor. La mujer, con una sonrisa desafiante y a la vez displicente, hurgó en su bolso y extrajo un frasco de filtro solar factor 45.

Les dejamos a los lectores la tarea de imaginar el contexto de esta historia.

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