29 dic. 2010

Feliz año viejo

Era un 31 de diciembre como cualquier otro. Pablito estaba cenando en la quinta de su tío, junto con un verdadero familión. Allí estaban los abuelos y abuelas, los primos y primas, los tíos y tías, y muchas otras personas que no sabía exactamente qué parentesco tenían con él. Los más chicos jugaban y correteaban, los más viejos se aposentaban en cómodos sillones, y el resto deambulaba por ahí, riendo, charlando, bebiendo y comiendo. A lo lejos se escuchaba, cada tanto, algún petardo, y de cuando en cuando alguna cañita voladora sobresaltaba a los distraídos.

Faltaba poco para las doce de la noche. Pablito jugaba y corría con el resto de los chicos, cuando vio una figura que no le resultó familiar. Era un viejo, pero no estaba apoltronado en un sillón como los otros. Estaba sentado allá lejos, solo, casi en el borde del enorme jardín, dando la espalda a la muchedumbre, contemplando quién sabe qué.

Pablito se apartó de los otros chicos para aproximarse al anciano. Fue caminando despacito, casi con miedo, hasta estar lo suficientemente cerca.

–¿Cómo te llamás? –le preguntó.

El viejo volteó y miró a Pablito con ojos cansados y una sonrisa tierna.

–Me llamo Dosmil Dieciséis. ¿Y vos?
–Pablo.
–Gusto en conocerte, Pablo –dijo el viejo.

Los dos se quedaron mirándose un rato. Pablo con miles de preguntas en la cara, y el viejo, con paciencia suficiente para responderlas a todas.

–¿Qué hacés acá? –disparó Pablo.
–Espero.
–¿Qué esperás?
–A que se hagan las doce.
–¿Para qué?
–Para irme.
–¿A dónde?
–No sé.

El chiquilín frenó la metralla de preguntas, pero sólo por un instante. Luego retomó con nuevos bríos.

–¿No te querés quedar para tirar cuetes?

El viejo rió con toda la energía que pudo (que no era mucha) y acarició a Pablito en la cabeza.

–Me gustaría, pero no puedo. Me tengo que ir para que pueda venir Dosmil Diecisiete.

El niño lo miró extrañado.

–¿Estás triste?
–¿Triste? No. ¿Por qué?
–Por que te vas, y no sabés a dónde.
–Ah, eso. No, al contrario. Me entusiasma no saber a dónde voy. Si supiera a dónde voy, mi viaje no tendría ninguna emoción. Además ya hice mi parte, dí mi vuelta alrededor del sol –el viejo miró al gentío que preparaba turrones y panes dulces, y arrimaba botellas de sidra y champagne a las mesas–. Me acuerdo cuando recién llegué… la gente me recibió con grandes festejos, fuegos artificiales, bailes, música … pero más que nada, muchas expectativas sobre lo que yo les podría llegar a traer. Ahora, algunos me agradecen por las cosas buenas que les pasaron y otros me culpan por las malas. ¡Como si yo tuviera algo que ver con unas y otras!

El anciano se llevó una mano a la frente, entrecerró los ojos y agitó la cabeza, resignado. Luego miró de vuelta al pequeño.

–¿Y a vos, Pablito? ¿Cómo te trató este año viejo que ya se va?

Como única respuesta, Pablito se encogió de hombros, causando en el viejo una franca risotada.

–Pero qué pregunta la mía… si para ustedes, los chicos, el tiempo no existe. Mientras puedan jugar y divertirse, nada les importa. Si al menos los grandes pudieran ser un poco más como ustedes…

El viejo vio que ya estaban descorchando las botellas y preparando los fuegos artificiales para el gran recibimiento a Dosmil Diecisiete. Con algo de dificultad se puso de pie, agachándose luego para mirar al niño a la cara.

–Ya me voy, Pablito. Gracias por acompañarme en este ratito. Seguro Dosmil Diecisiete te va a traer muchas sorpresas agradables.

Pablito miró cómo el viejo se alejaba caminando despacio, perdiéndose en la oscuridad de la noche.

En cuanto no lo vio más, estalló el primer petardo. Dosmil Diecisiete había llegado.

26 dic. 2010

¡Feliz Navidad!

Les desean los ilustradores de ¡Puros cuentos!

24 dic. 2010

Vivalectura 2011: un premio a los que ayudan a leer

24/12/2010

a valoración de la lectura tiene premio, gracias a la iniciativa Vivalectura, que otorga una recompensa a quienes fomentan en mayor medida el hábito de la lectura entre la gente.

El premio Vivalectura fue instaurado para estimular, fomentar y rendir homenaje a las experiencias más destacadas en materia de promoción de la lectura. Se trata de una iniciativa emprendida por el Ministerio de Educación de la Nación y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). El Premio cuenta con la cooperación de la Fundación Santillana.

