6 mar. 2010

Caperucita Roja en la era cibernética

La historia de Caperucita trasladada a la época actual. En lugar de atravesar un bosque, esta moderna Caperucita se interna en los peligrosos senderos de los chats públicos, y se encuentra con un señor de malas intenciones apodado Lobo.

Para chicas y chicos de 6 años o más.

Caperucita estaba jugando tranquilamente con su compu, cuando su mamá le dijo:

-Cape, ya que estás con la compu, fijate si tu abuela está conectada y preguntale si necesita que le compremos algo del súper.

Caperucita entró al chat para ver si encontraba a su abuela, pero en cambio apareció un señor llamado Lobo.

-Hola Caperucita, ¿cómo estás? -escribió Lobo.

-Perdón pero no chateo con desconocidos -contestó Caperucita, muy correcta. Pero Lobo ignoró el rechazo y continuó la charla.

-¿Estás buscando a tu abuelita?

-Sí, ¿cómo sabías?

-Lo imaginé -dijo Lobo-. Entrá a esta dirección que te voy a pasar, ahí vas a encontrar a tu abuelita.


Chat caperucitaIgnorando los peligros de entrar a una dirección desconocida que le pasaron por chat, Caperucita hizo lo que le había dicho el señor Lobo. En esa dirección había una sala de chat llena de links que prometían dinero fácil y otras cosas que Caperucita no entendía ni le interesaban. Lo único que ella quería era encontrar a su Abue, y en esa sala de chat no había nadie, así que se dispuso a cerrar la página. Pero justo cuando estaba por hacerlo, se conectó al chat una persona llamada “Abuelita”.

Aliviada, Caperucita se apresuró a hablarle.

-Hola Abue -escribió.
-Hola Caperucita, ¿cómo estás?
-Bien.
-¿Estás sola en tu casa?
-No, estoy con mamá.
-¿Y tu papá?
-Está en el trabajo.
-¿Y tus hermanos?
-¿Qué hermanos, Abue? Si sabés que no tengo.
-Ay, es verdad, es que a mi edad me olvido de las cosas. ¿Cuál es la dirección de tu casa? Es que también me la olvidé.
-No la sé, pero esperá que le pregunto a mami.
-¡No, no! No importa, ya me la acordé. ¿Ahora me dejás verte?

El Lobo invitó a Caperucita a una videoconferencia, pero ella no sabía lo que era.

-¿Para qué es la videoconferencia, Abue?
-Para verte y escucharte mejor.

Caperucita comenzó a ver las imágenes de su supuesta Abue, y aunque no podía verla bien (por que había poca luz), notó que se veía algo rara.

-¿Querés que mañana te pase a buscar a la salida del colegio? -preguntó la abuelita.
-¡Sí, dale!
-Bueno, decime adónde queda tu colegio y a qué hora salís.

Chat caperucita
Caperucita se puso tan contenta de que su abuela la fuera a buscar al colegio, que tuvo que ir a contarle enseguida a su mamá.

-¿La abuela te va a ir a buscar? ¡Pero si no tiene auto! Esperá que le voy a preguntar mejor.

Al acercarse a la compu, la mamá se dio cuenta enseguida de que la persona con la que chateaba Caperucita no era la abuela. Asustada, llamó a la policía. Por suerte los policías supieron tranquilizarla y darle instrucciones precisas para engañar al lobo y atraparlo.

La mamá le explicó a Caperucita que no estaba chateando con su abuela sino con un impostor, y le explicó exactamente qué debía hacer para atraparlo. Caperucita siguió chateando como si nada, y le dio al lobo una dirección falsa de su colegio.

Al día siguiente, el lobo fue a la dirección que le había dado Caperucita, pensando que la iba a encontrar a la salida del colegio, pero en cambio se encontró con unos policías que lo atraparon y lo metieron en la cárcel.
El domingo siguiente, Caperucita y su mamá le contaron a la abuela la aventura que habían pasado.

Caperucita aprendió que no debía hacer nada que un desconocido le dijera por chat o por mail, e inventó una clave de preguntas y respuestas para chatear con su abuela sin riesgos de que algún impostor quisiera engañarlas.

Para charlar con los chicos
¿Cómo se le explica a los chicos que en Internet hay personas dispuestas a abusar de su inocencia? En mi condición de simple padre, no tengo una respuesta calificada, pero lo que hago es decirles a mis hijos es que cuando navegan por Internet es como si salieran de casa: corren el riesgo de encontrar gente tan mala como los ladrones, entonces no deben ir solos. Siempre que naveguen, deben tener a mamá o a papá cerca, y dejarles ver qué páginas visitan, qué mensajes reciben por correo, con quiénes chatean, qué archivos descargan, etc.

Las herramientas de control paterno, como las que ofrece Windows, no me parecen muy útiles, ya que tienden a ser demasiado restrictivas y terminan siendo contraproducentes. Lo que debemos hacer los padres (creo) es involucrarnos: interesarnos en lo que nuestros hijos hacen en Internet, opinar, aconsejarles, intervenir, y también aprender.

En este sitio hay una nota con bastantes consejos útiles sobre este tema: Cómo proteger a sus hijos de extraños en Internet.