25 may. 2012

Vicisitudes de chiquilín, parte III: El auto de papá

En esta ocasión, Beto comparte sus reflexiones sobre el auto de su papá.

Antes teníamos un auto chiquito que andaba bien. Ahora tenemos uno un poco más grande, pero que no anda. En realidad sí anda, pero a veces. Papá dice que “visita mucho al mecánico”. Ya se deben haber hecho amigos el auto y el mecánico, por eso va tanto a visitarlo.

Cuando vamos de paseo en el auto, papá siempre nos canta una canción de un señor que se llama Pipo Pescador, que dice: “Vamos de paseo, pi pi pi, en un auto feo, pi pi pi. Pero no me importa, pi pi pi, por que llevo torta”. Nunca entendí bien esta canción. ¿Por qué le podría importar que el auto sea feo? En realidad los que lo ven son los que están afuera del auto, así que a ellos debería importarles que sea feo, no a los que van adentro. Entonces, habría que llevar la torta en un lugar bien visible, para que los que están afuera la vean y no les importe que el auto sea feo.

Igual me gusta esa canción, por que la cantamos cuando vamos de paseo. Claro, cuando vamos de paseo en nuestro auto. Si, en cambio, el auto está de visita en el mecánico, no la cantamos por que vamos en remís. Y el remís se podría enojar si le decimos que es feo. Y digo yo, ¿no será que nuestro auto se enoja por que le decimos feo, y por eso no quiere andar? Capaz que el mecánico le dice solamente cosas lindas, entonces por eso el auto prefiere estar con el mecánico y no con nosotros.





18 may. 2012

Veo veo

Veo veo.
¿Qué ves?
Una cosa.
¿Qué cosa?
Maravillosa.
¿De qué color?
Color, color...

...y recién ahí empieza el juego. ¡Cuánto protocolo!

¿Para qué tanto trámite?

Lo mismo pasa con el Pan y Queso. ¿Es necesario dar tantos pasos para ver cuál de los dos capitanes de equipo va primero en la elección de los jugadores? Si sería lo mismo tirar una moneda.

Si nosotros, los grandes, jugáramos a esos juegos, pasaríamos por alto todos esos pasos innecesarios. Para jugar al Veo veo, un jugador simplemente diría “verde” y los otros empezarían inmediatamente a buscar objetos verdes al alcance de la vista. ¿Por qué? Para ahorrar tiempo valioso.

Los chicos no entienden el concepto de ahorrar valioso tiempo. Prefieren gastarlo en nimiedades tales como decir “punto y coma, zapatilla de goma, el que no se escondió se embroma” cuando juegan a las escondidas.

O tal vez sí lo entienden, y entienden que cumplir con esas rimas y esos rituales aparentemente intrascendentes sirve para hacer que el juego dure un poquito más. Para pasar un ratito más jugando con los amigos. Es como decía María Elena en su canción "Osías el osito":

Quiero tiempo,
pero tiempo no apurado.
Tiempo de jugar,
que es el mejor.