23 ago. 2014

Martín Fierro, de José Hernández

Cuando se habla de poesía gauchesca, el primer título que viene a la mente es Martín Fierro, el poema narrativo de José Hernández que cuenta y describe, a través de la vida de su personaje principal, las características de heroísmo, sacrificio e independencia de los gauchos del siglo XIX.

Dibujo de Martín Fierro, por FontanarrosaMartín Fierro se publicó por primera vez en 1872 con el título El Gaucho Martín Fierro. Su autor, José Hernández, escribió la secuela, La vuelta de Martín Fierro, en 1879, destacándose en ella los consejos del Viejo Vizcacha.

En El Gaucho Martín Fierro, el protagonista es un gaucho reclutado para servir en un fortín, defendiendo la frontera argentina contra los indígenas. Su vida de pobreza en las pampas se muestra "romantizada" (significa que se la muestra como algo romántico o con belleza artística, lo cual era frecuente en la literatura de la época), a diferencia de sus experiencias militares, que se muestran con mayor realismo. Después Fierro se convierte en un fugitivo perseguido por la policía. Estando en batalla contra ellos, consigue un compañero: el Sargento Cruz, que inspirado por la valentía de Fierro se une a él en medio de una batalla. Ambos se ponen en camino para vivir entre los indios, esperando encontrar allí una vida mejor. La conclusión es que es mejor vivir con los salvajes que vivir en la "civilización". También constituye una protesta contra la política del entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento, mediante la cual se reclutaba a los gauchos para ir a pelear a la frontera contra los indígenas.


Aún se especula si existió efectivamente un gaucho llamado Martín Fierro en la época en que José Hernández sitúa su poema-novela. Algunos indican que efectivamente por la zona del Tuyú e incluso de la entonces llamada Lobería Grande (actual ciudad de Mar del Plata), lugar en donde la familia de José Hernández llegó a poseer una estancia y donde el escritor pasó gran parte de su niñez y juventud, vivió un gaucho "matrero" (rebelde) con ese nombre y ese apellido (bastante comunes). La mayoría de los críticos literarios y gran parte de los historiadores suponen al personaje del poema como un sujeto ideal y representativo de los gauchos hasta la década de 1880. En todo caso, en la Costa Atlántica bonaerense, entre los cardales, dunas y, sobre todo, en los densos bosquecillos de curru-mamil que se encontraban en torno a la que luego sería Mar del Plata, se refugiaban muchos gauchos indocumentados, tenidos por "vagos" y "malentretenidos".

Reproducimos la primera estrofa del Martín Fierro:

Aquí me pongo a cantar,
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.

Una característica de esta forma de poesía gauchesca es la utilización intencional de errores gramaticales --por ejemplo, cuando dice "la ave" en lugar de "el ave"-- para reproducir fielmente el estilo del habla de los gauchos. También aparecen muchos otros modismos, como el uso de la "g" y la "u" con diéresis cuando corresponde usar "h": "güella" en vez de "huella". En esto se diferencia de otras obras de literatura gauchesca, como Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, que utiliza un lenguaje cuidado y culto, aún cuando intercala algunos argentinismos (ejemplo: "ir para las casas") para enfatizar el tono gauchesco.

La literatura gauchesca nos conecta con una realidad argentina de hace un siglo y medio, que resulta actual para quienes viven en el campo, y se puede revivir haciendo unos pocos kilómetros hacia el interior del país y visitando sitios como San Antonio de Areco (por mencionar uno, nomás). Así es que seguiremos hurgando en este género literario para postear todas las joyas que encontremos en él.