26 mar. 2010

Cuentos, música y trucos de magia

urante mi búsqueda de actividades para hacer con los chicos en Semana Santa, encontré este espectáculo recomendado para niños a partir de los 3 años. Mañana sábado 27/3, a las 17 hs, es la función despedida de "Cuentos mágicos" del público argentino, después de casi dos meses de presentaciones en Liberarte Bodega Cultural (Corrientes 1555, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tel. 4375-2341; valor de la entrada $20). Seguramente, después de esta función volverán a España, para seguir deleitando al público pequeño de su país natal.

Lo siguiente es un extracto de la reseña publicada por el diario La Nación:

Ceci nos cuenta el viaje que realizó a los 13 años para convertirse en una verdadera maga. Relata cómo atravesó el desierto para llegar al palacio del gran califa donde estaba guardado el viejo libro de la sabiduría, las pruebas dificilísimas que tuvo que pasar, su llegada al circo y el encuentro con el amor de su vida.

Este es un cuento con magia o un espectáculo de magia con historias, en el cual podremos ver una “maga”, algo poco habitual en este arte, entrelazando magia con una puesta teatral y musical, donde la banda sonora es interpretada en vivo por Ana Ter Akopov.

Texto: Cecilia Zenobi
Vestuario: Erika Trenque
Maquillaje: Andrea Maina
Asesoramiento en pantomima: Emilio Pinto

Cecilia Zenobi vive desde el año 2002 en Barcelona, España y se dedica a crear espectáculos de pequeño formato y gran calidad que fusionan la magia, el clown, el teatro, la danza y el circo; donde el gesto, la palabra, la música y los objetos conforman un mundo propio y original.

"Cuentos mágicos" se ha presentado (entre otros) en los siguientes escenarios:
Magiclown de Ibiza, España. 2009
Festival marqués del trebolar de Valladolid, España. 2009
Montgai Magic, España. 2009
Fira mágica de Santa Susanna, España. 2009
Festival damas mágicas de Terrassa, España. 2008
Mostra de espectacles de Butxaca de Girona, España. 2008

23 mar. 2010

Detrás de los cuentos: Alicia en el país de las maravillas

s bien sabido que los cuentos y novelas infantiles muchas veces ocultan mensajes destinados al público adulto. El caso de "Los viajes de Gulliver", por ejemplo: se supone que los diminutos liliputienses de la novela representaban a los habitantes de las oprimidas colonias británicas. El problema con estos mensajes ocultos es que los autores generalmente no están presentes para explicar lo que realmente quisieron decir en sus cuentos, entonces inevitablemente nos debemos conformar con las interpretaciones de eruditos contemporáneos de diverso calibre. La situación se agrava cuando se suman las deformaciones sufridas por los cuentos como consecuencia de traducciones y adaptaciones cinematográficas.

Lo más recomendable para saber qué quiso decir el autor de un determinado relato consiste en analizar su biografía, su situación y su entorno al momento de escribirlo. Un caso interesante es el de Lewis Carroll (cuyo nombre real era Charles Lutwidge Dodgson), autor de las historias de Alicia, siendo la más conocida la de "El país de las maravillas". Esta historia en particular trascendió el mundo de la literatura infantil para convertirse en un objeto de estudio de matemáticos, psicólogos y otros catedráticos.

Lo primero que se piensa al ver alguna de las películas sobre la novela de Carroll (incluyendo la más reciente de Tim Burton) es que el autor intenta mostrar cómo se ve el mundo cuando se está bajo el efecto de sustancias alucinógenas. Esta sería una interpretación bastante desinformada, ya que al leer la biografía del autor, se observa que Carroll sufría de una afección cerebral conocida justamente como el síndrome de Alicia en el país de las maravillas, la cual aparentemente provoca alteraciones en la percepción de las cosas; por ejemplo, objetos grandes, como podría ser una pelota de basquet, se ven pequeños como una pelota de golf. Carroll seguramente supo aprovechar la distorsión de la realidad producida por su afección para describir con lujo de detalles mundos irreales e historias sin sentido (tal como él mismo las definió).

