7 nov. 2014

El cuento de las onomatopeyas

Guau!, dijo la vaca.

¿Cómo una vaca va a decir "guau"? ¡Las vacas dicen "muuuu"! Los perros son los que dicen "guau".

No señor, ni los perros dicen "guau", ni las vacas dicen "muuu" ni los gatos dicen "miau". Los perros ladran, las vacas mugen y los gatos maúllan. "Guau", "muuu" y "miau" son las onomatopeyas de los ladridos, los mugidos y los maullidos.

Además, ¿por qué una vaca no podría decir "guau"? Quizás fue una expresión de asombro, como quien dice: "¡Guau! Qué fuerte está el sol esta mañana".


Pero las onomatopeyas no sólo se usan para imitar los ruidos de los animales. En general, son palabras que sirven para imitar sonidos comunes. Es habitual usarlas con signos de admiración, para denotar la intensidad de los sonidos. Aquí van unos ejemplos:

¡Achís!, cuando estoy resfriado y estornudo.
¡Plaf!, cuando se me cae al suelo una pila de libros.
¡Ring!, cuando suena el teléfono o tocan el timbre de la puerta.
¡Mua!, cuando doy un beso.
Chin chin, cuando chocamos copas para brindar por el año nuevo.

¿Se te ocurren otras onomatopeyas? Agregalas abajo, en el recuadro de comentarios. ¡Hagamos la lista de onomatopeyas más larga del mundo!

Y para amenizar la lectura, un chiste de Jaimito sobre las onomatopeyas:

La profesora anuncia que van a estudiar las onomatopeyas.
- Tú, Juanito, dime una frase con una onomatopeya.
Y Juanito dice:
- Llegué a casa y el gato dijo miau, miau.
- Muy bien -dice la profesora-. Ahora tú, Alfonso.
- Fui al pantano y la rana dijo croac, croac -dice Alfonso.
- Muy bien, ahora tu Jaimito.
Y Jaimito dice:
- Iba por un callejón, vi venir a un camión de frente y dije: ¡Oh, no¡ ¡Matopella!