28 feb. 2010

El tesoro escondido

Tesoro escondidoMatías, Caro y Julián eran tres primos que vivían uno al lado del otro y, por lo tanto, siempre estaban jugando juntos en alguna de las tres casas.

Lo que más les gustaba hacer era jugar a las escondidas y a los piratas, por que les encantaba esconderse o esconder cosas para luego emprender la aventura de su búsqueda.

El de los piratas siempre consistía en encontrar un tesoro mediante un mapa que alguno de ellos dibujaba. Seguían las instrucciones y el que llegaba más rápido se podía quedar con todo. Claro que, a veces, para hacerse los graciosos, ponían pura basura, como papeles de diario, hojas de árboles o trapos viejos. Los papás siempre andaban buscando las noticias y las mamás los trapos de piso para limpiar.

Un domingo, los tres primos encontraron en sus almohadas una nota que decía: “Esta es una parte del mapa de un tesoro escondido en la casa de Caro. Junten las tres partes, sigan las instrucciones y podrán repartir el tesoro entre ustedes”.

Al rato, estaban los tres reunidos tratando de armar el mapa. Lo hicieron rápido, pero les tomó como una hora encontrar el tesoro.

Cuando lo encontraron no podían creer lo que veían: tiras de caramelos, chocolates, turrones, galletitas y álbumes de figuritas de fútbol y de princesas.

Estaban por empezar a comer las golosinas, cuando Julián les dijo que pararan. Los primos no entendían por qué, y entonces él les dijo:

–No ven que los tesoros son muy viejos, llevan años y años escondidos en el mismo lugar. ¡Todas estas golosinas nos van a hacer re-mal!

Los chicos soltaron enseguida las golosinas que estaban abriendo, justo cuando entraba en la casa un señor alto, rubio y colorado por el sol de verano. Los tres se preguntaron quién sería. Detrás de él caminaba la mamá de Caro, mostrándole la casa. Cuando llegaron a donde estaban los chicos, el señor rubio les dijo:

–¡Ah! Ya veo que encontraron el tesoro que les traje desde Alemania. Me contaron cuánto les gustaba buscar tesoros y pensé que sería una buena forma de presentarme. Soy su tío Hans, vivo muy lejos y estas golosinas son de mi país. ¡Espero que las disfruten!

Los chicos se quedaron encantados con los regalos y con los cuentos y las fotos de un país muy lejano, sobre el cual aprendieron muchas cosas nuevas.