30 abr. 2010

La leyenda del mago Merlín

ay personajes en la literatura universal que cruzan las fronteras de las historias para las que fueron creados, a tal punto que terminan siendo más populares que dichas historias. El mago Merlín es un buen ejemplo de tales personajes. Su rol de tutor sabio, encargado (por designio de un poder superior o por propia determinación) de que se cumpla el destino de grandeza de un futuro héroe o líder popular, es funcional a muchas tramas aventurescas; particularmente aquellas que dan forma a novelas épicas. Personajes tan dispares como Gandalf, de El Hobbit y El señor de los anillos; o los caballeros Jedi Obi Wan Kenobi, Qui-Gon Jinn y Yoda, de La guerra de las galaxias, comparten con Merlín ese rol de tutores sabios y dotados de poderes mágicos.

La historia de Merlín está fuertemente ligada a la leyenda del Rey Arturo. La primera descripción del personaje es la que aparece en la obra Historia Regum Britanniae (Historia de los reyes británicos) de Geoffrey de Monmouth, escrita allá por el año 1136 (¡Gracias Wikipedia!). Geoffrey habría compuesto la descripción de Merlín combinando a un personaje mítico galés –conocido como Myrddin– con el líder guerrero romano-bretón Ambrosius Aurelianus.

La más famosa proeza del mago Merlín consiste en haber presagiado la coronación de Arturo como rey pacificador de Inglaterra, siendo el hecho clave de tal presagio la extracción de la espada Excalibur de la piedra en donde se encontraba clavada; cosa que sólo Arturo –siendo aún un jovenzuelo–, y nadie más, pudo hacer.

El personaje bautizado por Geoffrey con el nombre de Merlín (modificado del original Myrddin para evitar semejanzas con una palabrota francesa) alcanzó rápidamente una gran popularidad; especialmente en Gales. Tanta, que numerosos autores se apresuraron a completar la biografía del mago, describiendo sus orígenes a partir del encuentro amoroso de un íncubo y una mujer, asociando sus aventuras con la búsqueda del Santo Grial, y nutriendo su historia de toda clase de maravillosas proezas y aventuras, como sólo los cronistas de antaño (en la forma de bardos, juglares y trovadores) podían hacer.

Hoy no hay ni bardos, ni juglares, ni trovadores, pero sí hay cineastas que se encargan de recrear las historias de personajes míticos tales como el mago Merlín con imágenes deslumbrantes y hasta tridimensionales.

Haya o no existido en la realidad, lo cierto es que la literatura está en deuda con el mago Merlín, puesto que tantas historias se han alimentado de su leyenda; desde biografías que juran que Merlín no es un ser mítico sino un personaje histórico, hasta numerosos cuentos infantiles (algunos llevado a películas animadas, como “La espada en la piedra”), pasando por toda clase de relatos épicos medievales.

El escritor contemporáneo norteamericano T. A. Barron, autor de numerosas historias fantásticas destinadas al público juvenil, supo inspirarse en la leyenda de Merlín para escribir su serie de cinco libros (para no decir pentalogía, que sería incorrecto) denominada Los años perdidos de Merlín. Para los lectores más jóvenes y ávidos de literatura fantástica, estos libros son seguramente una buena forma de interiorizarse en el mundo mágico de Merlín. Y para los niños que se conforman con escucharnos contarles un cuento antes de dormir, es posible encontrar en Internet muchas páginas en donde se transcribe la historia de Merlín en relación al Rey Arturo en la forma de un cuento corto que puede narrarse en cuestión de unos pocos minutos.

Cuento corto del mago Merlín

Para comprar el libro de Barron (lamentablemente no se encuentra en español):

24 abr. 2010

Sombra Negra (un cuento de terror)

arquitos era un chico muy valiente. No le tenía miedo ni a la oscuridad, ni a los truenos, ni a las películas de miedo. No le temía casi a nada, excepto a una sola cosa: de vez en cuando, por las noches, en uno de los arbustos de al lado de su casa, veía dos ojitos de color verde oscuro que lo miraban fijamente. Eso lo aterraba. Y lo peor es que cuando le decía a sus papás que miraran el arbusto, los ojitos desaparecían. Tanto miedo le daban esos ojitos que siempre trataba de pasar lejos del arbusto, y evitaba mirarlo por las noches, para no saber siquiera si los ojitos misteriosos estaban allí o no.