Se premiarán proyectos en las siguientes categorías:

• Escuelas de gestión estatal y de gestión privada.

• Sociedad: institutos de formación docente de gestión estatal y privada, universidades/facultades, profesionales vinculados a ONGs u organizaciones civiles con o sin fines de lucro, y bibliotecas.

• Lectura entre docentes.

La comisión evaluadora tendrá en cuenta la creatividad y el dinamismo de la acción realizada, la pertinencia de dicha acción para la comunidad destinataria, y la calidad y dimensión de los resultados alcanzados, entre otros criterios. Los ganadores de cada categoría recibirán un premio de $ 20.000. Las menciones de honor de cada categoría recibirán un premio de $7.500. Los participantes, sean personas físicas o jurídicas, podrán presentar sólo un trabajo por categoría.

La inscripción es gratuita y se extiende hasta el 31 de enero de 2011 (antes la fecha límite era el 31 de diciembre de 2010, pero se decidió extender el plazo). Es posible inscribirse vía Internet, utilizando el formulario ubicado en este sitio: http://www.premiovivalectura.org.ar/inscri.php. También es posible inscribirse mediante el envío postal de una carta certificada con acuse de recibo dirigida a:

PREMIO VIVALECTURA 2011
Leandro N. Alem 720
Ciudad de Buenos Aires (C1001AAP)

El encargado de presidir la comisión evaluadora del concurso será ni más ni menos que el escritor Eduardo Sacheri (a quien admiro profundamente), ganador del premio Vivalectura 2008 por su rol de docente, y autor de la novela “La pregunta de sus ojos”, semilla del film casi homónimo ganador del Oscar.

La convocatoria al concurso Vivalectura 2011 se hizo el 8 de septiembre pasado, en la sala Carlos Jiménez del Teatro Real de Córdoba (Argentina), donde cerca de trescientos sesenta estudiantes participaron de un encuentro único: le hicieron preguntas a Sacheri y siguieron atentamente el cuento de Mario Benedetti que les leyó.

El escritor reconoció la dificultad de muchos chicos para volcarse a la lectura. “La práctica de la lectura es como andar en bicicleta. Primero es difícil y muchas veces uno se cae de cabeza. Pero una vez que arrancaste, nos permite andar más rápido, llegar a muchos lados y puede ser muy divertido. Con los libros pasa lo mismo”, declaró.

21 dic. 2010

Volvió la legendaria colección de clásicos “Robin Hood”

21/12/2010

n mi biblioteca todavía hay algunos ejemplares de la colección original, indistinguible de la nueva edición que comenzó a sacar el diario Clarín, excepto por lo avejentado de sus hojas. Y por que esta nueva colección no se compra en librerías, sino en quioscos, y por que en la portada aparece el logo de Clarín...

“Ideal para leer en vacaciones”, dice la publicidad, y me recuerda a cuando en mi infancia pasaba los entonces largos meses de verano leyendo a “La familia Robinson”, “Jerry de las Islas” o “La isla del tesoro”.

El primer libro de la resucitada colección Robin Hood –“Cuentos de Navidad”, de Charles Dickens– salió el lunes pasado (¡a sólo $ 9,90!) y los próximos saldrán los lunes cada dos semanas, aunque un poco más caros ($ 15,90). Aunque sea por pura nostalgia, creo que voy a intentar completar la colección.

Los títulos incluidos por Clarín en esta nueva versión de la colección Robin Hood son los siguientes:

1. Cuentos de Navidad
2. Robin Hood
3. Mujercitas
4. Los tigres de la Malasia
5. Corazón
6. Robinson Crusoe
7. Juvenilia
8. El llamado de la selva
9. Aventuras de Tom Sawyer
10. El mago de Oz
11. Azabache
12. El mundo perdido
13. Sandokan
14. Cinco semanas en globo
15. El corsario negro

Quienes cuenten con un e-reader y no estén interesados en comprar libros impresos en papel, sepan que todos estos libros están ya libres de copyright, por lo cual no es pecado bajarlos gratuitamente de Internet. En próximos posts iré publicando links para obtener las versiones en e-book de estos clásicos.

16 dic. 2010

Detrás de los cuentos: Un cuento de navidad, de Charles Dickens

16/12/2010

odos conocemos –ya sea a través de libros, dibujos animados, películas u obras teatrales– la famosa historia de Ebenezer Scrooge, ese viejo avaro y codicioso al que varios fantasmas mostraron, en vísperas de navidad, el destino de miseria que le esperaba a él y a varios de sus seres cercanos si no hacía algunos cambios radicales en su vida.

