29 ene. 2011

Consejos para escribir un libro

os amigos de Bubok nos han hecho llegar a quienes participamos de su comunidad de escritores (y de aspirantes a tales) una guía de diez claves para escribir un libro, elaborada por Diana Morales, coordinadora de los talleres literarios de Portal del Escritor.

A continuación, un resumen comentado de esas diez claves:

1. Planifica tu libro. Escribir un libro es como construir un edificio: antes de empezar a escribir asegúrate de tener un plano. Piensa bien qué quieres contar, cómo vas a organizar la información en capítulos, cómo vas a terminarlo.
Mmmmm… la sola mención de la palabra “planificar” me da escalofríos. Pero está bien; en mi experiencia, la falta de una planificación inicial (o el no cumplimiento de la misma) hace que la tarea de escribir un libro sea equivalente a atravesar un largo túnel oscuro cuyo final no se alcanza a ver.

2. No te dejes vencer por la página en blanco. No olvides que todo lo que escribas puede ser después corregido, re-escrito o incluso borrado, así que, simplemente, escribe. Sin prisa, sin presiones, pero con constancia. Recuerda que no se trata de escribir una obra maestra, solo de terminar tu libro.
Muy cierto. Yo agregaría que tampoco hay que dejarse vencer por la pantalla en blanco.
3. Lee. La lectura es el oxígeno del escritor, te inspirará y te motivará. Si estás escribiendo una novela o un poemario, lee novelas y poemas. Si estás escribiendo un libro de no ficción –un ensayo, un libro de auto-ayuda, un recetario...– lee libros parecidos. Leer es el calentamiento de la escritura.
Totalmente de acuerdo. Hace poco, Alejandro Dolina dijo (en relación a los muchos pseudo-escritores que presentaban sus libros en la Feria del Libro de Buenos Aires) que “cada vez hay más gente que escribe; lo que está haciendo falta es gente que lea”.
4. Imponte un horario fijo de escritura. Pueden ser dos horas cada tarde, las mañanas del fin de semana, o tres horas el jueves por la noche... No importa. Lo esencial es que, una vez que decidas tu horario de escritura semanal, lo respetes. Solo alcanzarás la cima de la montaña si caminas aunque sea poco a poco.
Sí… aunque es difícil de lograr. Pero es como lo de la planificación; si no se hace, la escritura del libro se vuelve una odisea interminable.

5. Ten siempre a mano un diccionario. Es la herramienta básica del escritor, tanto para escribir una novela como un libro de no-ficción; en especial el Diccionario de Sinónimos y Antónimos. Te ayudará a expresarte mejor y a no repetirte. Si escribes ficción (novelas, relatos, poesía...) te será también muy útil un Diccionario Ideológico.
Esto es fácil. Quienes escribimos en computadoras conectadas a Internet tenemos siempre a mano los diccionarios más completos del mundo.

6. Busca tu propia voz. No intentes escribir de forma complicada, con frases largas o con un lenguaje complejo. Sé tú mismo/a. Ten en cuenta que el primer propósito del lenguaje es transmitir ideas, por lo que la claridad y la sencillez pueden ser nuestros mejores aliados, especialmente si estás escribiendo tu primer libro. Imagina a tu futuro lector como a un amigo, no como a un juez.
Bien. ¡Bien! Esto es algo que siempre pensé, así que el hecho de que lo diga una experta me pone contento; quiere decir que voy por buen camino.

7. Documéntate a cada paso. Necesitas la precisión, la concreción y la exactitud para que tu libro sea interesante. Esto es así para cualquier tipo de escrito: si eres novelista y tu personaje viaja a Londres busca nombres de calles o lugares concretos de la ciudad. Si habla con un antropólogo, busca los términos que éstos utilizan para expresarse. Y si escribes un libro de no-ficción, reunir datos es un paso esencial para que éste resulte útil a tus lectores.
Muy buen consejo. De no cumplirlo, nuestros lectores creerán que estamos “mandando fruta”.
8. Busca opiniones externas. Pásale tu libro a amigos, a conocidos o –mejor aún– a personas que creas que reúnen las características de tus futuros lectores. Pídeles su opinión de forma muy concreta: qué les ha gustado más de tu libro y qué menos; si en algún momento se han aburrido o si hay algo que no se entiende bien. No te pongas a la defensiva e intentes convencerles de que tu libro es muy bueno: acepta sus opiniones y tómalas en cuenta a la hora de revisar.
En realidad, más que ponerme a la defensiva o intentar convencerlos de que mi libro es bueno, yo le desconfío al que me dice redondamente que “está buenísimo”, “es genial”, “está bárbaro”, etc. Prefiero escuchar críticas. Lo que pasa es que, claro, si son nuestros amigos, no nos van a querer criticar mucho. Tenemos que prestarle más atención al que nos dice “está bueno, pero…”. Hay que tomar en serio ese “pero” y tratar de corregirlo.