De todos modos, las historias de Carroll tienen bastante sustancia más allá de la fantasía, el sinsentido y los personajes pintorescos. Además de dedicarse a la literatura, el autor de las aventuras de Alicia se desempeñó en disciplinas académicas tales como las matemáticas y la filosofía, y volcó en sus relatos algunos de los conocimientos adquiridos en estas áreas. Por ejemplo, en el capítulo 2 de Alicia en el país de las maravillas, cuando la protagonista se encuentra en el salón que se acaba llenando con un mar de lágrimas, se distrae pensando en unas multiplicaciones aparentemente incorrectas: "cuatro por cinco, doce; cuatro por seis, trece; cuatro por siete... ¡Dios mío! ¡A este paso nunca llegaré a veinte!". Martin Gardner, un matemático famoso por su habilidad para ver y enseñar el lado lúdico de los números, explica en sus versiones anotadas del libro de Carroll que las multiplicaciones que hace Alicia son correctas si logramos olvidar por un momento las operaciones de base 10 a las que estamos tan acostumbrados desde que aprendimos a contar con los dedos (más información en este interesante post de Taringa!).

Otro detalle poco conocido de la historia de Alicia es que el personaje del sombrerero no estaba loco por que sí nomás. La "locura del sombrerero" era una enfermedad habitual en el siglo XIX, debida a la inhalación del vapor de mercurio que se producía durante el proceso de prensado del fieltro de los sombreros. El mercurio causaba (y causa) daños neurológicos e inmunitarios, los cuales a la luz de los conocimientos médicos de la época, eran definidos simplemente como un estado de locura.

Hay toda clase de interpretaciones de las historias de Carroll; quizás tantas como lectores. Pero para disfrutar más de sus relatos, probablemente debamos quedaron con su propia visión, la cual fue explicada en una carta que escribió a un amigo: "Me temo que no quise decir otra cosa más que un sinsentido. Aún así, tú sabes, las palabras significan más de lo que queremos expresar cuando las usamos; entonces un libro debe significar mucho más de lo que su escritor quiso decir. Por lo tanto, cualquiera que sea un buen significado del libro, estaré feliz en aceptarlo como el significado del libro".

Un agradecimiento especial a Alice por su aporte de ideas e información para la realización de esta nota.

LAS AVENTURAS DE ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
LEWIS CARROLL

21 mar. 2010

Los cuentos según la edad: de 5 a 7 años

ay que empezar a ejercitar la imaginación, por que en este rango de edades, los chicos exigen creatividad. Ya no va más el cuento del perrito que salía a pasear y se encontraba con su amigo el gatito y se ponían a jugar... Hay que empezar a incluir personajes algo más complejos, y relatos que incluyan suspenso o misterio. Tal vez es el momento de comenzar a generar una buena biblioteca de libros con cuentos infantiles, de forma tal de poder variar el cuento todas las noches.

En esta nota de SoloHijos.com se indica que esta edad es apropiada para comenzar con cuentos de hadas con argumentos sencillos, tales como Pulgarcito o Blancanieves. También hay otros consejos para guiar a los padres en la tarea de contar cuentos a sus hijos de entre 5 y 7 años:
  • Los cuentos deben tener estructuras repetitivas, ya que cada repetición hace que el cuento sea más familiar y el niño necesite menos esfuerzo de atención. Un ejemplo de cuento con repeticiones es Ricitos de oro.
  • Contar cuentos con elementos familiares. Se supone que los chicos prefieren una historia que ya conocen antes que un cuento nuevo. No es el caso de mis hijos... ellos me piden una historia nueva todas las noches. Pero sí es conveniente que, aunque la historia sea nueva, esté basada en personajes o entornos que los chicos recuerden de cuentos anteriores.
  • Contar cuentos de acción rápida. Los chicos quieren todo ya, de eso no hay duda. Y además, si se están por ir a dormir, más vale que el cuento sea corto. Pero desde un punto de vista más pedagógico, si se quiere, el hecho es que cuanto más rápido se sucedan los acontecimientos de la historia, menos le costará al niño entender la trama.
Y, como ya es costumbre, va un consejo de cosecha propia: incluir una buena dosis de humor en los cuentos, ya que una sonrisa al momento de ir a dormir asegura sueños gratificantes. Por ejemplo, cuando hablan los personajes, ponerles voces graciosas. No se recomienda el humor escatológico ya que, si bien es el más efectivo entre los niños, hace que se tienten de risa y después no puedan dormirse por la excitación (lo digo por experiencia).