Gracias a que la han reescrito y aggiornado en prácticamente todas las formas imaginables, la historia escrita por Charles Dickens sigue apareciendo casi inevitablemente ante nuestros ojos en algún momento de la época navideña. Y es bueno que así sea, por que de alguna forma nos recuerda que todos llevamos un viejo Scrooge adentro, y que hay que aprovechar esta época para que ese ser avaro y codicioso se transforme en una persona más interesada en conservar los bienes espirituales que los materiales. Quizás, con el correr del nuevo año, algo de esa bondad ganada se mantenga en nuestros corazones y, para las próximas navidades, nuestro Scrooge interior sea un poco menos avaro y codicioso.

Pero más allá del enaltecimiento de la bondad y los valores humanos que “Un cuento de navidad” nos pueda inspirar a cada uno, es interesante averiguar qué fue lo que motivó a Dickens a escribir esa historia que resiste como pocas el paso del tiempo.

Se dice que todos los escritores son autobiográficos, ya que –consciente o inconscientemente– reflejan en sus personajes experiencias o características que les son propias. En el caso de Dickens, las características autobiográficas de sus personajes estuvieron claramente marcadas. De pequeño, Dickens sufrió en carne propia los males propios de la era industrial que tuvo su epicentro en Inglaterra en el siglo XIX. Con apenas 12 años de edad, se vio forzado a trabajar extensas jornadas en una fábrica de botas, mientras su padre pagaba en prisión una condena por deudas. Tal experiencia le permitió convertirse en un crítico de los vicios sociales de su época, como la explotación de la clase trabajadora y el desamparo de los sectores más pobres.

Utilizando esa visión crítica, dio forma al personaje de Scrooge, volcando en él los mayores defectos de los burgueses empecinados en la acumulación de riquezas. Pero más allá de su estilo crítico, Dickens contaba con un optimismo y una fe religiosa que se reflejaban hasta en sus más desoladas novelas. Ese optimismo y esa fe hicieron que en el final de “Un cuento de navidad”, Scrooge se transformase completamente, dejando atrás su avaricia y codicia para reemplazarlas por una generosidad y una bondad sin límites.

Al leer la biografía de Dickens, uno se alegra de que, a pesar de las penurias y privaciones sufridas en su infancia, su talento le haya permitido convertirse en el novelista más popular de Inglaterra con apenas 27 años de edad.


Hace unos días vi la más reciente adaptación al cine de “Un cuento de navidad”: la película de Disney titulada (en español) “Los fantasmas de Scrooge”. Me alegró ver el empeño que puso su director, Robert Zemeckis, en reproducir lo más fielmente posible la historia original y tratar de mostrar a la novela tal como la debe haber imaginado Dickens. Incluso la decisión de hacerla con personajes animados (en 3D) en lugar de con actores de carne y hueso, pienso que responde a la intención del director de imitar en la película las ilustraciones de John Leech que acompañaron la primera edición de la obra, del año 1843.


12 dic. 2010

El perro de los colmillos amarillos

12/12/2010

Un cuento para que los chicos cuiden bien a sus dientes.

ido era un perro muy cuidador. Quería mucho a sus dueños, y ellos confiaban plenamente en él para que impidiera el ingreso en la casa de toda clase de seres indeseables.

Y hablando de seres indeseables... en el fondo de la casa vivía el ratón Miguelito, un roedor muy travieso que siempre estaba buscando la forma de colarse en la cocina para robar comida. Pero nunca lograba hacerlo, gracias a que Fido se le ponía en el camino.

Era un perro inteligente, y tenía muy buen oído. Alcanzaba con que Miguelito hiciera el ruido más sutil en sus incursiones por la casa, para que ese perro bravo lo detectara inmediatamente y se le plantara delante, haciéndole ver sus filosos, blancos y brillantes colmillos. Entonces el roedor frenaba su corrida y, aterrado por esa dentadura amenazante, volvía sobre sus pasos y corría a esconderse en su guarida. Fido, orgulloso por haber repelido una vez más al invasor, corría a ladrarle a su amo, quien lo premiaba con unas caricias acompañadas ocasionalmente por alguna galletita.

Pero Fido tenía un defecto: era vago para lavarse los dientes. Cada vez que su amo aparecía con cepillo en mano, Fido se escondía debajo de la cama y era capaz de quedarse allí durante horas, con tal de evitar la lavada de dientes. El amo finalmente se rendía y guardaba el cepillo de Fido sin haberlo usado siquiera.

Con el tiempo, los dientes del buen perro fueron perdiendo su blancura, su brillo y también su filo.

