29 dic. 2011

Microcuento: una micro-adaptación de “La tortuga y la liebre”

o bueno de los microcuentos es que los podemos contar completitos antes de que el sueño nos domine y nuestras palabras comiencen a derrapar hasta transformarse en un irregular ronquido.

En mi búsqueda de microcuentos para contarle por las noches a los pequeños cuenteretes (que en esta época están de vacaciones y se van a dormir bien pasada la medianoche, los muy atorrantes), me topé con esta genial micro-versión de “La tortuga y la liebre”:

Fernando Niembro no lo podía creer: “Mariano, estamos siendo testigos de un hecho histórico, la garra, la experiencia, la inteligentísima estrategia y la disciplina táctica de la tortuga, han conseguido lo que a priori parecía impensable”.

–Sí Fernando, las distracciones en este deporte se pagan caro, hay que ver como se recupera la liebre después de esta caída, el domingo tiene un difícil compromiso contra la gacela…

El conejo apagó la radio y saltando de alegría se dirigió al hipódromo. La tortuga pagaba 25 a 1, tenía que compartir la mitad con su prima, pero igual era una fortuna.

Es-pec-ta-cu-lar. (Quienes no sepan quiénes son Fernando Niembro y Mariano Closs, usen los links correspondientes para averiguarlo).

Más microcuentos de similar calidad en este sitio: http://www.loscuentos.net/cuentos/link/279/279703/

19 dic. 2011

Otro cuento de Navidad

a Abuela Lalá vivía en un barrio muy bonito, en el que todas las casas se vestían con sus mejores galas en la época de navidad. Todas menos la suya; es que la Abuela no tenía ni mucha plata ni muchas energías como para andar dedicándose a las decoraciones navideñas. Pero a ella no le importaba mucho. Se conformaba con colocar unas guirnaldas en un pino enano en el frente de la casa y un grande aunque vetusto pesebre junto a la puerta de entrada.

Una nochebuena, mientras miraba por la tele los festejos navieños en distintas partes del mundo y sacaba del horno un gran pan dulce (siempre en navidad horneaba un pan dulce para compartirlo con quien pasara por su casa), Lalá oyó un ruido que se destacaba por sobre la música y los petardos de las casas vecinas. Parecía el llanto de un bebé.

La Abuela comenzó a buscar el origen de ese sonido, que la guió hasta el frente de su casa, y se sorprendió al encontrarlo dentro del pesebre. Pero no era el llanto de un bebé, sino el maullido de gatitos recién nacidos. Una gata se había refugiado en el pesebre para dar a luz a dos diminutos cachorros felinos. Con un maullido cansado, la gata le dio a entender a Lalá que tenía hambre. La Abuela fue enseguida a la cocina, para traer varios trozos de pan dulce sumergidos en un plato con leche, los cuales fueron engullidos por la gata mientras los cachorros dormían amontonados en un rincón del pesebre. En ese instante, una estrella fugaz de luz inusualmente intensa iluminó la casa de Lalá, convirtiéndola por unos momentos en la más brillante y notoria del barrio.

Poco después, varios autos comenzaron a llegar y a estacionar en la entrada de la casa. Eran los hijos y nietos de Lalá, quienes llegaban con sus manos llenas de adornos, regalos y comida. La casa de Lalá se llenó de risas y alboroto.

. . .

¡Feliz navidad para todos, de parte de los Cuenteretes!

28 nov. 2011

Abuelos de cuento, en el Museo del Juguete

l próximo domingo 4 de diciembre desde las 14:00 van a estar en el Museo del Juguete los Abuelos de Cuento en San Isidro, quienes estarán contando a troche y moche cuáles eran sus juguetes preferidos y las anécdotas que vivieron jugando en la vereda con sus amigos del barrio. Y para completar el programa, a las 15:30 habrá un espectáculo de cuenos y canciones.


A continuación, el anuncio oficial:

4 de diciembre: Abuelos de Cuento de San Isidro cierran su año de narradores contando cuentos a troche y moche.

“Definir al libro como un juguete no significa faltarle el respeto, sino sacarlo de la biblioteca para lanzarlo en medio de la vida”

Gianni Rodari

¿Querés que los abuelos te cuenten a qué jugaban en la vereda cuando eran chicos y cuáles eran sus juguetes preferidos?

El Programa de animación a la lectura “Abuelos de Cuento en San Isidro” invita a los chicos junto a sus familias y amigos a participar de la muestra de cierre del año que se realizará el domingo 4 de diciembre desde las 14 hs.

Los abuelos narradores recibirán al público con juguetes y juegos de tradición oral. Rondas, susurros poéticos, palabras para jugar, trabalenguas divertidos, adivinanzas, coplas, acertijos y muchos libros y relatos en la sala de lectura.

¡Y a las 15.30 habrá un espectáculo de cuentos y canciones!

23 nov. 2011

La noche de las librerías, el próximo sábado

arece que los eventos culturales nocturnos están copando la Ciudad de Buenos Aires últimamente. Este fin de semana es el turno de los libros y las librerías. El evento “La noche de las librerías” se describe como “multidimensional” (¿qué querrá decir?) y busca promover la venta de libros. Pero lo bueno es que si uno no quiere comprar libros puede ir igual y disfrutar de los espectáculos, charlas y demás eventos libres y gratuitos que se llevarán a cabo el próximo sábado a partir de las 19:00.

Varias avenidas de la Ciudad de Buenos Aires se transormarán provisoriamente en peatonales y sobre el asfalto se crearán "livings" de lectura con sillones en los que cualquier puede sentarse tranquilamente a leer. La avenida Corrientes entre Callao y Talcahuano será el principal corredor peatonal del evento, pero este año la cosa se extendrá a otros barrios, como Palermo y San Telmo. Habrá escenarios donde se llevarán a cabo espectáculos musicales y teatrales, y habrá también charlas con reconocidos autores. A las 20:00, en el escenario de Corrientes y Talcahuano, habrá un concierto de apertura para grandes y chicos a cargo de Caracachumba.

A continuación, el programa completo del evento:



Sábado 26 de noviembre a partir de las 19.00hs
Actividades libres y gratuitas.

CORREDOR CORRIENTES

18:00
Librería Sudeste Libros (Av. Corrientes 1773)
Poesía de Boca en Boca
Leen: Leo Pagano, Marcelo Herrera, Diego Arbit/Sebakis. Musicaliza: Don Lucero

19:00
Teatro General San Martín – hall (Av. Corrientes 1530)
Apertura Oficial
Temporada literaria de París a Buenos Aires
Librería invitada: Comme un roman. Diálogo con Karine Henry (Francia) y palabras exclusivas desde Francia de Daniel Pennac. Coordina: Mónica Freyre (Librería Las mil y una hojas)#

Participan: Francisco Cabrera (ministro de Desarrollo Económico), Hernán Lombardi (ministro de Cultura), Enrique Avogadro (director de Industrias Creativas) y autoridades de CAL, CAP y FEL

Bar El Gato Negro (Av. Corrientes 1669)
Un viaje en sombrero - Espectáculo de narración oral para chicos
Para chicos de 3 a 6 años. A cargo de grupo El viajecito de Felipe

Librería Zivals (Av. Callao 395): punto de encuentro
Los libros, la música y el teatro: ángeles de la Avenida Corrientes
Visita guiada a cargo del Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se suspende por lluvia.