Una noche, los papás de Marquitos salieron a pasear, dejándolo a él al cuidado de su abuela. La abuela era muy responsable, pero tenía un único problema: siempre se quedaba dormida. Y esa noche no fue la excepción. Mientras su abuela dormía frente a la televisión encendida, él se dedicaba a mirar por la ventana. Y al hacerlo, no pudo evitar reparar en el arbusto. Sí, ese arbusto desde el cual solían asomarse los ojitos aterradores.

Pero esa noche, otra cosa llamó más su atención que el arbusto. Una persona se acercó a la puerta de entrada. Era un hombre de aspecto misterioso. Marquitos pensó que tocaría el timbre, pero en vez de eso, sacó unas herramientas y comenzó a tratar de violar la cerradura para entrar a la casa. ¡Era un ladrón!

Tratando de controlar su pánico, Marquitos fue inmediatamente a despertar a su abuela, pero no lo logró, ya que dormía muy profundamente. Además no le salía la voz, de tanto susto que tenía. Pensó en llamar a la policía, pero no sabía el número. No sabía qué hacer, así que optó por volver a mirar por la ventana; justo en el momento en que una enorme sombra negra saltaba desde el arbusto y arremetía contra el ladrón. Víctima de un ataque con gruñidos, mordidas y ladridos, el ladrón se dio tal susto que salió corriendo tan rápido como se lo permitieron sus piernas. Tan rápido se fue que ni siquiera alcanzó a llevarse sus herramientas.

La perra negra enorme que había hecho huir al ladrón se volvió para mirar hacia la ventana donde estaba Marquitos, quien reconoció los ojos de color verde oscuro que solían darle tanto miedo. Desde ese día nunca más le dieron miedo, ya que Sombra Negra (ese fue el nombre con que Marquitos bautizó a su nueva mascota) pasó a ser su mejor amiga.

Y entonces sí, Marquitos pudo enorgullecerse de no tenerle miedo a nada.

16 abr. 2010

Feria del Libro Buenos Aires 2010

l próximo 22 de abril arranca una nueva edición de la tradicional Feria Internacional del Libro que se lleva a cabo todos los años en la ciudad de Buenos Aires, más o menos por estas fechas.

Como siempre, habrá invitados renombrados, mesas redondas y de otras formas geométricas, conferencias, firma de libros, presentaciones de libros, espectáculos y actividades para toda la familia. Y obviamente, toneladas de libros para comprar con descuentos variados. “La gran cita anual para los amantes de la lectura”, dicen los organizadores, sin pecar de falsa modestia.

También como siempre, los jóvenes tendrán su espacio exclusivo, con la misma estructura que la feria principal (charlas, actividades, talleres, cursos, etc.), pero en una superficie aparte y con contenidos pensados especialmente para ellos. El lema del espacio joven de este año es “Cuidemos nuestro planeta”, y el leit-motiv será la importancia de la biodiversidad para que siga existiendo vida en la Tierra por mucho tiempo más.

Este año habrá, en el espacio joven, un taller de ciencias y tecnología, un taller de multimedia, ajedrez, observatorio astronómico, y un lugar llamado “La vidriera”, en el cual los chicos podrán aprender y divertirse alrededor de una gran mesa con investigadores científicos del CONICET, que entre juegos y entretenimientos, promoverán la participación de niños y jóvenes en diferentes actividades.

Habrá también en la feria un patio infantil, para niños entre 4 y 12 años. Dicho patio contendrá un rincón de cuentacuentos, una biblioteca infantil y juegos diversos. Sin embargo, y por experiencia propia, no debemos ir con muchas esperanzas de que nuestros hijos puedan entrar en ese patio, puesto que éste se encuentra generalmente superpoblado (en particular durante los fines de semana).