Un día, Miguelito intentó una nueva incursión en la cocina. Fido se le plantó delante como siempre, pero esta vez sus dientes no inspiraron el más mínimo miedo al ratoncito. Miguelito se quedó mirando la descuidada dentadura del perro, mientras éste, confundido, no atinó ni siquiera a ladrar. Miguelito esquivó rápidamente a Fido y recorrió la cocina, recogiendo toda la comida que quiso para llevarla a su guarida y disfrutar de un verdadero banquete.

Fido fue con las orejas bajas y la cola entre las patas a ver a su amo, quien, preocupado al verlo tan triste, le preguntó qué le había ocurrido.

A modo de respuesta, Fido mostró sus dientes.

–¿Ves, Fido? –dijo el amo al ver los amarillentos colmillos de su perro–. Esto es lo que pasa por no lavarte los dientes. Ya mismo vamos al veterinario.

El veterinario le aplicó a Fido una limpieza completa, que se hizo larga y molesta, y hasta significó una inyección. Pero como resultado, el perro volvió a su casa con los dientes otra vez sanos, blancos y filosos.

Desde ese día, Fido se dejó lavar los dientes, y el travieso Miguelito no pudo volver a invadir la cocina para robar comida.

6 dic. 2010

La curiosidad de Griselda, en versión audible

a cuentacuentos venezolana Laura Montilla tuvo la gentileza de grabar la narración de nuestro cuento “La curiosidad de Griselda”, y gracias a la cuenta que abrimos en Yourlisten.com, es posible escucharla directamente aquí:



¡Que lo disfruten!

El texto del cuento, aquí.

3 dic. 2010

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara y el Premio Lindgren

3/12/2010

ástima no poder estar en México en estos días, para poder participar en la Feria Internacional del Libro (FIL) que, hasta el próximo domingo, se lleva a cabo en Guadalajara... pero bueno, quizás con un poco de suerte, en el futuro el proyecto “Cuenterete” cuente (valga la redundancia) con sponsoreo suficiente como para cubrir eventos fuera de la Argentina.

De todos modos hay suficiente material en Internet como para enterarse de todo lo que está ocurriendo en la FIL de Guadalajara, casi como si uno estuviera allí físicamente. Un hecho destacable entre las noticias de la FIL es la presencia de Eric Titusson, presidente del comité sueco encargado de otorgar el Premio Memorial Astrid Lindgren a la literatura infantil y juvenil.

Un pequeño paréntesis para explicar qué este premio: el premio Memorial Astrid Lindgren es otorgado todos los años (desde 2003) por el gobierno de Suecia a algún autor, ilustrador o promotor de la literatura infantil y juvenil. El premio en sí es un homenaje a la escritora sueca Astrid Lindgren, autora de la serie de libros “Pippi Medias Largas” (cuya adaptación a la pantalla grande pude ver con mis padres en un autocine, allá lejos y hace tiempo...) y de muchas otras obras de literatura infantil.

Pues bien, en esta ocasión –correspondiente a la edición 2011 del certamen– son 175 los nominados a recibir el deseado premio (deseado no sólo por que regala cerca de medio millón de euros, sino también por el prestigio que representa para su ganador). Entre los 175 figuran un nutrido grupo de representantes de la lengua hispana, incluyendo a siete mexicanos, seis españoles, una argentina, una organización boliviana y otra guatemalteca.

El fallo del jurado para la edición 2011 se anunciará en Suecia, el 29 de marzo de 2011, y se transmitirá en vivo a través de la Feria del Libro Infantil de Boloña, Italia.

Bien por los mexicanos que consiguieron siete puestos entre los finalistas!! Es un fiel reflejo del grado de compromiso que los autores de ese país tienen con la literatura infantil y juvenil de todo el mundo. Mucha suerte en el certamen!!

30 nov. 2010

Escribiendo lo que nos hubiera gustado leer de chicos

30/11/2010

a idea del título es la que aplicó el escritor mexicano Pablo Mata Olay para crear su obra “Llaves de Otros Mundos” y, con ella, ganar el premio literario Barco de Vapor en el concurso de literatura infantil que convoca desde hace quince años Ediciones SM México y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) de México.

A sus 28 años, Mata Olay presenta un libro producto en el que se detecta su influencia por el alemán Michel Ende, así como su afición por series como Los Simpson y en general su amor por el cine y la televisión, con una literatura plena de imágenes y vertiginosa en su velocidad narrativa. En Llaves de otros mundos, el autor nos presenta a Ana, una niña de unos once años cuya situación familiar se ve inmersa en una encrucijada: la inminente separación de sus padres. Ante ello, la protagonista emplea toda su imaginación para crear los mundos fantásticos que le ayudan en su lucha de supervivencia.

