28 may. 2016

¡Feliz día, maestras jardineras!

Hoy se celebra en Argentina el día de las maestras jardineras y de las docentes de nivel inicial. Es un homenaje a Rosario Vera Peñaloza, quien fundó el primer jardín de infantes del país.

Rosario Vera PeñalozaLlamada por sus pares la "maestra de la patria", Rosario Vera Peñaloza sentía un enorme amor por el aprendizaje, que la llevó a dedicar toda su vida a la enseñanza. Con sólo 27 años, en el año 1900, fundó el primer jardín de infantes de la República Argentina, como anexo a la Escuela Normal de La Rioja. Luego fundó otros en Córdoba, Buenos Aires y Paraná.

Sus principales postulados fueron la actividad creadora; el logro del conocimiento a través del juego y la exploración; la agudización de los sentidos; la expresión oral a través de la narración creativa de los niños y de la literatura infantil, y el uso de las manos como herramientas creadoras.

Para la seño Rosario, el juego en el jardín de infantes adquiría un valor de estrategia casi excluyente, por ello dijo: “Es así como trabajamos, aunque parezca que jugamos”.

Peñaloza consideraba a la infancia como el tiempo por excelencia para la formación de los seres humanos, y reconocía el valor del juego y de la libertad como promotores del ocio creador.

Su obra escrita se encuentra en: "El hombre que rehusó el Olimpo", "Los hijos del sol", "Historia de la Tierra", "Un viaje accidentado", "Cuentos y Poemas" y "Pensamientos breves sobre juegos educativos".

Cuando cumplió las bodas de oro (50 años) como docente, sus colegas, alumnos, ex alumnos y amigos (de nuestro país y de los países vecinos) le ofrecieron un gran homenaje y le regalaron un libro con dedicatorias y firmas, encabezado con el siguiente texto: "A Rosario Vera Peñaloza, espíritu superior, noble y generoso, mujer abnegada y educadora ejemplar, que se ha dado y se da por entero a la educación sin reparar en sacrificios y sin esperar recompensa".


A continuación, la letra de la canción "Rosarito Vera, Maestra" de Féliz Luna y Ariel Ramírez:

¡Bienhaiga! niña Rosario
todos los hijos que tiene,
¡millones de argentinitos
vestidos como de nieve!

Con manos sucias de tiza
siembras semillas de letras
y crecen abecedarios
en tu corazón maestra.

Yo sé los sueños que sueñas
Rosarito Vera, tu vocación,
pide una ronda de blancos delantales
frente al misterio del pizarrón.

Tu oficio, qué lindo oficio,
magia del pueblo en las aulas.
Milagro de alfarería
sonrisa de la mañana.

Palotes, sumas y restas
tus armas son, maestrita,
ganando mansas batallas,
ganándolas día a día.