18 mar. 2010

“Somos lo que leímos”

on este título se realizó un debate en la inauguración del primer Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (CILELIJ), iniciado en Santiago de Chile a fines del pasado mes de febrero, y suspendido enseguida debido al terremoto ocurrido en dicho país. Si bien el congreso no pudo llevarse adelante, al menos el debate de inauguración valió la pena, gracias a la participación de dos reconocidos exponentes de la literatura infantil en idioma español: el chileno Antonio Skármeta y el mexicano Juan Villoro.

Ambos autores amenizaron la charla con recuerdos de su infancia y con opiniones sobre la relación autor-niño. “El escritor es un niño –señaló Skármeta–, alguien que extiende su percepción más allá de la prudencia”, observando que el niño y el autor “avanzan en una vanguardia que no conoce la retaguardia”.

Villoro efectuó un recorrido por su infancia en el Colegio Alemán, que le hizo amar la lengua española ya que “el idioma suprimido se convirtió en un objeto de deseo”. Y subrayó que su conversión a la palabra escrita fue tardía, con 15 años, con la lectura de una obra en la que se sintió “retratado de cuerpo entero” y explicó cómo el placer de la lectura le llevó de forma inmediata a la escritura. El autor mexicano subrayó que “los cuentos infantiles proceden de un pasado que nos pertenece”.

Skármeta destacó la influencia de la radio en sus primeros recuerdos de ficción, pues a su abuela le gustaba escuchar los seriales radiofónicos, siendo éstos su primer contacto con la creación de historias. El hábito de narrar surgió de las peticiones de completar las historias que quedaban interrumpidas por los cortes de electricidad, hasta que un día su abuela apagó la radio y le dijo “cuéntame tú ahora”, lo que según el autor chileno “fue mi debut como escritor profesional”.

Villoro, con el sentido del humor que lo caracteriza, profundizó en la importancia de las abuelas, y dijo que en su opinión el “Había una vez” con el que comienzan los cuentos debería cambiarse por “Había una voz”, la de las abuelas, que “marcan a un escritor”. Asimismo explicó una anécdota de su infancia relacionada con una película sobre la historia del Cid, que lo cautivó, y cómo más tarde, con 12 años, descubrió que había un libro “sobre la película”, el Cantar de Mío Cid, que lo defraudó porque le parecía increíble “que una película tan extraordinaria se hubiera hecho con guión tan malo”.

Fuente: Europa Press

16 mar. 2010

Historia de amor en un domingo de Pascua

Un breve cuento romántico que transcurre un domingo cualquiera de Pascua, en medio de la tradicional cacería de huevos de chocolate. 

Para niñas y niños de 6 años o más.

Los domingos de Pascua, Gonzalo sabía que al mediodía había que comer ese guiso de bacalao con garbanzos que siempre hacía su mamá. No le gustaba ni un poquito, pero lo comía igual, sabiendo que después del almuerzo se iniciaba la tradicional cacería de huevos de chocolate.

En una ocasión, cuando Gonzalo tenía más o menos once años (uno menos que su vecina, Catalina), ocurrió algo que quedó fuertemente grabado en su memoria. Obviamente, a esa edad, Gonzalo ya no creía en el conejo de Pascua, pero esa no era razón para perderse la búsqueda de huevos escondidos.