En la feria del año pasado se organizó un espectáculo de narración de cuentos infantiles en el que participaron varios narradores realmente muy buenos. Nuestros hijos recuerdan especialmente la narración del tradicional cuento catalán “Patufet”, a cargo de una joven narradora centroamericana cuyo nombre se nos ha escapado. Este año, en lugar de nuclearse en un único espectáculo, los cuentos para chicos se narrarán salpicadamente durante toda la extensión de la feria, en el rincón de cuenta cuentos del patio infantil. No sabemos si esto es bueno o malo... es bueno por que los cuentos no se van a dar cita un único día y a única hora, si no que prácticamente en todo momento habrá narraciones para los chicos. Y es malo por que el lugar de las narraciones será el patio infantil (el año pasado se hizo en una de las salas de conferencias), con lo cual es probable que esté superpoblado al igual que el resto del patio.

El sitio oficial de la Feria Internacional del Libro 2010, aquí.

12 abr. 2010

Cortázar para niños

Julio CortázarCuando se piensa en autores de literatura infantil, el de Cortázar no es precisamente uno de los primeros nombres que viene a la mente. Quizás por que la política jugó en su obra un papel protagónico, con lo cual sus escritos quedaron prácticamente vedados para el público juvenil. Una lástima, por que el autor argentino sabía como pocos jugar con las palabras, incluso hacer magia con ellas, de formas tales que hubiesen deslumbrado a los lectores de menor edad.

Un ejemplo es ese capítulo de la novela “Rayuela” en donde Cortázar decide ignorar por completo el diccionario y utilizar una gran cantidad de palabras inventadas. El lector debe usar su imaginación para dar significado a esas palabras y entender el relato de una forma completamente subjetiva. Aquí va un pequeño extracto de ese capítulo: Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia”.

Todos los escritores deben tener una buena capacidad imaginativa para tejer historias ocurrentes, pero Cortázar iba mas allá, convirtiéndose en un innovador indiscutido. En “Historias de cronopios y de famas”, el autor da rienda suelta a su capacidad para crear universos con palabras, dotándolos de misterio, fantasía y surrealismo.

Afortunadamente, la editorial Libros del Zorro Rojo (dedicada a la edición de obras ilustradas) publicó un extracto de “Historias de cronopios y de famas” en la forma de un libro ilustrado, para niños de cinco año o más. El texto extractado corresponde al capítulo “El discurso del oso”, y las ilustraciones son obra de Emilio Urberuaga (responsable gráfico de “Manolito Gafotas”, una obra traducida a más de dieciocho idiomas).


“El discurso del oso” es una historia breve, como para leer a los niños antes de ir a dormir, que cuenta cómo un oso que vive en las tuberías de un edificio observa y reflexiona sobre la vida de los humanos que habitan en él. Seguramente el relato está lleno de simbolismos, pero la interpretación de los mismos es responsabilidad exclusiva de cada lector.

La iniciativa de la editorial Libros del Zorro Rojo es, sin lugar a dudas, un ejemplo a seguir. Esperemos que más textos de Cortázar (y de otros autores que, indirectamente, mucho pueden aportar al universo de la literatura infantil) aparezcan en libros aptos para poblar las bibliotecas de los más pequeños.

EL DISCURSO DEL OSO


 CUENTOS COMPLETOS 2


Para seguir leyendo...

6 abr. 2010

El Hobbit, una novela para grandes chicos

e regalaron “El Hobbit” cuando yo todavía era muy joven (y vago) como para leer novelas, así que el libro pasó mucho tiempo durmiendo en mi biblioteca hasta el día en que decidí encarar su lectura, siendo yo ya un adolescente. La historia del Hobbit me atrapó desde la primera página, dejándome hambriento para luego encarar la lectura de la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Tal vez si lo hubiese leído a más temprana edad, habría pasado por alto los muchos matices que otorgan a esta novela su gran calidad .

El escritor C. S. Lewis expresó esta misma idea con más precisión en la crítica que escribió sobre El Hobbit en 1937: “Debe tenerse en cuenta que éste es un libro para niños en el sentido de que la primera de muchas lecturas puede hacerse en la escuela. Los niños leen con gravedad Alicia, y los adultos lo leen entre risas; El hobbit, en cambio, resultará muy gracioso a los lectores más pequeños, y sólo años más tarde, a una décima o vigésima lectura, empezarán a darse cuenta del diestro conocimiento y la profunda reflexión que fueron necesarios para que todo en él pareciera tan maduro, tan amistoso y, a su modo, tan veraz”.