Dicen que cuando se escriben los primeros libros, es imposible dejar de ser un tanto autobiográfico. En este caso, no se da la excepción. “Yo viví una situación parecida a la de Ana, con el tema de la separación de los padres. En esos momentos es muy difícil y te sientes culpable y es muy necesario que te hagas de tus propias fantasías para plantarte en el mundo y seguir con tu vida”, comparte Mata Olay, quien afirma que fue fundamental la lectura de La historia interminable (Alfaguara) para sentirse parte del mundo.

“Cuando conocí a Bastián, me fue muy gratificante descubrir que no estaba solo en el mundo, que había alguien como yo. Eso es algo que a uno lo puede salvar como niño: el descubrir que no estás solo y que hay alguien como tú”, sentencia Mata Olay, quien confiesa que durante toda la etapa de secundaria se la pasó encerrado en su habitación. ¿Qué hacía enclaustrado? Ver la televisión, jugar Supernintendo y leer. Finalmente, el autor informa que ya se encuentra trabajando en la escritura de una nueva novela para niños y que ahora que “ya tengo dinero” se va a comprar una PlayStation.

Fuente: Milenio.com

27 nov. 2010

La gallinita roja

27/11/2010

na versión del popular cuento de la gallinita que pedía ayuda a los otros animales de la granja para sembrar trigo, pero finalmente debía hacer todo ella sola. A modo de ilustración, una antiquísima caricatura de Disney en donde el Pato Donald aparece como uno de los vagos amigos de la gallinita.



Un cordero, un pato, un cerdo y una gallinita roja vivían en una granja vieja sobre una colina florida que se rodeaba de huertas de trigo dorado. Un día, la gallinita roja encontró unos granos de trigo esparcidos por el corral.

–¡Miren lo que he encontrado! –les dijo a los otros animales. –¿Quién me ayudará a sembrar este trigo?
–¡Yo no! –dijo el cordero.
–¡Yo no! –dijo el pato.
–¡Yo no! –dijo el cerdo.
–Entonces lo haré yo sola –dijo la gallinita roja.

Así lo hizo. Sabía que las semillas necesitaban agua para crecer.

–¿Quién me ayudará a regar estas semillas? –preguntó la gallinita roja.
–¡Yo no! –dijo el cordero.
–¡Yo no! –dijo el pato.
–¡Yo no! –dijo el cerdo.
–Entonces lo haré yo sola –dijo la gallinita roja.

Así lo hizo. La gallinita roja regó la tierra y esperó pacientemente para que el trigo creciera. Cuando el trigo estuvo alto y dorado, sabía que estaba listo para cortar.

–¿Quién me ayudará a cortar el trigo? –preguntó la gallinita roja.
–¡Yo no! –dijo el cordero.
–¡Yo no! –dijo el pato.
–¡Yo no! –dijo el cerdo.
–Entonces lo haré yo sola –dijo la gallinita roja.

Así lo hizo. Pronto la canasta de la gallinita roja estaba llena de trigo.

–¿Quién me ayudará a llevar el trigo al molino para molerlo a harina? –preguntó la gallinita roja.
–¡Yo no! –dijo el cordero.
–¡Yo no! –dijo el pato.
–¡Yo no! –dijo el cerdo.
–Entonces lo haré yo sola –dijo la gallinita roja.

Así lo hizo. El molinero simpático molió el trigo a harina fina y suave, y la gallinita roja volvió con un gran saco lleno.

–¿Quién me ayudará a hacer pan con esta harina? –preguntó la gallinita roja.
–¡Yo no! –dijo el cordero.
–¡Yo no! –dijo el pato.
–¡Yo no! –dijo el cerdo.
–Entonces lo haré yo sola –dijo la gallinita roja.

Así lo hizo. La gallinita roja mezcló la harina en una masa pegajosa y la amasó en una barra suave.

–¿Quién me ayudará a poner este pan en el horno? –preguntó la gallinita roja.
–¡Yo no! –dijo el cordero.
–¡Yo no! –dijo el pato.
–¡Yo no! –dijo el cerdo.
–Entonces lo haré yo sola –dijo la gallinita roja.

Así lo hizo. La cocina se llenó de la aroma deliciosa del pan que se estaba horneando, y los otros animales vinieron a ver lo que estaba pasando. La gallineta roja sacó el pan caliente del horno, y lo puso sobre la mesa.

–¿Quién me ayudará a comer este pan sabroso y fresco? –preguntó la gallinita roja.
–¡Yo! –dijo el cordero.
–¡Yo! –dijo el pato.
–¡Yo! –dijo el cerdo.
–No –dijo la gallinita roja. –No me ayudaron a sembrarlo, ni regarlo, ni cortarlo, ni molerlo ni hornearlo. ¡Lo comeré yo sola!