Ese domingo, en plena carrera con sus hermanas para encontrar la mayor cantidad posible de huevos, Gonzalo pudo ver un brillo metálico rojizo debajo de la ligustrina que separaba el jardín de su casa del de su vecina. Ese brillo seguramente provenía del envoltorio de un gran huevo. Gonzalo corrió hasta la ligustrina, se arrodilló junto a ella y deslizó su mano por debajo para buscar el preciado tesoro a puro tanteo, pues no podía mirar abajo del arbusto y a la vez extender el brazo por el mismo lugar.

De pronto, las yemas de sus dedos tantearon el frío papel metalizado. Extendió un poco más la mano para agarrar el huevo, y en ese preciso instante, otros dedos rozaron su mano.


Sobresaltado, Gonzalo instintivamente retiró su mano, pero enseguida arremetió de nuevo; ése huevo debía ser suyo, y no estaba dispuesto a dejarlo escapar. Tuvo que estirar el brazo un poco más, por que el huevo se estaba alejando. La misma mano que había rozado a la suya se lo estaba llevando. “De ninguna manera”, pensó, y aferró la mano y el huevo.

La mano se quedó inmóvil. Al tacto, pudo notar que era una mano pequeña, de piel suave y uñas pintadas. No cabía duda: era la mano de Catalina.

Gonzalo la soltó, aunque no del todo, y para su alegría, la mano de su vecinita no se retiró. En cambio, volteó su palma hacia arriba, permitiendo que las yemas de sus dedos acariciaran a los de Gonzalo por unos eternos instantes.


La voz autoritaria de la mamá de Catalina interrumpió ese momento celestial, ordenando a la niña que acudiera a la mesa para comer la rosca de Pascua. Ella tuvo que irse corriendo, sin poder llevar el huevo consigo. Al asomarme por debajo de la ligustrina, Gonzalo pudo ver sus pies alejándose. Al menos, el huevo quedó en su poder.

A la noche, después de comerse casi todos los huevos que había encontrado, a Gonzalo sólo le quedaba por abrir el de papel rojo metalizado que había arrebatado de las suaves manos de su vecinita. El origen de ese huevo era un misterio; nadie en su familia se había atribuido la colocación del mismo debajo de la ligustrina, y en la casa de Catalina no tenían por costumbre esconder los huevos de Pascua.


Tal misterio aumentaba su ansiedad por saber qué habría en su interior. Finalmente se decidió; retiró el envoltorio y lo abrió. Pero dentro del chocolate encontró una sorpresa algo decepcionante: ni confites ni juguetes, sólo dos anillos. “¿Para qué quiero dos anillos?”, pensó. Miró por la ventana, hacia la casa de Catalina, y la vio a ella asomada a su balcón, mirando hacia su casa.

Tal vez el conejo de Pascua sí existía, después de todo, y él mismo había dejado el huevo bajo la ligustrina para que Gonzalo y Catalina festejaran juntos las Pascuas y compartieran el regalo que había en su interior.

Para aprender sobre la historia y los detalles gastronómicos del huevo de Pascua:

El Huevo de Pascua También te puede interesar:

12 mar. 2010

Certamen regional de cuentos infantiles (sólo para castellano-leoneses)

l concurso stá limitado a los residentes o naturales de la región española de Castilla y León, así que, quienes tengan la buena fortuna de residir en esa zona, podrán participar del XXIII Certamen Regional de Cuentos Infantiles, organizado por la Asociación Cultural "Viejo Castillo", de Hornillos de Cerrato. El trabajo ganador será publicado en el número de agosto de este año de la revista Viejo Castillo.

Hornillos de Cerrato es una localidad y municipio de la comarca de El Cerrato, en la provincia de Palencia, Castilla y León, España. La segunda o tercera semana de agosto de cada año se lleva a cabo en esa localidad un evento denominado "Semana Cultural", en el que (junto con muchas otras actividades) se suele convocar a certámenes literarios organizados por la asociación Viejo Castillo.