Vía pública (Av. Corrientes 1454)
Atención: Dibujantes trabajando.
Organiza el Foro de Ilustradores, Asociación de Dibujantes de Argentina y Banda Dibujada

19:30
Librería Sudeste Libros (Av. Corrientes 1773)
Diez años de Eloísa Cartonera. Cooperativismo y edición autogestiva.
A cargo de Washington Cucurto

Librería Antígona – Liberarte (Av. Corrientes 1555)
Búsqueda del tesoro por librerías – salida 1
Para chicos a partir de 6 años.

20:00
Escenario (Av. Corrientes y Talcahuano)
Concierto apertura para chicos y grandes: Caracachumba.

Living de lectura 3 (Av. Corrientes 1543)
Luisa Valenzuela lee fragmentos de su obra y dialoga con Leopoldo Brizuela

Bar La Paz (Av. Corrientes 1593)
Postales privadas de una ciudad vista y narrada.
Presentación audiovisual sobre textos de autores contemporáneos varios.
A cargo de Eternautas Viajes Históricos

20:30
Librería Cúspide (Av. Corrientes 1316)
Taller de historieta para chicos
Para chicos a partir de 6 años
A cargo de Banda Dibujada

Living de lectura 1 (Av. Corrientes 1773)
Taller de edición y encuadernación artesanal celebrando los diez años de Eloísa Cartonera

21:00
Librería Zival´s (Av. Callao 395)
Oliverio Girondo por Tom Lupo
Recital de poesía presentando “Giro Hondo” (Acqua Records), sobre textos de Girondo y música de León Gieco

Librería Hernández (Av. Corrientes 1436)
Así se escribe Buenos Aires. Relatos sobre la experiencia urbana.
Con participación y lecturas de Daniel Guebel; Anna-Kazummi Stahl, Ignacio Molina y Natalia Moret Modera: Diego Erlan#
Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543)
Los caminos para el descubrimiento del libro y la lectura entre los más chicos.
A cargo de la especialista Iris Rivera
(Actividad para adultos auspiciada por Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina)

Librería Antígona – Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543)
Eduardo Sacheri en diálogo con Cristina Mucci

Librería Antígona – Liberarte (Av. Corrientes 1555)
Búsqueda del tesoro por librerías – salida 2
Para chicos a partir de 6 años. A cargo de Valor Vereda.

Living de lectura 4 (Av. Corrientes 1436)
Desfile de libreros: para tomar nota
Los mejores libreros de la Ciudad recomiendan. Conduce Ecequiel Leder Kremer

22:00
Bar El Gato Negro (Av. Corrientes 1669)
El río sobre el río. Espectáculo de narración oral para adultos
A cargo de grupo El viajecito de Felipe

Bar La Paz (Av. Corrientes 1593)
Revistas literarias, su rol como promotoras de nuevos talentos
Participan: Alejandra Laurencich, Sol Echeverría, Fernando
Zuñiga y Elsa Drucaroff#

22:30
Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543)
El diseño como herramienta de desarrollo empresarial.
Presentación del libro "Aportes del diseño" y "PyME + Diseño". A cargo del Instituto Metropolitano de Diseño e Innovación (Centro Metropolitano de Diseño . Industrias Creativas). Participan: Ignacio Bruera (Univ. de Bologna), Laura Mastroscello (Fund. Observatorio PyME), Fernando Airas (Observatorio Industrias Creativas) y Camila Offenhenden (IMDI). Presentan: Anabella Rondina (CMD) y Marco Sanguinetti (IMDI)

23:00
Escenario (Av. Corrientes y Talcahuano)
Concierto: Birabent canta Baldomero.

Librería Hernández (Av. Corrientes 1436)
Nuevas historietas argentinas. El semillero independiente
Participan: Iñaki Echeverria, Brian Jánchez, Power Paola, Federico Reggiani, Martín Santos, Salvador Sanz, Luciano Saracino. Coordina: Andrés Valenzuela

Librería Antígona – Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543)
Narrar la infancia
Participan: Liliana Bodoc, Silvia Hopenhayn y Lucía Puenzo. Modera: Julián López

23:30
Living de lectura 4 (Av. Corrientes 1436)
Jam de escritura
Sagrado Sebakis + Julián Urman. DJ: Pedro Di Matteis

24:00
Librería Sudeste Libros (Av. Corrientes 1773)
Tango en vivo
Por Adán Buenosayres Cuarteto

ESPACIOS PERMANENTES

Espacio tecnologías
Espacio tecnologías - E readers y nuevas formas de lectura
Bar La Ópera (Av. Corrientes 1799) - De 20 a 23

Espacio Ajedrez
A cargo del Club Argentino de Ajedrez

Espacio Scrabble
A cargo de la Asociación Argentina de Scrabble

Espacio Go
A cargo de la Asociacion Argentina del juego de Go

CIRCUITO PALERMO

15.30 hs
Librería SBS (Av. Coronel Díaz 1747)
Pintacaras y tarde de aventuras

17:00
Borges y Guatemala: punto de encuentro
El Palermo de Borges y Cortázar
Visita guiada a cargo del Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se suspende por lluvia.

Librería Mythos (Guemes 4374 )
Espectáculo teatral para chicos

17:00 a 20:00
Museo de Artes plásticas Eduardo Sívori (Av. Infanta Isabel 555 - Rosedal).
Clínica de Escritura – Taller Abierto
A cargo de Ariel Bermani, Paula Brecciaroli, Bruno Szister y Facundo Soto. Escritores Invitados: Carlos Battilana, Damián Ríos y Leopoldo Brizuela#

17.30
Librería SBS (Av. Coronel Díaz 1747)
Show de magia

17:30
La nube (Jorge Newbery 3537)
Espectáculo de títeres y recorridos por el mapa del libro infantil actual
Títeres a cargo de Pablo Nojes y actualización bibliográfica por especialistas

18:00
Libros del Pasaje (Thames 1762)
Talleres de ciencia, arte y dibujo para chicos.
A cargo de editoriales Iamiqué, Arte a Babor y Remolino. Convoca: Comisión de Literatura Infantil y Juvenil de la Cámara Argentina del Libro

Eterna Cadencia (Honduras 5574)
Ficciones barrocas. Una lectura de Borges, Bioy Casares, Silvina Ocampo, Cortázar, Onetti y Felisberto Hernández.
A cargo de Carlos Gamerro

19:00
Prometeo (Honduras 4912)
La noche de las poesías
Leen: Guillermo Saavedra, César Rojas, Paula Jimenez y Carolina Essex

19:30
Dain Usina Cultural (Nicaragua 4899)
Tardes de Música en La Usina
Video Social Club Presenta su primer disco: "Banda Sonora" (Daniel Donamaría, piano y voz - Andrea Guelperín, clarinete, flauta y voz - Luis Minari, percusión y voz - Máximo Lorenzo, guitarra y voz).

20:00
Prometeo (Honduras 4912)
Proyección de “El solicitante descolocado – Encuentros con Leónidas Lamborghini” (Documental), de Esteban Bertola y Andrés Monteagudo

23:00
Crack Up (Costa Rica 4767)
Presentación y lectura de novedades de editorial Pánico al Pánico.
Se presentan ¨No recuerdo¨, de Esteban Feune de Colombi (por Luis Chitarroni), ¨Las escalas¨, de Juan Laxagueborde (por María Pía López) y ¨El peso de las horas¨, de Debora Babiszenko (por Luciano Lutereau).