El tema principal de la historia es la evolución y maduración del hobbit que la protagoniza, Bilbo Bolsón. Como todos los hobbits, Bilbo adora la vida relajada y tranquila con sus pequeños placeres cotidianos. Hasta que el mago Gandalf llega a su morada, acompañado de un grupo de enanos, para complicarle la vida y embarcarlo en una aventura que lo convertirá en leyenda para sus pares.

La escritura de El Hobbit se inició cuando su autor J. R. R. Tolkien garabateó distraídamente en un papel el siguiente texto: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit”. Luego de ese puntapié inicial, y antes de la escritura del texto, Tolkien dedicó algún tiempo a elaborar el mapa de Thrór, lugar en donde se desarrolla la mayor parte de la novela. Una vez comenzada la escritura de la obra, y a medida que los capítulos iban cobrando forma, el autor se los iba leyendo a sus hijos, quienes hacían las veces de inocentes críticos literarios.

En lo personal, lo que más me atrapó de la lectura de El Hobbit fueron las descripciones de los ambientes en donde se lleva a cabo la acción. La maestría de Tolkien es capaz de crear en la mente del lector escenarios que no escatiman ningún detalle. Al leer las páginas de sus libros, uno prácticamente puede ver los bosques, las montañas, las praderas y las cuevas en donde habitan o por donde transitan los personajes. Es por eso que, en mi opinión -y sin desmerecer el talento y la labor de un cineasta como Peter Jackson-, la tarea de llevar las historias de Tolkien a la pantalla grande no es algo tan difícil, puesto que, luego de leer las páginas, los escenarios quedan nítidamente plasmados en la mente del lector. Es una alegría que finalmente esté comenzando el rodaje de la película “The Hobbit”; seguramente, luego de verla, quienes aún se resisten a ver “El Señor de los Anillos” dejarán atrás su obstinación e irán a comprar el DVD.

EL HOBBIT
J. R. R. TOLKIEN













EL HOBBIT - VERSIÓN INFANTIL
J. R. R. TOLKIEN

2 abr. 2010

Hans Christian Andersen: "La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas"

oy se cumplen 205 años del nacimiento de Hans Christian Andersen, autor de numerosos clásicos de la literatura infantil, tales como “La sirenita”, “El traje nuevo del emperador”, “El soldadito de plomo”, “Pulgarcita” y muchos otros (fue autor de más de 150 cuentos).

En honor a la gran contribución que Andersen hizo a la literatura infantil se celebra en esta fecha (desde 1967) el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

Andersen nació en una familia muy pobre de la ciudad danesa de Odense. Su determinación por convertirse en actor y cantante lo llevó, a la temprana edad de 14 años, a huir hacia la capital de su país, Copenhague. A pesar de que fracasó miserablemente en su intento por consagrarse en las artes escénicas, su viaje a la capital le permitió hacerse amigo de personajes influyentes que lo ayudaron a completar la educación que sus ímpetus juveniles lo habían llevado a abandonar prematuramente.

A partir de la publicación de su primer libro, en el año 1829, comenzó su prolífica producción de historias. Al prinicipio dio más importancia a sus libros para adultos que a sus fantasías, pero más tarde descubrió que las aparentemente triviales historias que imaginaba podían retratar características de las personas en una forma sutil y encantadora. Esto tuvo dos consecuencias: primero, dejó de considerar a sus cuentos como simples entretenimientos para niños, y segundo, comenzó a escribir relatos más originales, en lugar de repetir cuentos tradicionales.

Andersen dijo en una ocasión que las historias “yacen en mi mente como semillas y sólo necesitan el beso de un rayo de sol o una gota de malicia para florecer”. El autor habitualmente retrataba en sus cuentos a personas que le agradaban o le desagradaban. Por ejemplo, una mujer que rechazó su amor se convirtió en el príncipe algo tonto de “La sirenita”; su propia humillación, o los delirios de su padre de descender de una familia rica e influyente, fueron la inspiración para “El patito feo”.

En la actualidad, las historias de Andersen son más conocidas por sus adaptaciones cinematográficas, principalmente por los estudios Disney. Uno se pregunta, ¿qué hubiera sido de Disney sin el aporte de Hans Christian Andersen?

Algunas citas famosas de Andersen:

La vida de cada hombre es un cuento de hadas escrito por la mano del señor.

