14 may. 2014

Reseña del libro “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri

La pregunta de sus ojos es la primer novela del escritor argentino Eduardo Sacheri, más conocido por sus cuentos sobre fútbol y otros temas, recopilados en varios libros. Esta novela dio origen a la película El secreto de sus ojos, del director Juan José Campanella. A continuación, una breve reseña del argumento.

Para lectoras y lectores de 17 años en adelante.

Benjamín Chaparro es un ex-secretario de un juzgado de Buenos Aires, quien se encuentra retirado y, para ocupar su tiempo, decide convertirse en escritor y escribir un libro sobre un hecho ocurrido cuarenta años atrás. Le pide a Irene, quien fuera la jueza del juzgado y, por ende, su jefa, la máquina de escribir del juzgado, ya que él la apreciaba mucho y no quiere ponerse a aprender computación. El hecho sobre el que va a escribir es el caso mas resonante con el que se encontró en su vida profesional: el asesinato de Liliana Emma Colotto.



En 1968, Benjamín Chaparro empieza a investigar el crimen de una joven mujer, Liliana Colotto, brutalmente violada, y ayudar a su esposo, ahora viudo, Ricardo Morales. Chaparro le promete hacer todo lo posible para llevarlo ante la justicia. Es ayudado por su asistente y amigo, Pablo Sandoval. El compañero de Chaparro en el tribunal, Romano, acusa a dos trabajadores inmigrantes para deshacerse del asunto, lo cual enoja a Chaparro tras ver que ambos fueron torturados para que se declararan culpables y se enfrenta a Romano en un ataque de furia y le hace echar del lugar donde trabaja.

De vuelta al presente Benjamín decide llamar a Irene y pedirle que le facilite el expediente de la causa. Lo hace y él va al Archivo General de la Nación para buscar la causa y recordar algunos detalles.

Volviendo al pasado, Chaparro encuentra una pista al mirar unas viejas fotos de la joven asesinada, que le fueron dadas por Morales: en muchas de las fotos encuentra a un hombre, que miraba a la víctima de forma sospechosa y apasionada luego lo identifican como Isidoro Gómez. Morales le pide a su suegro en San Miguel de Tucumán que averigüe todo lo posible sobre él, este entrevista a la madre de él, que también vive allí ya que Liliana y Gómez crecieron juntos en Tucumán, y determina que vive y trabaja en Buenos Aires.
Cuando lo van a buscar al lugar donde había averiguado el suegro de Morales se encuentran con que el sospechoso dejo el trabajo y la pensión donde estaba justo un día después del asesinato, mientras Chaparro junto con Sandoval intentan hacer lo posible para que la causa no se encajone, y lo logran.

Unos meses después lo llaman a Benjamín para que declare contra su ex-compañero y el policía, y el juez que le toma la declaratoria le advierte que Romano tiene influencias muy poderosas y que por eso lo no pudo ser procesado pero que no iba a volver a trabajos de oficina, sino a algo más directo para defender a la patria.

Luego dos años después un guarda de trenes deprimido porque perdió Racing decide desquitarse pidiendo boletos, intentando encontrar algún colado para sacarlo, revisa el tren y cuando va pidiendo boletos se da cuenta de que escapan dos sujetos, uno se baja enseguida y huye pero el otro se v al fondo del tren, entonces tienen una fuerte pelea donde gana el guarda y entrega el colado a la justicia, resulta ser que el pasajero era Isidoro Gómez.

Chaparro entonces lo somete a una falsa interrogación en la oficina luego llega Sandoval borracho pero logra que Gómez confiese el crimen tras herir su orgullo masculino.

Gómez es juzgado y condenado, en la cárcel, tuvo un altercado con 2 presos pero esto lo hace llegar a Romano, el rival de Chaparro, logra que liberen a Gómez y lo contrata como Informante interno al servicio de la ya presente Dictadura Militar, en parte para vengarse de Chaparro. Sobre él le cae la dura tarea de informar a Morales que el asesino de su mujer seguirá libre.

Años después, en el 76, Benjamín iba a volver comúnmente a su departamento pero se da cuenta de que Sandoval se dirigió hacia los bares. Sandoval se emborracha, destroza un bar de la calle Venezuela y Chaparro lo lleva hasta su casa. Cuando Chaparro vuelve a su departamento, encuentra la puerta forzada, todo desordenado y roto, y una leyenda en el vidrio de su baño que dice “Esta vez te salvaste, Chaparro hijo de puta. La próxima sos boleta”.

Temiendo por su vida, acude a Báez, que le cuenta que probablemente fueron represores militares mandados por Romano y que ahora pasó algo que les dio un motivo para perseguirlo, Gómez fue secuestrado, Benjamín y Báez concluyen que sin duda fue Morales en busca de venganza. Chaparro es forzado a exiliarse a Jujuy con un primo de Báez para evitar a los asesinos de Romano. Este se va de la ciudad y se queda en Jujuy, vuelve una escapada para el funeral de su amigo Pablo Sandoval que murió de una enfermedad, luego vuelve definitivamente a Buenos Aires en 1996.

Súbitamente un día le llegan unas cartas de Morales diciéndole que lo vaya a visitar, que tiene algo muy importante para pedirle, porque le queda muy poco tiempo de vida debido a un cáncer de pulmón ya que empezó a fumar inmediatamente después de la muerte de Liliana Chaparro. Va a visitar a Morales, quien se mudó a una casa en el medio de la nada en Villegas, bien alejado de la capital. Allí se encuentra a Morales ya muerto con una dosis de morfina. En su cuarto encuentra otra carta que le dice que vaya a su cobertizo a cumplir una ultima misión. Cuando llega, encuentra encerrado a un hombre viejo, también muerto. Era el cadáver de Isidoro Gómez. Benjamín entierra el cadáver.

De vuelta a Capital Federal y al presente, Chaparro visita a Irene, dispuesto a confesarle su amor por ella, dispuesto a responder la pregunta de sus ojos.



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