CIRCUITO SAN TELMO

15:00
Cine sí (Pasaje Giuffra 311)
Artistas en vidriera
Intervención multidisciplinar de la vidriera por artistas varios

16:00
Plaza Dorrego (Humberto Primo y Defensa)
Cuenta Cuentos - narración oral para chicos
En el marco del Festival Gran Mateada Barrial. Organiza Librería Fedro.

17:00
Nueva Librería (Estados Unidos 301)
Espectáculo de narración oral para chicos.
A cargo de Ana Julia Notari.

CORREDOR BULNES

14:00 a 21:00
Bulnes al 600 (entre Av. Corrientes y Valentín Gómez)

Música, editoriales independientes, historieta, fanzines, ilustración, visuales.

Tocan: Ciertos Rayos, Impune, Prieto viaja al cosmos con Mariano, Julieta Sabanes, Bicicletas, La Muda

Pintan su personaje favorito: Lucas Varela (Venus), DGPH (He-Man), Juán Sáenz Valiente, Ochopante, Marina Haller (Totoro), Lucas Nine (La Abeja Maya), Mek Frinchaboy, Bam Bam Ink, Pum Pum (Catwoman), Sebastián Fiumara (Logan), Max Fiumara (Batman), Mariano Epelbaum (Ren y Stimpy), Mauro Cascioli (Little Nemo), Rodolfo Migliari (Capitán Harlock), El Bruno ( Frankenstein), Carolina Marcús (Clemente), Bela Abud (Snoopy), María Lavezzi (Pantera Rosa), Gustavo Sala, Clara Lagos (Buddy Bradley), Power Paola (Pablo Escobar)

Muestra de Ilustración: "Meriendas soñadas", Bela Abud, Nancy Brajer, María Lavezzi y Carolina Marcús.

Convocan: Espacio Moebius, Librería Otra Lluvia, Submundo Estudios, Buenos
Aires Capital Mundial del Libro 2011.

EN OTROS BARRIOS

17:00
Librería SBS (Sucre 2441)
Darling Show.
Un espectáculo de danza y música en vivo

17:30
El Ateneo Grand Splendid (Av. Santa Fe 1860)
Una tarde con Atrapacuentos. Lecturas, dramatizaciones y mucho más
Por Analía Melgar. Convoca Editorial Guadal
Actividad para chicos

18:00
Cúspide Village Recoleta (Vicente López 2050)
Lectura de Kamishibai (Planta Editora), Diverticuentos con mágicos personajes (Elefantino) y Degustacion de libros infantiles (Cultura LIJ)
Convoca: Comisión de Literatura Infantil y Juvenil de la Cámara Argentina del Libro

18:00 a 20:00
Librería Y su doble (Rodriguez Peña 698)
Con transmisión en vivo de programa “Contraimagen Teatral”, función especial de radio teatro, producción de cadáver exquisito y micrófono abierto para escritores inéditos.





19 nov. 2011

El árbol y el carpintero (cuento con enseñanza en primera persona)

El protagonista de este cuento (el narrador) recibe una importante enseñanza de vida de parte de un humilde carpintero.

Para niñas y niños de 8 años o más.

Había contratado a un carpintero para que me ayudara a restaurar la abandonada casa de mis abuelos, ubicada en medio del campo. Mudarme allí era mi sueño; estaba agotado con el trabajo y necesitaba paz y un poco de contacto con la naturaleza.

En su primer día, al carpintero se le rompió la sierra eléctrica y no pudo realizar parte del trabajo. Como ya era de noche y su viejo camión se negó a arrancar, me ofrecí a llevarlo a su casa. Mientras íbamos hacia allí por un desolado camino, permaneció en silencio. Al llegar a su casa me agradeció y me invitó a conocer a su familia.


Cuando estábamos llegando a la puerta, él de repente se detuvo frente a un pequeño árbol y tocó las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando entró en su casa ocurrió una sorprendente transformación: su cansado rostro estaba luminoso. Se acercó a sus pequeños hijos y con amplia sonrisa los saludó y abrazó y le dio un beso muy cálido a su esposa.

Al retirarme de su hogar me acompañó hasta el auto. Cuando pasamos cerca del árbol, mi curiosidad hizo que le preguntara acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.

–Este es mi árbol de problemas –contestó–. Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero tengo muy en claro que los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa ni a mis hijos, así que simplemente cada noche cuando llego a casa los cuelgo en el árbol, y a la mañana los recojo otra vez... pero lo bueno, lo divertido –dijo sonriendo–, es que cuando salgo a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.

Desde aquella ocasión, decidí seguir el ejemplo del carpintero: todas las noches cuelgo mis problemas en un árbol que se encuentra fuera de mi casa, y a la mañana siguiente recojo los pocos que siguen allí.

13 nov. 2011

El camaleón, de Antón Chéjov


espués de haber visto la obra de Pitucones basada en este cuento del dramaturgo ruso Antón Chéjov, se me dio por conseguir el texto completo de “El camaleón” y de aprender un poco más sobre este escritor, quien hasta hace poco me era completamente desconocido.

Resulta curioso el hecho de que Chéjov se haya iniciado en la escritura por razones económicas (para ayudar a su familia, ya que el negocio de su padre había quebrado). Y con la idea de ganar dinero escribiendo, se dedicó a publicar cuentos cortos y a hacer caricaturas de la vida en Rusia, mientras estudiaba medicina. Cómo han cambiado las cosas... hoy, alguien que necesite una fuente rápida de recursos económicos, probablemente lo último que se le ocurriría es ganar dinero escribiendo cuentos cortos. Pero en fin, aquí va el cuento “El camaleón” (con el texto un poco aggiornado para que no suene tan a castellano antiguo):

Por la plaza del mercado pasaba el inspector de Policía Ochumelof, vistiendo su gabán nuevo. Detrás de él venía el alguacil, de pelo rojo e hirsuto.

Reinaba un silencio completo. En la plaza no había un alma. Las puertas abiertas de las tiendas y las tabernas parecían bocas de lobos hambrientos. Junto a ellas no se veían ni siquiera mendigos.

–¡Me muerdes, maldito! ¡Chicos, agárrenlo! ¡Está prohibido morder! ¡Agárralo! ¡Por aquí!

Se oyeron los aullidos de un perro. Ochumelof miró a su alrededor y vio que del depósito de maderas del comerciante Pickaguin se escapaba un perro, con una pata encogida.

Lo perseguía un hombre en mangas de camisa y chaleco desabrochado. El hombre corría a todo correr hasta que cayó al suelo, pero logró agarrar al perro por las patas traseras. Resonó un segundo aullido y varios gritos de: “¡No lo sueltes!”. Por las puertas asomaron caras somnolientas, y al cabo de unos minutos, una gran cantidad de gente se aglomeró delante del almacén.

–Seguro es un desorden, su excelencia –exclamó el alguacil.

Ochumelof dio una vuelta y se acercó al gentío. En el umbral de la puerta estaba un hombre en mangas de camisa, el cual, levantando el brazo, mostró su dedo ensangrentado a la muchedumbre. Su voz y su gesto aparecían triunfantes. Su dedo asemejaba una enseña victoriosa. Podía decirse que todo su rostro, y aun él mismo, querían expresar “Ya me las pagarás todas”.

Ochumelof reconoció al hombre. Era el joyero Hrinkin. En medio del círculo, temblando con todo su cuerpo, estaba sentado el culpable: un cachorro de galgo blanco, con el hocico en punta y una mancha amarilla en el lomo. Sus ojos expresaban terror.