9. Revisa lo escrito. Relee lo que vayas escribiendo y ve haciendo los cambios que creas oportunos. Cuando termines el libro, déjalo reposar unos días y después vuelve a leerlo con nuevos ojos. No temas reorganizar los capítulos, alterar frases o expresiones o incluso recortar trozos enteros. Las palabras son tu material de trabajo, moldéalas como necesites.
Muy importante. Muy, pero muy importante. Yo sostengo que escribir es como preparar una torta: no se la puede comer cuando está recién salida del horno. Me gustó eso de “dejarlo reposar”. Recién después de un tiempo podemos leer nuestros escritos con objetividad y ojo crítico, como si los hubiese escrito alguien más.

10. No olvides que a escribir se aprende escribiendo. Nadie nace escritor. El primer libro siempre cuesta más y puede que el resultado no nos satisfaga al 100%... No importa, tómatelo como una práctica: el próximo saldrá mejor. Escribir es como cualquier otra actividad en la vida, cuanto más la practicamos, mejores son los resultados.
Y acá tengo que citar una frase del gran Sting: la escritura es como un músculo que se debe ejercitar. Para ser buen escritor hay que escribir, y escribir, y escribir, y…

Yo quisiera agregar un punto más, de mi propia cosecha: la creatividad no trabaja bien bajo presión (tiene un poco que ver con lo del miedo a la página en blanco). O sea, si le tenemos miedo a la página en blanco, pongamos la mente en blanco. Salgamos a caminar, o mejor, hagamos un viaje largo en tren, cerremos los ojos y dejemos que las ideas fluyan. Creo que también hay horarios más propicios para que trabaje la creatividad. En mi caso, las mejores ideas aparecen a la tarde-noche, cuando se pone el sol.

Agradezco a la editorial Bubok y a Diana Morales por este valioso aporte a quienes aspiramos a dejar una huella en el mundo en la forma de un libro. De paso, debo decir que el Portal del escritor está muy interesante; tiene una página de recursos para escritores con grandes cantidades de información útil. Vale la pena darse una vuelta por allí.

21 ene. 2011

Certamen de creación literaria Bubok Argentina / Bibliográfika

21/01/2010

a editorial Bubok Argentina –cuyo inicio de actividades comentamos en este blog algunos meses atrás– está organizando un concurso de talento literario conjuntamente con Bibliográfka, una empresa dedicada específicamente a la impresión de publicaciones en pequeñas tiradas y por demanda. El foco del concurso estará puesto en “la originalidad y la capacidad de sorprendernos de nuestros autores”, tal como indica el comunicado de la empresa. Lógicamente, para participar es necesario estar inscripto en la comunidad Bubok; quien no cumpla esa condición, puede inscribirse gratuitamente ingresando al sitio web de la empresa.

En el certamen se podrá participar con todo tipo de obras: novelas, ensayos, obras de teatro, etc., sin restricciones en cuanto a temáticas o géneros. “Lo importante es emocionar a los lectores y hacerles vivir tu historia”, dijo Matías Pavese, gerente de Bubok Argentina. Hay tiempo para presentar las obras hasta el 15 de marzo de 2011.