11 mar. 2010

Los cuentos según la edad: de 3 a 4 años

partir de los 3 años, los chicos ya no se conforman con cualquier cuento. Empiezan a ser exigentes. Quieren entender las historias, y que les expliquemos mejor si no fuimos claros. Sin embargo, a estas edades la atención de los niños no dura demasiado, así que las historias deben ser breves, simples y de acción lineal.

Los chicos de 3 y 4 años son adorables, pero egocéntricos. Todo gira en torno a ellos. Y tal egocentrismo se refleja en sus preferencias por los cuentos: les agradan las historias en las que ellos mismos son los protagonistas, y que se desarrollan en un entorno conocido; es decir, que los personajes "secundarios" son los hermanos, el papá, la mamá, el perro, etc.

Todo esto lo dice gente que sabe del tema, en una nota publicada en SoloHijos.com, pero doy fe que es cierto, puesto que las preferencias de mi hijo de 3 años se ajustan perfectamente a las mencionadas características.

Un dato interesante: hay que aprovechar los cuentos con rimas, por que los chicos de 3 y 4 años imitan todo, entonces al repetir rimas y nombres formados a partir de juegos de palabras (un par de ejemplos: el gato Garabato, la gallina Fina), el chico mejorará su pronunciación.

9 mar. 2010

Encuentro de cuenteros en Cuba

uienes tengan la suerte de estar en Cuba entre el 15 y el 21 de marzo próximos podrán asistir al festival de narración oral dedicado al día internacional del género, en el que participarán representantes de Argentina, México, Brasil, Chile, Uruguay, España y Cuba. Denominado Primavera de Cuentos 2010 (aunque para los que estamos al Sur del Ecuador más bien sería otoño de cuentos, pero no importa), el evento contará con el auspicio del proyecto NarrArte, que cumple 15 años de vida.

El programa incluye unas 17 contadas para niños y jóvenes, y espectáculos para adultos, en la sala Ernesto Lecuona del Gran Teatro de la Habana, sede habitual del foro de esta manifestación desde hace dos décadas.

Como antesala se efectuará el taller "Aprendiendo a contar cuentos", que conducirá Mayra Navarro (directora del evento y del Foro de Narración Oral del Gran Teatro de La Habana) Gran Teatro de la Habanacon clases prácticas y teóricas.

Gracias a esta noticia me acabo de enterar de que, desde 2004, se celebra el 20 de marzo como Día Internacional de la narración oral. Será cuestión de preparar algo especial para ese día...

Fuente: Prensa Latina.

Cuentos infantiles para ser escuchados

quienes preferimos delegar en manos (o bocas) expertas la tarea de contar los cuentos en voz alta, la narradora/cuentacuentos Laura Montilla nos regala el encanto de su voz en una serie de entretenidas historias, narradas dulcemente y publicadas en la sección "El Tobogán" del canal infantil de SpotWebTV.

A continuación, algunos de los cuentos que más me gustaron:

Mus de plátano


Una violeta en el Polo Norte


El joven cangrejo

6 mar. 2010

Caperucita Roja en la era cibernética

La historia de Caperucita trasladada a la época actual. En lugar de atravesar un bosque, esta moderna Caperucita se interna en los peligrosos senderos de los chats públicos, y se encuentra con un señor de malas intenciones apodado Lobo.

Para chicas y chicos de 6 años o más.

Caperucita estaba jugando tranquilamente con su compu, cuando su mamá le dijo:

-Cape, ya que estás con la compu, fijate si tu abuela está conectada y preguntale si necesita que le compremos algo del súper.

Caperucita entró al chat para ver si encontraba a su abuela, pero en cambio apareció un señor llamado Lobo.

-Hola Caperucita, ¿cómo estás? -escribió Lobo.

-Perdón pero no chateo con desconocidos -contestó Caperucita, muy correcta. Pero Lobo ignoró el rechazo y continuó la charla.

-¿Estás buscando a tu abuelita?

-Sí, ¿cómo sabías?

-Lo imaginé -dijo Lobo-. Entrá a esta dirección que te voy a pasar, ahí vas a encontrar a tu abuelita.