–¿Qué ocurre? –interrogó Ochumelof, introduciéndose entre la gente–. ¿Qué pasa? ¿Quién grita? ¿Qué ocurre con el dedo?

–Verá usted –explicó Hrinkin–. Yo pasaba tranquilamente, sin meterme con nadie. Iba por el asunto de las maderas, y de repente salió este maldito animal y me mordió el dedo, sin que yo le diera motivo alguno. Dispénseme, excelencia, pero yo no soy más que un trabajador. Ejecuto trabajos minuciosos. Corresponde que se me indemnice. A buen seguro, yo no podré servirme de mi dedo en una semana entera. Ninguna ley puede obligarme a soportar los ataques de los animales. Como a todos les dé por morder, la vida será imposible.

–Hum... Está bien –dijo Ochumelof con severidad, tosiendo y frunciendo las cejas–. ¿De quién es este perro? Esto no quedará así. ¡Ya verán ustedes lo que resulta de dejar sueltos a los animales por las calles! Hora es de imponer una corrección a esos caballeros que no hacen caso de los reglamentos. Yo sabré clavar una buena multa al granuja que permitió que su perro anduviera errante. ¡Yo sabré arreglarlo! ¡Andirin –añadió volviéndose hacia el alguacil–, averigua de quién es el perro! ¡Habrá que matarlo inmediatamente! Este perro debe estar rabioso. ¿Me oyes? ¿De quién es el perro?

–Creo que es del general Gigalof –replicó una voz.

–¡Del general! Hum... Andirin, ayúdame a quitarme el abrigo. ¡Qué calor! ¡Habrá tormenta! No comprendo. ¿Cómo este cuadrúpedo ha podido morderte? Ni siquiera puede alcanzar a la altura del dedo. ¡Es chiquito y tú eres un hombretón! Te habrás arañado el dedo tú mismo con un clavo, y luego le echas la culpa al perro. ¡Te conozco, demonios, eres gentuza!

–Es que –dijo otra voz–, para divertirse él puso un cigarrillo encendido en el hocico del perro, el cual incurrió en la cólera de pegarle un mordisco. Este hombre es un buscapleitos. ¡Quítate de nuestra presencia!

–¡Mientes, jorobado! –reaccionó Hrinkin– ¿No lo viste por tus propios ojos? En tal caso, ¿a qué mentir? Su excelencia es un hombre de entendimiento y dilucidará quién es el embustero y quién dice la verdad, como si la dijera ante Dios. Y si le parece que soy un farsante, vayamos al Tribunal. Las leyes lo dicen: “Ahora todos son iguales”. Además, si quieres saberlo, tengo un hermano que es gendarme.

–¡Cállate!

–No, este perro no es del general –dijo con aire convencido el alguacil–. Los del general son diferentes; todos los suyos son de caza.

–¿Estás seguro?

–¡Completamente!

–¡Si yo mismo lo sé! El general tiene perros de valor, perros de raza, y éste no significa nada; carece de aspecto y de cualidades... ¡una porquería! Hay que ser muy idiota para poseer animales como éste. ¡Hace falta ser bruto! Si en Petersburgo o Moscú encontraran perro semejante, no andarían con contemplaciones. Lo matarían sin tardanza. Y tú, Hrinkin, que eres la víctima, no dejes las cosas así. ¡Lo verán! Es tiempo...

–Aunque tal vez sí sea del general –siguió pensando en voz alta el alguacil–. El otro día, en su jardín, vi uno como éste...

–Naturalmente que es del general –confirmó la voz del gentío.

–Hum... trae mi abrigo, amigo Andirin, hay viento. Siento como escalofríos. Llevarás el perro a la casa del general. Dirás que yo lo encontré y se lo mando. Aconsejarás que no lo dejen salir a la calle. Puede ser un animal costoso, y si cada imbécil le metiera cigarros en la nariz pudiera desgraciarse. ¡Los perros son delicados! ¡Y tú, bruto, baja tu mano! ¡No tienes nada que mostrar en tu dedo! Tú solo tienes la culpa...

–Aquí viene el cocinero del general. Podemos interrogarle. ¡Protor, oye, amigo! Ven por aquí, mira este perro: ¿es de ustedes?

–¿Quién te lo dijo? No tenemos semejantes animales.

–No continúes –interrumpió Ochumelof–. ¡Es vagabundo! ¡Estamos perdiendo el tiempo! ¡Ya dije yo que es vagabundo, y así es! ¡Matadlo inmediatamente!

–No es nuestro –prosigue el cocinero–, es del hermano de nuestro general, que llegó anteayer. Nuestro general no es aficionado a los galgos, pero su hermano, sí.

–¿Cómo? ¿El hermano del general ha llegado? –exclamó Ochumelof, mientras que toda su cara se inundaba de una sonrisa de felicidad–. ¡Dios mío! ¡Yo no lo sabía! ¿Habrá venido tal vez por una temporada?

–Sí...

–¡Dios mío! ¿Habrá echado de menos a su hermanito? ¿Cómo es que no me enteré antes de ello? ¿De modo que el perro es suyo? Me alegro mucho. Llévatelo. Un perrito hermoso, y vivo. ¡Ah, ah, ah! ¡Lo agarró a aquél del dedo! ¿Por qué tiemblas? ¡Estará enfadado! ¡Animalito!

Protor llamó al perro y se marchó. La multitud rió y se burló de Hrikin.

–¡Otra vez no te irás de rosas como ahora! –lo amenazó Ochumelof con la mano, mientras se abrochaba el abrigo y seguía su camino por la plaza del mercado.

31 oct. 2011

El león de la panza

axi siempre renegaba con la comida. Como todos los chicos, pero un poco más. Cuando no estaba muy caliente, estaba muy fría, o tenía gusto raro, o tenía cosas rojas, o simplemente no le gustaba la forma. La cuestión era que Maxi siempre encontraba alguna razón para no comer la comida. Y su mamá, para que no se quedara con hambre, terminaba haciéndole salchichas o fideos con manteca, que era lo único que comía sin protestar.

Pero una noche la mamá se cansó de andar dándole el gusto, y le dijo tranquilamente que no había otra cosa para comer que los churrascos con puré que el papá, la abuela y la hermana mayor de Maxi habían comido con mucho agrado.

–O te comés la comida, o te quedás con hambre –sentenció la mamá de Maxi.
–Bueno, me quedo con hambre –canchereó él.

Y tan porfiado se puso, que terminó yéndose a dormir con la panza vacía.

A mitad de la noche, un ruido horrible interrumpió el plácido sueño de Maxi. “¡¡¡¡Grrooaarrr!!!!”, se escuchó fuerte y claro en toda la habitación. Asustadísimo, Maxi abrió los ojos como dos huevos duros y encendió la luz, pero no vio nada raro. Y se quedó despierto por si volvía a sentirse ese terrible gruñido.

No tuvo que esperar mucho. “¡¡¡¡GGGRRROOOOOAAARRRRR!!!!”, se volvió a escuchar, esta vez más fuerte y más claro todavía. Maxi no perdió el tiempo, y salió corriendo de su habitación para ir a la de sus papás.

–¡Mami, mami! ¡Un león, hay un león en mi cuarto! –gritaba Maxi mientras se metía en la cama de sus papás.
–Lo habrás soñado, corazón –intentó calmarlo su mamá, abrazándolo y dándole permiso de quedarse un ratito hasta que se le pasara el miedo.