Y así lo hizo.

Los animales aprendieron la lección, y la siguiente ocasión en que la gallinita roja encontró unos granos de trigo, el cordero los sembró en la tierra rica, el pato los regó con cuidado cada día y el cerdo cortó el trigo cuando estaba alto y fuerte. Cuando terminaron de hornear la masa, los animales prepararon chocolate caliente y comieron el pan fresco y caliente.

25 nov. 2010

El pirata Mala Pata (poesía)

25/11/2010

l pirata Mala Pata
con su parche y su loro
salió en busca de oro
navegando en su fragata.

La historia nos cuenta siempre

que los piratas son malos
pero éste era muy distinto
no tenía ni pata de palo.

No luchaba con espadas
como ustedes pueden ver
le dolía mucho la espalda
de tanto mirar tevé.

Muy temprano en su cocina
se preparó un rico té,
quería apurar su salida
y no le gustaba el café.

Primero al súper a comprar
comida para su viaje.
Navegar los siete mares
requiere mucho equipaje.

Cuando todo estuvo listo,
la comida y su mascota
surgió un problema grave:
no podía encontrar sus botas.

Ya partió el buen pirata
en busca de algún tesoro.
Pero llegó a Mar del Plata
y allí no hay mucho oro.


Recorrió muchas ciudades,
piloteó muchos navíos.
Y lo más lindo de su viaje
fue hacer miles de amigos.

19 nov. 2010

Estuvimos en el lanzamiento de Bubok Argentina

19/11/2010

mpecemos por decir qué es Bubok: es una editorial de la era digital, de la era de la Web 2.0, de la era de la colaboración. Más que una editorial, busca ser una comunidad participativa de escritores que da a todo autor la posibilidad de publicar sus obras sin costo alguno. Y no es mentira: cualquiera puede publicar y dar a conocer sus escritos con total libertad y sin invertir ni un solo centavo.

En esto se diferencia de las editoriales tradicionales, que normalmente exigen al escritor que ponga de su bolsillo miles de pesos (o euros, dólares, o lo que sea) en la impresión de una gran tirada de ejemplares, que probablemente termine llenando una biblioteca y no haciendo otra cosa más que juntar polvo.

Alguno pensará: “si cualquiera puede publicar sus escritos, entonces debe estar lleno de basura”. Esa sería una interpretación bastante incorrecta. ¿Internet está lleno de basura? Para el que sabe buscar, no. El que conoce Internet sabe a dónde ir para buscar lo que quiere, sabe qué herramientas usar para encontrar lo que necesita. Bubok mantiene esa misma filosofía, por que facilita la búsqueda de contenidos en los libros publicados. Además, ofrece al lector interesado acceder a las primeras páginas de los libros para evaluar su contenido antes de comprarlo (tantas páginas como su autor haya habilitado). Lógicamente, los autores pueden, si lo desean, permitir la descarga gratuita de las versiones electrónicas de sus libros.

Pero lo más interesante es que el lector interesado puede comprar ejemplares impresos en papel, las cuales se imprimen por demanda, lo que significa que no hay que hacer una impresión de una gran tirada como ocurre con las editoriales tradicionales.

Bien, creo que eso es suficiente para dar una idea básica de lo que es Bubok. Esta empresa está en España hace bastante tiempo, y en estos días estableció oficinas en Argentina. Los respectivos links: www.bubok.com y www.bubok.com.ar.

El evento
Ahora, la crónica del “evento de lanzamiento”. La cita fue en el porteñísimo y lleno de visitantes extranjeros Café Tortoni. Allí estuvieron el español Ángel María Herrera, fundador y director de Bubok, y el argentino (cordobés, para más detalles) Matías Pavese, country manager de la empresa para Argentina. Además de mí, había un selecto grupo de escritores argentinos con quienes fue muy interesante intercambiar opiniones, deseos, proyectos, ideas y experiencias.

(En la foto, junto con este cronista, aparecen los capos de Bubok y un puñado de autores que se han sumado o se sumarán al novedoso proyecto editorial)

Herrera estuvo más que dispuesto a contarnos todo sobre los planes de Bubok para la comunidad local de escritores, incluyendo una casi promesa de participar con un corner o un stand en la próxima edición de la Feria del Libro de Buenos Aires y darnos un lugar para que expongamos (y vendamos, quizás) nuestras obras. Además nos estuvo dando consejos acerca de qué clases de publicaciones tienen más éxito, nos contó sus opiniones sobre la evolución de los libros electrónicos y de los libros en papel, y muchas cosas más. Se lo notó satisfecho por el interés de quienes estuvimos en esa reunión, que aunque éramos pocos, teníamos muchas ganas de participar activamente de esta flamante comunidad literaria.