La información completa sobre el certamen puede consultarse en esta dirección: http://www.bubok.com.ar/autores/concurso_literario, aunque para los perezosos aquí incluyo los datos más relevantes:
  • El premio consiste en $ 5.000 (pesos argentinos), más la impresión y entrega al autor de 50 ejemplares de la obra ganadora, más la publicación de la misma en formato digital y papel en coedición con Bubok y Bibliográfika.
  • Los concursantes deberán enviar tres ejemplares de sus obras impresos en papel; el envío puede hacerse directamente a través de la plataforma que Bubok habilitó para el concurso, o bien por correo ordinario. Conviene usar la plataforma de Bubok, ya que de esta forma se evitan los gastos de envío y se simplifica la tarea de impresión e identificación de los ejemplares (puesto que no se admiten obras manuscritas, o sin encuadernar, o que no incluyan los datos completos del autor). Además, si se usa correo ordinario, hay que asegurarse de que las obras lleguen a destino dentro del plazo de aceptación; es decir, antes del próximo 15 de marzo.
Los autores de ¡Puros cuentos! planeamos participar; sólo nos falta decidir qué obra u obras enviaremos al concurso.

20 ene. 2011

Vicisitudes de chiquilín, parte I: El mundo de Beto

Hola, me llamo Beto. En realidad, me llamo Alberto, pero todos me dicen Beto. Mejor, por que Alberto suena a señor. Me gusta más Beto. Además, me dicen Alberto cuando se enojan conmigo. La seño me dice “¡Alberto Bermúdez, por favor dejá de molestar!”. Y mi mamá, cuando me porto muy mal, me grita “¡Alberto! ¿Por qué hiciste tal cosa, me querés explicar?”. No sé por que me dice si le quiero explicar, por que nunca escucha lo que le explico. El otro día dibujé con marcador la pared de mi cuarto. Le expliqué que era por que la pared estaba muy aburrida, toda celeste, pero igual fue refunfuñando a buscar algo para borrar mi dibujo. ¡Tan bien que me había salido! Era un cohete yendo a la luna.

Creo que me pusieron Alberto por el segundo nombre de mi papá. También tenía un bisabuelo, o tatarabuelo, o algo, que se llamaba Alberto. Parece que hay muchos Albertos en mi familia.

Ayer mi papá me estaba contando un cuento para ir a dormir. Yo estaba acostado en la cama y él sentado en el borde, pero el que se durmió fue él. De repente empezó a decir cualquier pavada… empezó el cuento con que había un nene que le gustaba jugar a la pelota, y había ido a la plaza con su amigo, pero después salió con que Rodríguez le venía a pedir el informe de ventas de nosequé, y que había algo en el auto que hacía ruido raro, y que la milanesa del mediodía le había caído mal… al final se quedó callado y creo que hasta empezó a roncar. Le grité “¡PAPI!” y se pegó un susto de novela. “¡Ya voy, ya voy!”, dijo. No sé a dónde quería ir.

Igual no se despertó del todo. Con los ojos medio cerrados, dijo “colorín colorado, este cuento se ha terminado”, me dio un besito y se fue. Después lo llamé para que me trajera jugo, pero no me dio bolilla.

. . .

Estoy de vacaciones. Está bueno estar de vacaciones, aunque extraño a mis amigos del cole. Yo la despierto a Mami en lugar de que ella me despierte a mí. Y ella siempre me dice que vaya a dormir otro ratito. Yo le digo que sí, pero me voy a ver la tele. Ojalá que empiecen las vacaciones de Papi así vamos a la playa. La tele ya se está poniendo medio aburrida.

Mi hermanito es muy chiquito todavía. Quiero que sea más grande así juego con él. Se llama Gastón. ¡Y habla re-mal! Le gusta el Pato Donald, pero le dice Ato Onal. Yo lo quiero mucho a Tongui. Lo abrazo y le doy besos, pero él se enoja y a veces se pone a llorar. Mami me dice: “Beto, dejalo tranquilo a Tonguis”. ¡Pero si yo no le hago nada! Mi abuela también lo abraza y le da besos, pero con ella no llora. Debe ser por que le regala juguetes. A mí también antes me regalaba juguetes. Ahora me regala remeras y buzos. Mejor, por que los juguetes de mi abuela son para nenitos. Antes me gustaban, pero ahora mejor que se los dé a Tonguis.

Para mi cumple quiero esa pista de autos que los autos salen de acá arriba, y caen rapidísimo, dan una vuelta, y al final saltan. La voy a poner en mi cuarto, pero la voy a tener que esconder para que no la agarre Tongui. Mami me va a dar una caja grande y la voy a guardar ahí. Papi dice que es muy cara. Pero yo estoy ahorrando, así que si no me la regalan, la compro con mi plata. También se la pedí a Papá Noel, pero mis papás me dijeron que Papá Noel a veces no puede comprar regalos caros, por que tiene que comprar regalos para los chicos de todo el mundo, y no tiene tanta plata. En vez de la pista, me trajo un taller mecánico de dos pisos. Tongui la agarró y le rompió una barrera. Después Papi la pegó, pero quedó más o menos.