Maxi se quedó acurrucado entre su mamá que lo abrazaba y su papá que dormía. Fue calmándose de a poquito, hasta que otra vez se escuchó el rugido del león.

–¿Escuchaste mami? ¿Viste que no lo soñé? ¡Hay un león, y me siguió hasta acá!

La mamá se rió un poquito.

–Maxi, ese ruido no es un león. Es tu panza. Está gruñendo por que está enojada, por que no le diste de comer. Vení, vamos a la cocina que te caliento la comida así calmás a esa panza enojada.
Maxi se comió la comida (que no estaba tan mal, después de todo), y desde aquella noche, decidió comerse sin chistar los almuerzos y las cenas que le preparara su mamá, por que no quería volver a escuchar esos gruñidos que tanto lo habían asustado.

13 oct. 2011

Más cuentos de María Elena Walsh: El país de la geometría


abía una vez un amplio país blanco de papel. El Rey de este país era el Compás. ¿Por qué no?

El Compás. Aquí viene caminando con sus dos patitas flacas: una pincha y la otra no.

Jo jo jo jo jo, una pincha y la otra no.

El Rey Compás vivía en un gran palacio de cartulina en forma de icosaedro, con dieciocho ventanitas. Cualquiera de nosotros estaría contento en un palacio así, pero el Rey Compás no. Estaba siempre triste y preocupado.

Porque para ser feliz y rey completo le faltaba encontrar a la famosa Flor Redonda.

Jo jo jo jo jo, sin la Flor Redonda no.

El Rey Compás tenía un poderoso ejército de Rombos, una guardia de vistosos Triángulos, un escuadrón policial de forzudos Trapecios, un sindicato de elegantes Líneas Rectas, pero... le faltaba lo principal: ser dueño de la famosa Flor Redonda.

El Rey había plantado dos Verticales Paralelas en el patio, que le servían de atalaya. Las Paralelas crecían, crecían, crecían... Muchas veces el Rey trepaba a ellas para otear el horizonte y ver si alguien le traía la Flor, pero no.

Había mandado cientos de expediciones en su búsqueda y nadie había podido encontrarla.

Un día el Capitán de los Rombos le preguntó:

–¿Y para que sirve esa flor, señor Rey?
–¡Tonto, retonto! –tronó el Rey–. ¡Solamente los tontos retontos preguntan para qué sirve una flor!

El Capitán Rombo, con miedo de que el Rey lo pinchara, salió despacito y de perfil por el marco de la puerta.

Otro día el Comandante de los Triángulos le preguntó:

–Hemos recorrido todos los ángulos de la comarca sin encontrarla, señor Rey. Casi creemos que no existe. ¿Puedo preguntarle para qué sirve esa flor?
–¡Tonto, retonto! –tronó el Rey–. ¡Solamente los tontos retontos preguntan para qué sirve una flor!

El Comandante de los Triángulos, temeroso de que el Rey lo pinchara, salió despacito y de perfil por una de las dieciocho ventanas del palacio.

Otra tarde la Secretaria del sindicato de Líneas Rectas se presentó ante el Rey y tuvo la imprudencia de decirle:

–¿No le gustaría conseguir otra cosa más útil, señor Rey? Porque al fin y al cabo, ¿para qué sirve una flor?
–¡Tonta, retonta! –tronó el Rey–. ¡Solamente las tontas retontas preguntan para qué sirve una flor!

La pobre señorita Línea, temerosa de que el Rey la pinchara, se escurrió por un agujerito del piso.

Poco después llegaron los Trapecios, maltrechos y melancólicos después de una larga expedición.

–¿Y? ¿Encontraron a la Flor Redonda? –les preguntó el Rey, impaciente.
–Ni rastros, Majestad.
–¿Y qué diablos encontraron?
–Cubitos de hielo, tres dados, una regla y una cajita.
–¡Harrrto! ¡Estoy harrrto de ángulos y rectas y puntos! ¡Sois todos unos cuadrados! (Este insulto ofendió mucho a los Trapecios) ¡Estoy harrrto y amarrrgado! ¡Quiero encontrar a la famosa Flor Redonda!

Y todos tuvieron que corear la canción que ya era el himno de la comarca:

Sin la flor redonda no. Jo jo jo jo jo.

Los súbditos del Rey, para distraerlo, decidieron organizar un partido de fútbol. Las tribunas estaban llenas de Puntos alborotados. Los Rombos desafiaban a los Triángulos.

En fin, ganaron los Triángulos por 1 a 0 (mérito singular si se tiene en cuenta que la pelota era un cubo). El Capitán de los Rombos fue a llorar su derrota en un rincón.

El Comandante de los Triángulos, cansado y victorioso, se acercó al Rey:

–¿Y? ¿Le gustó el partido, Majestad?
–¡Bah, bah!... –dijo el Rey, distraído, siempre con su idea fija–. No perdamos tiempo con partidos; mañana salimos todos de expedición.
–¿Mañana? Pero estamos muy cansados, señor Rey. El partido duró siete horas; usted no sabe cómo cansa jugar con una pelota en forma de cubo.
–Tonto, retonto, mañana partimos.

A la mañana tempranito el Rey pasó revista a sus tropas. Había decidido salir él mismo a la cabeza de la expedición. Rombos, Cuadrados, Triángulos, Trapecios y Líneas Rectas formaban fila, muertos de sueño y escoltados por unos cuantos Puntos enrolados como voluntarios.


Allá se van todos, en busca de la famosa, misteriosa y caprichosa Flor Redonda.

La expedición del Rey Compás atravesó páginas y cuadernos desolados, ríos de tinta china, espesas selvas de viruta de lápiz, cordilleras de gomas de borrar, buscando, siempre buscando a la dichosa flor.

Registraron todos los ángulos, todos los rincones, todos los vericuetos, bajo el viento, la lluvia, el granizo y la resolana.

–Me doy por vencido –dijo por fin el Rey–. Quizás ustedes tenían razón y la dichosa Flor Redonda no exista. Quizá no eran tan retontos como yo pensaba. Volvamos a casita.

Cuando volvieron, el Rey se encerró en su cuarto, espantosamente triste y amargado.

Al rato entró la señora Línea a llevarle la sopita de tiza y se preocupó mucho al verlo tan triste.

–Señor Rey –le dijo para consolarlo–, ¿no sabe usted que siempre es mejor cantar y bailar que amargarse?

Cuando la señorita Línea se hubo deslizado por debajo de la puerta, el Rey, que no era sordo a los consejos, dijo:

–Y bueno, probemos: la la la la... Y cantó y bailó un poquito.

Bailando, bailando, bailando, descubrió sorprendido que había dibujado una hermosa Flor Redonda sobre el piso de su cuarto. Y siguió bailando hasta dibujar flores y más flores redondas que pronto se convirtieron en un jardín.

Jo jo jo jo jo, y la Flor la dibujó.Enlace
Hacé clic aquí para escuchar el cuento con la voz de María Elena.

17 sept. 2011

Los cuentos clásicos ahora son interactivos


i siquiera los cuentos clásicos infantiles podían escapar a las nuevas tecnologías. Y no se trata sólo de libros electrónicos que pueden leerse en un lector de e-books, sino de cuentos que se han transformado en aplicaciones interactivas con las que los chicos pueden jugar en un teléfono celular.

