30 dic. 2015

La historia de los reyes magos

La historia dice que, pocos días después de que nació Jesús, varios reyes de Oriente llegaron al pesebre de Belén guiados por una estrella, para dejarle regalos al Niño. Desde ese día, todas las madrugadas del 6 de enero, los reyes magos recorren el mundo dejando obsequios para todos los chicos.

La historia de los reyes magos aparece inicialmente en la Biblia, en el Evangelio según San Mateo. En dicho texto se cuenta que, el día en que nació Jesús, llegaron a Belén unos magos (o adivinos, o astrólogos, ya que la palabra que los define originalmente es magusàioi, que tanto hace referencia a practicantes de la magia como a charlatanes) venidos desde Oriente, siguiendo una estrella que los guiaba por el camino. En el Evangelio no se mencionan reyes, ni tampoco se especifica que fueran tres, ni que se llamaran Melchor, Gaspar y Baltasar.

A los historiadores les gusta investigar cosas ocurridas en el pasado; cuanto más pasado, mejor. Y los reyes magos no se salvan de esa investigación. Estos señores que investigan la historia nos cuentan que, en el siglo XIV, el monje benedictino Beda describió a los Reyes Magos en un manuscrito: "Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; y Baltasar, un señor negro". De esta manera, Beda los identificó como representantes de Europa, Asia y África.

Se dice que los regalos que le llevaron los reyes al recién nacido mesías eran oro, incienso y mirra. Hay quienes dicen que estas ofrendas fueron simbólicas: el oro representaba la divina majestad y la realeza, denotando el poder que tendría Jesús sobre todos los hombres. El incienso se usaba en las celebraciones religiosas como un elemento de adoración, por lo que su regalo simbolizó el reconocimiento del Dios verdadero. La mirra es un bálsamo de color rojizo que simboliza la sangre derramada, que se convierte en alivio del dolor para todo el género humano.

Otro de los enigmas que rodean a los reyes magos es el de la estrella que los condujo hasta el pesebre del Niño. Para muchos científicos no se trataba más que de un cometa o meteoro luminoso.

Existen muchas teorías que intentan profundizar lo que está escrito en la Biblia, pero lo que sí sabemos con seguridad es que, con el tiempo, sus Majestades los Reyes Magos se convirtieron en unos personajes muy queridos por todos los niños. Desde semanas antes de la Navidad, los chicos empiezan a pensar en qué le pedirán a los reyes. Entonces les escriben sus cartas, detallando con precisión los regalos que desean recibir. Llenos de esperanzas, envían esas cartas con la seguridad de que los reyes no tendrán inconvenientes para cumplir con sus pedidos.


Todos los 5 de enero por la noche, antes de ir a dormir, los chicos dejan sus zapatos en la puerta de sus casas, junto con pasto y agua para que consuman los camellos y así los reyes puedan continuar su mágica travesía. Al día siguiente, bien temprano, los chicos van ansiosos a revisar los regalos que los reyes dejaron en sus zapatos. En ocasiones, los reyes (por más magos que sean) no consiguen exactamente el juguete que les pidieron los chicos; quizás les resulte muy costoso, y como deben repartir sus esfuerzos entre todos los chicos del mundo, puede ser que tengan que optar por comprar un regalo más barato. Pero lo que es seguro es que harán su mejor esfuerzo para cumplir el pedido con la mayor precisión posible, ya que lo principal es que los chicos estén contentos, así como lo estaba la familia de Jesús el día en que recibió la visita de estos generosos emisarios.