Me fui del Tortoni muy feliz de haber sido parte de ese ameno encuentro de escritores, y con un proyecto muy concreto en mente: publicar los cuentos de este blog a través de Bubok, para “hacer realidad mi sueño de publicar” (parafraseando el eslógan del folleto promocional de la empresa). Llevará algo de trabajo hacerlo, por que la idea es hacerlo bien: con los textos revisados, con buena diagramación, con ilustraciones coloridas y que aporten contenido, con registro de propiedad intelectual e ISBN, o sea, con todo lo que tiene que tener un buen libro de cuentos infantiles. Quién sabe, tal vez ese sea el proyecto de Cuenterete para el 2011.
Así que, a los que visitan frecuentemente este blog, sepan que próximamente podrán comprar por una módica suma (que aún no sé de cuánto será) un ejemplar en papel o en e-book de los cuentos aquí publicados.

Nota: ya tenemos una página en Bubok Argentina, con un cuento no infantil pero entretenido (espero), llamado “El fuego purificador”. La dirección de esta página es: http://cuenterete.bubok.com.ar/

14 nov. 2010

¡No quiero ir más a la escuela!

Miguelito sufría cada mañana cuando tenía que levantarse para ir al colegio. No le gustaba ni un poquito salir de la cama para ponerse el guardapolvo, agarrar la mochila, ir a tomar el colectivo... ¡qué tortura! Y su pobre madre renegaba...

–Miguelito, ¿por qué no querés ir al cole?
–No me gusta, Ma. Me aburro, me duermo, no les entiendo a las maestras... ¿por qué tengo que seguir yendo?
–¡Por que si no vas al colegio y estudiás, vas a ser un burro toda tu vida!

Tras esa frase, Miguelito no tenía más remedio que lavarse la cara, cambiarse de ropa y salir, una vez más, rumbo a la escuela.

Y así todos los santos días. Hasta que un día, la mamá de Miguelito se cansó.

–Está bien, Miguelito. No querés ir al cole, no vayas. Y chau.

Miguelito se quedó entre sorprendido, contento y preocupado. No ir más al colegio era lo que él más quería, y su mamá le había dicho que hiciera justamente eso. Tenía que haber alguna trampa por algún lado...

Pero decidió arriesgarse. Era muy atractiva la oferta de su mamá como para no aceptarla.

Miguelito empezó entonces a faltar al colegio. El despertador ya no sonaba por las mañanas interrumpiéndole sus sueños. Su mamá ya no renegaba para que se vista, se arregle y se vaya al cole con esa pesadísima mochila.

Al principio, su nueva vida de no-colegio le pareció fascinante. Eran unas eternas vacaciones. Pero con el correr de los días, se dio cuenta de que algo le faltaba. Claro, sus amigos. Todos iban al colegio menos él, entonces no tenía con quién jugar, ni siquiera tenía a quién llamar para charlar. Pero no le importó. Al fin y al cabo podía seguir viéndolos después de clases.

Y así fue. Miguelito comenzó a encontrarse con sus amigos en la plaza o en la casa de de alguno todos los días después del colegio. Y se reía viendo cómo los demás estaban cansados de tanto estudiar, mientras él, simplemente, no hacía nada.

Pero los encuentros con sus amigos no eran como antes. Ahora todos hablaban de cosas que habían aprendido en el cole y que él no sabía. Países de los que nunca había oído hablar, planetas con nombres extraños, palabras raras... y lo más grave fue que, cuando jugaban a las cartas, siempre perdía por que los otros chicos eran más rápidos haciendo cuentas.

Así fue como Miguelito se dio cuenta de que no estaba tan bueno faltar al colegio. No sólo por que se estaba volviendo un burro (tal como le había dicho su mamá), sino por que se estaba apartando inevitablemente de sus amigos.

–Ma, ¿puedo empezar a ir otra vez al cole? –dijo, afligido, a su madre.

La mamá le sonrió con ternura y empezó a prepararle la mochila para el día siguiente.