En este caso se trata del cuento clásico Caperucita Roja, cuya historia ha sido tomada para crear una aplicación para iPhone y iPad. Dicha aplicación fue desarrollada por el estudio Mundomono, una empresa chilena dedicada a la creación de aplicaciones y contenidos interactivos en páginas web y dispositivos portátiles.

La aplicación está hecha para niños de entre 1 y 6 años, quienes podrán tocar a los personajes e interactuar con ellos, los cuales responden con gestos o sonidos. Los padres pueden seleccionar la asistencia de un narrador, en cuyo caso se presenta la opción de que sea en inglés o español. Al final de la historia, cada personaje cuenta con su propia biografía.

En este video puede verse una presentación del juego hecha por sus protagonistas, los llamados “Bean Bag Kids”:



Quienes tengan un iPhone o iPad pueden obtener la aplicación en App Store.

11 sept. 2011

La vida de Fangio, en un libro infantil


n la ciudad de Balcarce –cuna de Juan Manuel Fangio, el quíntuple campeón de Fórmula 1– se presentó el libro infantil “El Chueco Fangio, un siglo de vértigo”, en el cual se cuentan las proezas del legendario automovilista. El libro, escrito por Daniel Roncoli, fue presentado en el Museo Juan Manuel Fangio, de Balcarce, y está editado en tinta y en Braille, siendo el primer libro en el mundo sobre Fangio realizado para no videntes.

La editorial Párrafo Aparte lo incluyó en su colección Pelota de Papel, la primera colección de literatura infantil sobre la historia de los clubes y los grandes ídolos del deporte, declarada de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el 21 de octubre de 2010. La colección incluye los títulos “Las aventuras del mellizo Guillermo Barros Schelotto” y “Esta historia no es cuento. Los primeros 100 años del Club Atlético Vélez Sarsfield”.

“Para el libro tomé el sedimento de su campaña deportiva, lo que cuentan las historias, esa arcilla que conforma su leyenda deportiva”, contó Roncoli en una entrevista. “Es una carrera lo suficientemente rica en logros y trascendencia internacional”.

El libro está disponible en la Biblioteca Argentina para Ciegos (4981-0137/7710 o ventas@bac.org.ar), en el Museo Fangio de Balcarce y en las librerías Yenny y Cúspide, entre otras.

4 sept. 2011

El camión que se atascó en un túnel

n una emblemática película de los años 80 (“Secretaria ejecutiva”) se cuenta una historia que muestra cómo el pensamiento infantil –libre aún de las rígidas estructuras lógicas que utilizamos los grandes– sirve para encontrar soluciones a problemas aparentemente insolubles.

Cuenta la leyenda que un camión estaba ingresando en el Holland Tunnel de Nueva York, y un error de cálculo de su conductor (quien pensó que la altura del túnel sería suficiente para que el vehículo transitara tranquilamente por su interior) hizo que el remolque se atascara contra el techo del túnel, quedando imposibilitado tanto para avanzar como para retroceder.

Es bien sabido que una gran cantidad de vehículos van y vienen constantemente a través de ese túnel, con lo cual el camión atascado no tardó en formar un tremendo embotellamiento. Llegaron al lugar policías y bomberos, quienes reunieron a sus mejores expertos para estudiar el problema, y finalmente propusieron la que parecía ser la única solución lógica: cortar la parte superior del remolque y arrastrarlo fuera del túnel.

Entonces pasó un auto por el carril contrario. En el interior, una chica le preguntó a su padre por qué no desinflaban las ruedas del camión. Su padre se detuvo y les preguntó a los policías. Éstos se rascaron la cabeza, avergonzados, y siguieron el consejo de la pequeña. Al rato, el camión había salido del túnel.

La niña era demasiado pequeña e inocente como para buscar soluciones difíciles, y eso le permitió ver la solución simple que estaba frente a los ojos de todo el mundo, pero que ningún adulto había logrado ver.

20 ago. 2011

La leyenda del Timbó


n pleno corazón de la selva que une el Noreste argentino con el Paraguay, se alza gallardamente la copa del timbó, ese árbol que todas las primaveras ofrece su fruto de color negro, curiosamente parecido a una oreja humana. Acerca de él, los guaraníes narran una conmovedora historia que simboliza el amor paternal.

Saguaá era un viejo cacique indio: alto, musculoso, de melena tirando a gris y de plumas rojas bajo la vincha. La india que compartía su toldo le había dado varios hijos varones seguidos y recién al final, una hija, la cual fue criada como una princesa; salvaje, es cierto, pero con mimos de princesa. Tacuareé era su nombre, melodioso y entrañable como su belleza. El amor de Saguaá por su pequeña era tal, que se desvivía día y noche por satisfacer cada uno de sus deseos.

La hermosa indiecita crecía en gracia e inteligencia, y llegó el día en que se enamoró perdidamente. Pero una gran tristeza le oprimía el corazón: su amado era un guerrero de una tribu lejana, enemiga a la de su padre. Fue entonces cuando Tacuareé tuvo que decidir, y así lo hizo: seguiría a su guerrero. Pero, sintiéndose incapaz de enfrentar el dolor que iba a causar a Saguaá, convino con su amado en que partirían sin avisarle. La desesperación envolvió con un manto gris al atormentado cacique, quien tras descubrir la ausencia de su hija, se internó en la selva cegado por la angustia, llorando y gritando el nombre de Tacuareé.

Vanas resultaron las súplicas y los consejos de los indios. Saguaá continuó adelante, hiriéndose con las zarzas a cada paso, pero insensible al dolor que le causaban, porque todos los males le parecían pequeños en comparación con aquel que le desgarraba el corazón. Y, en su delirio, creía sentir los pasos de su adorada hija. Por eso se arrojaba al suelo y, con la oreja pegada en la hierba húmeda de rocío, ansiaba escuchar la llegada de su pequeña. Y así continuó Saguaá hasta que la muerte cerró sus párpados en la esperanza de reunirse alguna vez con Tacuareé.

Tras varios días de ardua búsqueda, los indios de la tribu hallaron el cuerpo yaciente del cacique. Pero cuál no sería la sorpresa al querer llevarlo al campamento y descubrir que su oreja estaba adherida a la tierra y, al intentar separarla, quedaron maravillados: ¡la oreja de Saguaá había echado raíces!

Con esta historia, un poco triste, pero llena de poesía, los indios guaraníes explicaban el origen de ese árbol misterioso al que llamaron cambá nambí, que significa oreja negra y que también se conoce con el nombre de timbó.

8 ago. 2011

La ira del Lanín

icen los mapuches que cada montaña tiene su dueño, su pillán, un espíritu que guarda sus tesoros y la protege de abusos. El pillán vive en la cumbre desierta, donde nadie se atreve a llegar, pero ocasionalmente baja para recorrer sus caminos, cuidar a los animales del bosque y asomarse a la orilla de los lagos o a la puerta de los valles, donde termina su reino. Cuando el pillán se enoja, un viento inclemente comienza a agitar las copas de los árboles. Cuando castiga, provoca tormentas, derrumbes y erupciones. Para calmar su ira, a veces exige grandes sacrificios.

La tribu del cacique Huanquimil vivía hace mucho tiempo en el valle de Mamuil Malal, contra la ladera norte del volcán Lanín, donde crecen los amankays y corren las maras entre la espesura.

Una vez, un grupo de muchachos seguía las huellas de un huemul, decididos a darle caza. Con el carcaj y el cuchillo bajo el manto de lana y seguidos por los perros, iban subiendo la ladera.

–Seguro que se fue para el torrente –dijo uno–. Allí lo atraparemos.