Yo creo que Papá Noel sí tiene plata. A Santi le trajo una bici buenísima, con ruedas gordas, para andar por el barro. Y eso que no se portó bien el año pasado. Lo que pasa es que Santi tiene todas cosas caras, entonces Papá Noel no le puede traer cualquier cosa. Su casa tiene dos pisos. A veces me saluda desde la ventana de arriba, la del play-room. Yo voy a veces a jugar a su casa. ¡El play-room está buenísimo! Está la Play del hermano de Santi, que no nos la deja usar pero Santi la agarra igual. Después, el hermano se entera y lo agarra a Santi de los pies y lo pone boca abajo. Y se pelean. Es que el hermano mayor de Santi es malo. Algunos hermanos mayores son malos, pero yo no. Yo soy el hermano mayor de Tongui y lo quiero mucho.

Nosotros también tenemos play-room, pero casi siempre lo usa Mami para lavar la ropa.

Vicisitudes de chiquilín, parte II: Los miedos de Beto

Vicisitudes de chiquilín, parte III: El auto de papá

14 ene. 2011

Los cuentos de María Elena Walsh


María Elena Walsh
María Elena Walsh será eternamente recordada por “Manuelita” y por la infinidad de otras canciones y poemas que escuchamos en nuestra infancia y hoy cantamos o leemos a nuestros hijos; pero su talento no se agotaba allí. María Elena también escribió sus buenos cuentos infantiles, no tan popularizados como sus obras musicales, pero que vale la pena rescatar. A pesar de estar escritos en prosa, esos cuentos se caracterizan por una musicalidad y un ritmo que, cuando se los lee, da ganas de contarlos en voz alta.

Un poco de investigación en Wikipedia nos ayuda a entender algunas de las características de sus obras. Resulta que María Elena escuchaba de niña, de boca su padre irlandés, canciones tradicionales para niños propias de la cultura inglesa, junto con la literatura infantil de autores como Lewis Carroll, lo cual seguramente influyó en la adopción de un estilo semejante al nonsense (absurdo) británico.

Por ejemplo, en “Historia de una princesa, su papá y el príncipe Kinoto Fukasuka”, la escritora hace hablar a la princesa en jeringoso, aduciendo que en realidad habla en perfecto japonés.

La temática de sus obras combina, de una forma casi tan perfecta como el flan con dulce de leche, el folclore, la fantasía, los sentimientos y hasta una rebeldía contra el autoritarismo y las injusticias, siempre en un clima poético y lúdico que facilita su llegada a los oídos infantiles.



Estos son algunos de los cuentos de María Elena Walsh (hay más; a medida que los vaya encontrando los iré publicando aquí):

Historia de una princesa, su papá y el príncipe Kinoto Fukasuka

Angelito

La sirena y el capitán

La Plapla


Para seguir leyendo...



7 ene. 2011

Los clásicos de la literatura en e-books

07/01/2010

mpezó el 2011!! Habiendo pasado ya el paréntesis de las fiestas, con el arbolito de navidad y todos sus adornos durmiendo hasta las próximas navidades, volvemos a sentarnos frente a la compu a pensar cuentos y contenidos para inaugurar la era 2011 de ¡Puros cuentos!

Lo primero que me viene a la mente es una promesa que hice hace un par de semanas: publicar los links de las versiones en e-book de los clásicos de la colección de literatura infantil/juvenil Robin Hood. En el sitio LibrosGratisWeb encontré la mayoría de los títulos de la colección (además de muchísimos otros títulos), así es que, aquí van:

Los Tigres de la Malasia (Emilio Salgari)
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Robin Hood (Anónimo)
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Cuento de Navidad (Charles Dickens)
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Mujercitas (Louisa May Alcott)
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Juvenilia (Miguel Cané)
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Azabache (Anna Sewell)
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Cinco semanas en globo (Julio Verne)
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El mundo perdido (Arthur Conan Doyle)
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