15 may. 2014

Cuento matemático: la historia de Isósceles, el triángulo

En este cuento se explican las características que distinguen a cada clase de triángulo, de una forma amena y entretenida. Por Nilsa M. Rodríguez. Fuente: http://cremc.ponce.inter.edu/carpetamagica/isoceles2.htm

Para niñas y niños de 7 años en adelante.

Érase una vez un niño llamado Isósceles. Se mudó a un pueblo llamado Pocomás. Estaba emocionado pues asistiría a una nueva escuela al comenzar el quinto grado.

En su primer día de clases, su maestra, llamada Geometría, presentó a todos sus compañeros de clase, por sus nombres, entre ellos se encontraba un niño llamado Cuadrado, otro Rectángulo, también Trapecio, Rombo y Paralelogramo. Isósceles miró a todos lados, y se percató de que sus compañeros eran muy diferentes a él.

La maestra asignó que escribieran sobre su familia y que construyeran su árbol familiar. Isósceles fue a su casa y le narró a su mamá lo sucedido. “Hijo mío, te contaré la historia de nuestra familia y construirás tu árbol familiar. Mi padre (tu abuelo), se llamaba Rectángulo, era un hombre de carácter fuerte y muy recto en sus ideas. Mis hermanos, muy diferentes y opuestos en sus pensamientos. Tenían por nombres Obtusángulo y Acutángulo, este último era un niño hermoso por  sus facciones perfectas. Tu padre, Escaleno, proviene de una familia muy pequeña. Su padre se llamaba Equilátero, fue un gran hombre, con valores incalculables y muy justo con el prójimo”.

De esta manera Isósceles construyó su árbol familiar y lo presentó a su maestra, la Sra. Geometría. Ella quedó muy complacida con su trabajo. La maestra les explicó que no todas las familias son iguales, ni su número de componentes tampoco.

“Mamá” , preguntó Isósceles, “¿Por qué yo no me parezco a mis compañeros de clase? Ellos son más corpulentos y más fuertes que yo”.

“Isósceles”, contestó la mamá, “no todos pertenecemos a la misma  familia, ni llevamos el mismo apellido. Posiblemente ellos pertenecen a la familia de los Cuadriláteros”.

“Sí, mamá, también me he dado cuenta de que nosotros nos parecemos pero no somos iguales, mi abuelo y mi papá son diferentes a mí”.

“Hijo”, contestó su madre, “nosotros pertenecemos a una misma familia llamada Triángulos, y aunque nos parecemos en nuestra apariencia, no somos todos iguales. Nadie en el mundo es exactamente igual a otra persona”.

Isósceles pensó en la forma más rápida de construir su árbol familiar y lo diseñó en un diagrama muy claro.

Sus compañeros de clase comprendieron por qué Isósceles era diferente a ellos. Isósceles tuvo muchos amigos y comprendió que debemos amar al prójimo sin establecer diferencias.