Y así marcharon, optimistas, siempre hacia arriba, siguiendo la rastrillada que circunda la montaña.

Sus pasos se hicieron sigilosos al acercarse a la cascada. Era un arroyito que bajaba desde la cumbre, donde piedras o ramas caídas formaban aquí u allá pequeños estanques, donde el bosque perdía toda rudeza, tapizado de musgo y adornado de flores.

Ocultos y en silencio, esperaron al huemul. Después de un largo rato, el animal llegó al claro y se puso a beber el agua. Los muchachos apuntaron sus flechas, pero los nerviosos perros se les adelantaron y espantaron al ciervo, que se escapó rápidamente ladera arriba.

Y comenzó la persecución. Los perros olfateaban la huella y corrían, mientras los cazadores se separaban, subiendo por distintas sendas para acorralar a la presa. El huemul escapaba siempre trepando montaña arriba, su única vía libre.

Ya estaban muy alto cuando lo atraparon, arrinconándolo contra las grandes peñas. Luego de darle muerte, miraron a su alrededor antes de comenzar el descenso. No conocían ese sitio, nunca habían subido tan alto por las laderas del Lanín, y el paisaje había perdido su aspecto familiar. No había árboles ni pájaros ni flores; aquí y allá se encontraban los huesos blancos de algún animal muerto; el suelo rocoso aparecía desnudo, barrido por un viento helado.

Cierto desasosiego los hizo desear estar de vuelta en su ruca, con el fuego encendido y el olor del asado deshaciéndose en humo. Entonces se levantaron y comenzaron el descenso, arrastrando el huemul montaña abajo.

Esa misma noche el volcán empezó a humear, amenazante. Todos sintieron en sus cuerpos el temblor de la montaña y escucharon el retumbar de sus entrañas.

Así comenzaron días de angustia para la gente de Huanquimil. El humo nubló el cielo y no se vio más la luz del sol. La tierra caliente temblaba bajo los pies de los mapuches; una lluvia de cenizas caía sobre los sembrados. De nada sirvieron los ruegos ni las ofrendas. ¿Cómo podría aplacarse la furia del pillán? La machi se recluyó dos días para meditar, aislada en una grieta, envuelta en su grueso manto y alimentándose sólo de tallos de niolkin. Volvió de su retiro ensombrecida por la revelación: sólo una ofrenda calmaría al pillán, y pedía el mayor tesoro de Huanquimil, su hija Huilefún.

–Debe llevarla arriba el más joven y valiente de los Koná –agrego la machi.

Los huanquimiles quedaron sumidos en la tristeza. Pero el feroz sacrificio debía cumplirse.

Hermanas y primas vistieron y arreglaron a Huilefún, que, callada, las dejaba hacer.
Le trenzaron el pelo, la arroparon en un manto nuevo y se lo sujetaron con un broche de Llanka. Así se presentó ante todos los que se habían reunido para despedirla, mirando con ojos tristes a los muchachos, preguntándose quién sería el encargado de acompañarla arriba.

Se adelanto Quechuán y dijo:

–Yo te llevo, Huilefún.

Y llegó el momento de la despedida. El sonar de los kultrunes ahogó el sollozo de Huanquimil. Quechuán le dio la mano a la muchacha y se los vio desaparecer camino arriba, sus siluetas perdiéndose en la montaña encapotada de humo y de cenizas.

Quechuán y Huilefún subieron sin hablar la cuesta del Lanín. A medida que subían el calor se hacia insoportable, y tenían que taparse la cara con el manto para no respirar el aire cargado de ceniza. Cuando Huilefún no pudo más, Quechuán la sentó sobre sus hombros, y así llegaron hasta el borde del cráter.

–Ya podés volverte, Quechuán –dijo en voz baja Huilefún.

Quechuán bajó a la muchacha pero no la soltó. La rodeo con sus brazos y le dijo:

–Yo me quedo con vos –y besó los labios calientes de Huilefún.

Se sentaron juntos, abrazados debajo de sus mantos, que habían unido. Hasta que algo los cubrió de improviso, una sombra en medio de las sombras. Eran las alas de un cóndor, que, poderoso, se abalanzó sobre la pareja y arrancó a Huilefún de los brazos de Quechuán. Aprisionándola con sus garras la levantó en el aire, sobrevoló la cima y la dejó caer en la boca humeante del cráter.

Mientras Quechuán corría cuesta abajo, un aire húmedo y frío invadió la montaña, al tiempo que caían los primeros copos. Fue la nevada más grande de que se tenga memoria. La nieve cubrió el cráter, sepultando para siempre su fuego milenario, enfriando la montaña para salvarla del incendio y cubriendo la tierra mapuche con su blanco mantel protector.

. . .

El Lanín es la montaña más importante de Neuquén. Su cúpula asimétrica, siempre brillante de nieve, atrae de inmediato la mirada y nadie la deja atrás sin darse vuelta para verla por ultima vez.


31 jul. 2011

Madrastras y brujas, el mal necesario de los cuentos de hadas

n los cuentos clásicos hay muchas más madrastras malas y brujas que madres bondadosas. Se puede argumentar que las madrastras y brujas son un mal necesario para justificar el argumento del cuento, ya que el conflicto se produce al ser los protagonistas niños o niñas indefensos que no tienen una auténtica madre que los proteja.

La escritora Soledad Puértolas publicó en ELPAIS.com la nota “Malas de cuento”, en la que analiza el rol de las mujeres malignas en los cuentos clásicos.

Puértolas analiza los casos de Blancanieves y Cenicienta: dos historias de madrastras. La de Blancanieves, además de madrastra, es bruja. El famoso espejito en el que se mira para asegurarse de que su belleza no tiene rival en su reino la pone en relación directa con las fuerzas del mal. La madrastra de la Cenicienta, sin embargo, es simplemente una mujer mala. Humilla constantemente a su hijastra y le encarga los más fatigosos trabajos de la casa, mientras no escatima dineros para vestir lujosamente a sus hijas con la idea de encontrarles marido.

En todo caso, una, bruja, otra, simplemente malvada, son prototipos de la madrastra que odia a su hijastra. Si la niña o la joven tienen al enemigo dentro de su círculo familiar, ¿cómo no se va a presentir toda una sucesión de peligros? Pero de esto tratan los cuentos, de obstáculos y dificultades. Si Blancanieves y Cenicienta hubieran tenido madres en lugar de madrastras, sus historias no habrían tenido lugar. La madre es buena por naturaleza, generosa, protectora. Blancanieves y Cenicienta son dos jovencitas desvalidas a las que hay que salvar.

Caperucita Roja, en cambio, no tenía madrastra... ¿o sí? La supuesta madre encarga a la niña que lleve la merienda a su abuelita, pero le advierte de los peligros del bosque y le pide que no se entretenga. No volvemos a saber nada de la madre.

Entonces nos preguntamos: ¿a quién se le ocurre mandar a la niña sola a casa de la abuelita teniendo que pasar tan cerca del bosque, un lugar peligroso por definición? Esta madre, ¿no será en realidad una madrastra?, ¿por qué, si no, envía a la niña a un lugar y a una hora tan inconvenientes? Lleva la merienda, luego es por la tarde, que linda con la noche. Bosque y noche, dos peligros clarísimos. Lo del lobo ha sido algo imprevisto. O quizá no: quizá la madrastra conoce la existencia del lobo, que tiene su guarida en el bosque. Quizá confiaba en que la niña, que es curiosa, se internaría por el bosque, se perdería y se toparía al fin con el lobo, que la mataría.

