20 may. 2011

Vicisitudes de chiquilín, parte II: Los miedos de Beto

Esta es la segunda parte de la serie “Vicisitudes de chiquilín”. En la primera parte (“El mundo de Beto”), Beto se presenta y nos describe su entorno con su particular forma de ver las cosas.

Antes, cuando era chiquito, le tenía miedo a los truenos. Y a la oscuridad. Pero ahora no les tengo más miedo. Ahora, cuando hay tormenta a la noche, me quedo en mi cama. No me voy más a la cama de Mami y Papi. Es que me tengo que quedar a cuidarlo a Tongui. Él sí es chiquito, entonces le tiene miedo a los truenos.

El otro día hubo una tormenta con muchos truenos. Y relámpagos. Yo me levanté y miré la cuna de Tonguis, y estaba re-dormido. Entonces, como Tonguis no estaba asustado, me fui a la cama de Mami. Pero fui por que a ella le dan miedo los truenos, entonces yo tenía que cuidarla. Papi estaba dormido igual que Tongui, así que el único que quedaba para cuidarla era yo.

Me acosté en el medio de Papi y Mami, y enseguida terminaron los truenos y nos quedamos dormidos. Al rato hubo un ruido terrible, y yo me desperté con un susto bárbaro. Mami también se despertó y encendió la luz. Papi no estaba. Bah, estaba, pero no estaba en la cama. Estaba durmiendo en el suelo. No sé por qué.

Mami apagó la luz y siguió durmiendo. Yo me acomodé en el espacio donde antes estaba Papi y también me dormí.

Después empezó a llorar Tonguis. Me desperté y Mami no estaba, pero Papi se despertó, se levantó del suelo, me empujó para el lado de Mami y se acostó en la cama. Y nos dormimos, hasta que volvió Mami y me empujó al medio. Ya había pasado la tormenta, así que no hacía falta que me quedara a cuidar a Mami, entonces me volví a mi cama. Mejor, por que era muy incómodo estar durmiendo entre Papi y Mami.

La próxima vez que haya una tormenta a la noche, le voy a decir a Mami que se venga a dormir a mi cama para que no tenga miedo. Vamos a estar más cómodos.

Lo que sí me dan miedo son los bichos. No me gustan nada, pero nada nada. Y el dentista también me da miedo. La otra vez fui al dentista y, mientras me estaba revisando los dientes, vi una araña que caminaba por la pared. Ya le dije a Mami que la próxima vez vayamos a otro dentista.

A los grandes les gusta asustarse. Por eso miran películas de terror. En las propagandas de estas películas, el locutor siempre dice: “¡Sentirás más miedo que nunca!”. ¿Cómo es la cosa? ¿Quieren que la vea o no? Si me va a dar más miedo que nunca, mejor no la veo nada. No, gracias.

A Mami le gustan las películas de terror. Pero el otro día, cuando me trepé a la mesa para colgar un adorno de la lámpara, me dijo: “¡Beto! ¡Bajate de ahí! ¡Me vas a matar de un susto!”. ¿No era que le gustaba asustarse? Cada vez entiendo menos a los grandes.