La mayoría de las personas que caminen detrás de mí serán niños, por lo que mantendré los pasos cortos.

Mi vida es una historia hermosa, feliz y llena de incidentes.


CUENTOS DE HADAS PARA NIÑOS I
HANS CHRISTIAN ANDERSEN

1 abr. 2010

Vocación de payaso

Un cuento sobre los sueños, la vocación y la importancia de hacer aquello que nos hace felices.

Para chicas y chicos en edad escolar

Cuando a Martín le preguntaban qué querría ser cuando fuera grande, él contestaba entusiasmado: “cuando sea grande, voy a ser payaso”. Ante esta respuesta, las personas invariablemente soltaban una carcajada y le volvían a preguntar: “no, de verdad, ¿qué vas a ser cuando seas grande?”. Al pobre Martín nadie le tomaba en serio su vocación de payaso. Especialmente su papá, que quería que fuese futbolista, y por ese motivo lo anotó en una escuela de fútbol.

A Martín no le quedó más remedio que asistir a las clases de fútbol tal como quería su papá. Pero por más esfuerzo que le ponía, no lograba patear bien la pelota, ni recibir bien un pase, ni mucho menos atajar un tiro al arco o hacer un gol. Evidentemente, el fútbol no era lo suyo.

Un día, cuando iba camino a sus clases de fútbol, un panfleto se le cruzó por el camino. Era el anuncio de una escuela de payasos que se abría en su barrio. Y, oh casualidad, los horarios de la escuela de payasos eran los mismos que los de la escuela de fútbol.

Una idea traviesa invadió su mente. “¿Y si voy a la escuela de payasos en lugar de ir a la de fútbol? Total, nadie se va a enterar”. Así lo hizo, y efectivamente, nadie se enteró. Comenzó a faltar a las clases de fútbol para ir a aprender malabares, piruetas, magia y toda clase de payasadas. Martín estaba fascinado, y ni su papá ni su mamá tenían la más mínima sospecha de su travesura.

Tan bien le iba a Martín con su carrera de payaso, que enseguida empezó a trabajar en una plaza y a ganar fama con su espectáculo. El Payaso Polvorita (ese era su nombre artístico) se había convertido en una de las principales atracciones de los domingos en la plaza principal del pueblo. Cada vez que tenía que irse de su casa para actuar en la plaza, escondía en la mochila su maquillaje, su nariz roja, sus zapatos gigantes y su ropa de colores, y le decía a sus papás que tenía que ir a jugar un partido de fútbol. Y ellos, de lo más contentos. Hasta el día en que, atraídos por la curiosidad, quisieron ir a ver el espectáculo del Payaso Polvorita, del que todos hablaban maravillas.


Los papás de Martín llegaron a la plaza y se ubicaron en primera fila para ver la función. No reconocieron a su hijo detrás del disfraz de Polvorita, y por suerte, tampoco él vio a sus papás entre el público. Éstos se divirtieron tanto con la función que casi les empezó a doler el estómago de la risa. Tras el espectáculo, el papá de Martín quiso ir a saludar personalmente al payaso, para felicitarlo. Martín estaba tras el escenario, terminando de sacarse el maquillaje, cuando de pronto vio a su papá acercándose. Se quedó congelado, igual que su papá al darse cuenta de que el Payaso Polvorita era, en realidad, su hijo Martín. Ambos se quedaron un rato mirándose sin saber qué decir, hasta que finalmente el papá rompió el silencio. Martín creyó que lo iba a retar, pero en cambio, le dio un abrazo y lo felicitó. “Me hiciste sentir muy orgulloso”, le dijo. “Cumpliste tu sueño de convertirte en payaso, aún cuando yo te quise obligar a cumplir el mío de ser futbolista. Espero que puedas perdonarme”.

Por supuesto que Martín lo perdonó, de la misma forma en que su papá lo perdonó por su travesura. Y desde ese día, toda su familia lo fue a ver actuar siempre que pudieron, y siempre se sentaban en primera fila y festejaban con carcajadas cada nueva payasada que Martín agregaba a su espectáculo.

“Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”.
–León Daudí (1905-1985), escritor español.

“Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto”.
–William Shakespeare (1564-1616), escritor británico.

“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche”.
–Edgar Allan Poe (1809-1849), escritor estadounidense.