Como las madrastras malas quieren deshacerse de sus hijastras, hay muchas razones para suponer que la madre de Caperucita bien podría haber sido madrastra y no madre. Muerta Caperucita, la madrastra se queda con el padre de la niña para ella sola. La jugada le ha salido perfecta. Más aún, si, como sospechamos, la abuelita, a la que también se ha comido el lobo, es la madre del padre de Caperucita y, como es lógico, no se lleva nada bien con la nueva mujer de su hijo. Si todo esto es así, está claro que la madrastra ha matado dos pájaros de un tiro.

Si optamos por atenernos a la figura de la madre, llegaríamos a una conclusión igualmente inquietante: la madre es una perfecta estúpida. No tiene ningún sentido que envíe a su hija en medio de la tarde y con el bosque a sus puertas a casa de la abuelita. Sus advertencias de peligro, como debería de saber, se convierten en incitación, en tentación. Una madre tonta acaba siendo una mala madre.

Para compensar la amenaza de las madrastras, brujas y malas madres, existen las hadas. Estas bellas y etéreas mujeres se encargan de ayudar a los protagonistas de los cuentos cuando se hallan más desesperados.

Puértolas concluye su artículo señalando que “la literatura ha ofrecido siempre un lugar donde pasan cosas completamente distintas de las que se ven en el cotidiano acontecer, pero también da cabida a situaciones conocidas de la vida. Ambas opciones son necesarias y complementarias”.

“La presencia del mal en el mundo, sostiene Jung, es un hecho evidente y, en consecuencia, no podemos descartar el proceso de aprendizaje que nos brindan los cuentos. Lo tremendo, lo terrible, lo incomprensible, es parte de la vida, y la imaginación es un instrumento poderoso para nuestra sobrevivencia. También para nuestra felicidad”.

23 jul. 2011

Teatro en vacaciones: “Concierto de cuentos”, por Pitucones

levar a los chicos al teatro en vacaciones puede ser una verdadera odisea, teniendo en cuenta que hay que comprar las entradas anticipadamente (pagando sus altísimos precios), soportar largas filas para ingresar al teatro, adquirir el infaltable merchandising necesario para que los chicos dejen de decir “porfa, porfa, porfa, porfa!!”, consumir un combo de hamburguesa con papas y gaseosa medianas, entre otras torturas.

También está la opción de los espectáculos “a la gorra”, que evitan la compra de costosas entradas, pero al llevarse a cabo en plazas o espacios públicos al aire libre, no son lo más conveniente para la salud en estos fríos días de julio.

Afortunadamente existe una alternativa que ofrece lo mejor de ambas propuestas. La Sala Alberdi del Centro Cultural General San Martin (Sarmiento 1551, 6° piso, Ciudad de Buenos Aires) presenta en estas vacaciones de invierno la obra teatral “Concierto de cuentos”, del grupo Pitucones. Es una obra teatral infantil hecha y derecha, que no impone ningún gasto más allá de lo que uno quiera dejar en la gorra al terminar el espectáculo.

Los Pitucones (en realidad, cinco de los seis) llegan en el escenario dentro de la galera del sexto Pitucón (que hace las veces de presentador, aunque no habla, sino que sólo se ocupa de la música) y cobran vida tras un bastidor mágico situado en el medio del escenario. Desde ese bastidor van saliendo los personajes que animan cada una de las cuatro historias breves que componen el espectáculo.

En la primera, “El camaleón” (inspirada en el cuento homónimo del dramaturgo ruso Antón Chéjov), los personajes son un travieso perro, cuatro títeres –que representan a los habitantes del pueblo– y un indeciso juez que oscila entre la decisión de apresar al can o dejarlo en libertad. En “Dos valientes” (también basada en un cuento de Chéjov), los actores representan la historia de un hombre que debe atravesar un tenebroso bosque y, fruto del miedo, toma decisiones equivocadas que dificultan su travesía.

En la tercera historia, “El dentista”, el grupo utiliza recursos del cine mudo de la época de Chaplin para ejemplificar la importancia de la higiene dental. Y en el último número, “El silencio”, un hombre ve interrumpido su mágico sueño por un mosquito molesto con el que entabla una dura batalla, la cual concluye sólo para ser sucedida por otros ruidos molestos que se empeñan en no dejar dormir al pobre hombre.

Cada historia termina con una canción original y divertida que explica la moraleja del cuento. Y finalmente, tras el último número, los Pitucones vuelven a meterse en la galera del músico, donde se quedan hasta la siguiente función.

“Concierto de cuentos” estará miércoles, jueves y viernes de la semana próxima, a las 16:00, en la Sala Alberdi, y luego los Pitucones buscarán un escenario donde exponer su magia los fines de semana (pero ahí seguramente el espectáculo ya no será a la gorra). Consejo: aprovechar esta oportunidad para ir a verlos con los chicos, ya que a ellos les va a encantar, y los empobrecidos bolsillos de fin de mes no van a verse más empobrecidos aún.

(Nota: en un próximo post incluiremos un fragmento en video del cuento “El dentista”)

3 jul. 2011

Esopo y sus fábulas: La tortuga y la liebre

sopo es el supuesto autor de gran cantidad de fábulas que han sido popularizadas por varios recopiladores (Félix María Samaniego, Jean de La Fontaine, etc.) y han llegado hasta nuestros días a través del cine, TV, libros y obras teatrales. Decimos supuesto autor por que no existen pruebas fehacientes de que Esopo haya existido realmente, aunque la mención de su existencia aparece en boca de numerosos autores y filósofos. Por ejemplo, Platón decía que Sócrates se sabía de memoria sus fábulas. Se cree que nació alrededor del año 600 antes de Cristo.

Los títulos de las fábulas de Esopo mencionan, en casi todos los casos, a los dos protagonistas principales de la historia; por ejemplo: La cigarra y la hormiga, La tortuga y la liebre, El león y el ratón, La rana y la zorra, etc. A continuación transcribimos el texto de La tortuga y la liebre, acompañado por un fragmento del espectáculo Colorín y Do-Re-Mi en donde se relata dicha fábula.



La tortuga y la liebre

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz. Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.

-¡Miren la tortuga! ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa! -decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, conversando entre ellas, a la tortuga se le ocurrió de pronto hacerle una rara apuesta a la liebre.

-Estoy segura de poder ganarte una carrera -le dijo.

-¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.

-Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy divertida, aceptó.

Todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. Se señaló cuál iba a ser el camino y la llegada. Una vez estuvo listo, comenzó la carrera entre grandes aplausos.

Confiada en su ligereza, la liebre dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando. ¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura!

Luego, empezó a correr, corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio, pero, eso sí, sin parar. Enseguida, la liebre se adelantó muchísimo.Se detuvo al lado del camino y se sentó a descansar.

Cuando la tortuga pasó por su lado, la liebre aprovechó para burlarse de ella una vez más. Le dejó ventaja y nuevamente emprendió su veloz marcha.

Varias veces repitió lo mismo, pero, a pesar de sus risas, la tortuga siguió caminando sin detenerse. Confiada en su velocidad, la liebre se tumbó bajo un árbol y ahí se quedó dormida.

Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta. Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.

Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás: No hay que burlarse jamás de los demás. También de esto debemos aprender que la pereza y el exceso de confianza pueden hacernos no alcanzar nuestros objetivos.