4 sept. 2011

El camión que se atascó en un túnel

n una emblemática película de los años 80 (“Secretaria ejecutiva”) se cuenta una historia que muestra cómo el pensamiento infantil –libre aún de las rígidas estructuras lógicas que utilizamos los grandes– sirve para encontrar soluciones a problemas aparentemente insolubles.

Cuenta la leyenda que un camión estaba ingresando en el Holland Tunnel de Nueva York, y un error de cálculo de su conductor (quien pensó que la altura del túnel sería suficiente para que el vehículo transitara tranquilamente por su interior) hizo que el remolque se atascara contra el techo del túnel, quedando imposibilitado tanto para avanzar como para retroceder.

Es bien sabido que una gran cantidad de vehículos van y vienen constantemente a través de ese túnel, con lo cual el camión atascado no tardó en formar un tremendo embotellamiento. Llegaron al lugar policías y bomberos, quienes reunieron a sus mejores expertos para estudiar el problema, y finalmente propusieron la que parecía ser la única solución lógica: cortar la parte superior del remolque y arrastrarlo fuera del túnel.

Entonces pasó un auto por el carril contrario. En el interior, una chica le preguntó a su padre por qué no desinflaban las ruedas del camión. Su padre se detuvo y les preguntó a los policías. Éstos se rascaron la cabeza, avergonzados, y siguieron el consejo de la pequeña. Al rato, el camión había salido del túnel.

La niña era demasiado pequeña e inocente como para buscar soluciones difíciles, y eso le permitió ver la solución simple que estaba frente a los ojos de todo el mundo, pero que ningún adulto había logrado ver.