Chat caperucitaIgnorando los peligros de entrar a una dirección desconocida que le pasaron por chat, Caperucita hizo lo que le había dicho el señor Lobo. En esa dirección había una sala de chat llena de links que prometían dinero fácil y otras cosas que Caperucita no entendía ni le interesaban. Lo único que ella quería era encontrar a su Abue, y en esa sala de chat no había nadie, así que se dispuso a cerrar la página. Pero justo cuando estaba por hacerlo, se conectó al chat una persona llamada “Abuelita”.

Aliviada, Caperucita se apresuró a hablarle.

-Hola Abue -escribió.
-Hola Caperucita, ¿cómo estás?
-Bien.
-¿Estás sola en tu casa?
-No, estoy con mamá.
-¿Y tu papá?
-Está en el trabajo.
-¿Y tus hermanos?
-¿Qué hermanos, Abue? Si sabés que no tengo.
-Ay, es verdad, es que a mi edad me olvido de las cosas. ¿Cuál es la dirección de tu casa? Es que también me la olvidé.
-No la sé, pero esperá que le pregunto a mami.
-¡No, no! No importa, ya me la acordé. ¿Ahora me dejás verte?

El Lobo invitó a Caperucita a una videoconferencia, pero ella no sabía lo que era.

-¿Para qué es la videoconferencia, Abue?
-Para verte y escucharte mejor.

Caperucita comenzó a ver las imágenes de su supuesta Abue, y aunque no podía verla bien (por que había poca luz), notó que se veía algo rara.

-¿Querés que mañana te pase a buscar a la salida del colegio? -preguntó la abuelita.
-¡Sí, dale!
-Bueno, decime adónde queda tu colegio y a qué hora salís.

Chat caperucita
Caperucita se puso tan contenta de que su abuela la fuera a buscar al colegio, que tuvo que ir a contarle enseguida a su mamá.

-¿La abuela te va a ir a buscar? ¡Pero si no tiene auto! Esperá que le voy a preguntar mejor.

Al acercarse a la compu, la mamá se dio cuenta enseguida de que la persona con la que chateaba Caperucita no era la abuela. Asustada, llamó a la policía. Por suerte los policías supieron tranquilizarla y darle instrucciones precisas para engañar al lobo y atraparlo.

La mamá le explicó a Caperucita que no estaba chateando con su abuela sino con un impostor, y le explicó exactamente qué debía hacer para atraparlo. Caperucita siguió chateando como si nada, y le dio al lobo una dirección falsa de su colegio.

Al día siguiente, el lobo fue a la dirección que le había dado Caperucita, pensando que la iba a encontrar a la salida del colegio, pero en cambio se encontró con unos policías que lo atraparon y lo metieron en la cárcel.
El domingo siguiente, Caperucita y su mamá le contaron a la abuela la aventura que habían pasado.

Caperucita aprendió que no debía hacer nada que un desconocido le dijera por chat o por mail, e inventó una clave de preguntas y respuestas para chatear con su abuela sin riesgos de que algún impostor quisiera engañarlas.

Para charlar con los chicos
¿Cómo se le explica a los chicos que en Internet hay personas dispuestas a abusar de su inocencia? En mi condición de simple padre, no tengo una respuesta calificada, pero lo que hago es decirles a mis hijos es que cuando navegan por Internet es como si salieran de casa: corren el riesgo de encontrar gente tan mala como los ladrones, entonces no deben ir solos. Siempre que naveguen, deben tener a mamá o a papá cerca, y dejarles ver qué páginas visitan, qué mensajes reciben por correo, con quiénes chatean, qué archivos descargan, etc.

Las herramientas de control paterno, como las que ofrece Windows, no me parecen muy útiles, ya que tienden a ser demasiado restrictivas y terminan siendo contraproducentes. Lo que debemos hacer los padres (creo) es involucrarnos: interesarnos en lo que nuestros hijos hacen en Internet, opinar, aconsejarles, intervenir, y también aprender.

En este sitio hay una nota con bastantes consejos útiles sobre este tema: Cómo proteger a sus hijos de extraños en Internet.