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30 oct. 2010

Formando niños lectores

o siguiente también es un extracto de la nota “¿Me cuentas un cuento?”, aparecida tiempo atrás en el sitio web de Discovery Kids. Es una serie de sugerencias para fomentar el hábito de la lectura en los niños, de forma tal que el momento de ponerse a leer sea un momento esperado y gratificante, y no una obligación impuesta, por ejemplo, por una tarea escolar. Aquí van los consejos:
  • Crear un hábito de lectura. Hacerlo todos los días y en el mismo momento del día. Las horas que preceden al sueño suelen ser las ideales.
  • Que el niño sienta que la fracción de tiempo destinada a la lectura es importante en sí misma. No es bueno compartirla con otras actividades.
  • Disfrutar con él de ese momento mágico, y transmitirle esa experiencia de goce.
  • Seleccionar los cuentos en función de la edad e intereses de nuestro hijo. En la mayoría de los libros está indicada la edad recomendada de sus lectores.
  • Darle la posibilidad al niño de elegir qué historia quiere que le sea leída o narrada.
  • Procurar que se identifique con los personajes, permitirle que interrumpa la narración para preguntar o comentar algo, crear intriga, dejarle que cuente el final.
  • Enseñar con el ejemplo. Es mucho más fácil que se aficione a la lectura el niño que ve asus padres leer, y en cuya casa hay libros.

28 oct. 2010

Cuentos clásicos infantiles, en una obra de teatro

l flamante Grupo de Teatro Contra Reloj presentará en la ciudad de Posadas (provincia de Misiones, Argentina) su primera representación teatral. Se trata de una interesante comedia que condensa lo mejor de los cuentos para niños. El estreno se realizará en jornada doble: viernes y domingo en Sala Tempo (3 de Febrero casi Córdoba).

Con los personajes más famosos de los cuentos de hadas en escena, el recientemente conformado Grupo de Teatro Contra Reloj estrenará este fin de semana “El Baúl de la Fantasía”, una obra en la que confluyen sobre las tablas los clásicos de la literatura infantil.


El Flautista de Hamelin, Blanca Nieves, el enano Gruñón y la malvada Reina, Ricitos de Oro, el Genio de la Lámpara, Campanita, la Bruja Maruja, Caperucita Roja y el infaltable Lobo Feroz, son los protagonistas de los cuentos más logrados de todos los tiempos. Sin embargo, a partir de este viernes, también serán las estrellas principales de una desopilante comedia escrita por el bonaerense Julio Zolá y adaptada por la reconocida Azucena Fontán.

Valiéndose de un guión muy peculiar y una propuesta estética que se destaca por el maquillaje y vestuario de los once actores en escena, la obra busca reflexionar, a través del humor, sobre la franqueza de la inocencia infantil y el paulatino desencanto del mundo adulto.

En líneas generales, “El Baúl de la Fantasía” narra la historia de Miriam, una nenita muy curiosa quien, desobedeciendo a la abuela, sube al altillo de la anciana y descubre un baúl mágico que hace realidad la presencia de seres fantásticos, pero a la vez familiares: los personajes literarios.
Bajo la dirección de Pocha Sánchez Recio, conforman el elenco, por una parte, Cristian Alles, Antonella Quintana, Rossana Vázquez, Silvia Chemez, Agustina Cibils, Lili Egolf y Rocco Mujica, del Grupo Contra Reloj. Además participan Adita Baher, del Grupo Marechal, y Emi Fernández del Taller Actoral Posadas (TAP) y Taty Obregón de la Asociación Recuperar. Por último, se subrayan las actuaciones especiales de Jere BaHer y Leo Urbano.

El estreno será el viernes 29 a las 14:00 hs. en Sala Tempo (3 de Febrero casi Córdoba). Una segunda función está prevista para el domingo 31 a las 18:00 hs. Luego del lanzamiento habrá funciones todos los viernes y domingos, hasta diciembre para despedir el año.

En resumen, “El baúl de la Fantasía” es una propuesta artística tierna, divertida, una invitación a un mundo ideal… que compartir, que alcanzar, que contemplar.

Fuente: Misiones Online

24 oct. 2010

Creciendo con cuentos

l sitio web de Discovery Kids tiene una sección denominada “Para padres” en donde puede encontrarse una gran cantidad de artículos con toda clase de información útil para quienes tienen chicos de no más de 5 años. Es un buen complemento educativo para un canal de televisión que les da a los padres una confianza ciega sobre toda su programación.

Uno de estos artículos se denominaba “¿Me cuentas un cuento?” y trataba sobre la importancia de los cuentos, destacando los muchos beneficios que aporta la práctica de contar cuentos para la educación y el crecimiento de los chicos. Me refiero al artículo en tiempo pasado por que, aparentemente, desapareció de la página (si uno fuera mal pensado, creería que lo sacaron por que la narración de cuentos compite contra la programación televisiva; concepto altamente erróneo), así que, para que no se pierdan los conceptos tan interesantes que contiene, hemos decidido volcar en estas páginas un extracto del mismo:

En primer lugar, cuando un padre se acerca a su hijo para contarle un cuento, comparte con él un rico momento de intimidad e intercambio afectivo. El niño percibe en ese instante que todas las prioridades del mundo de los adultos se postergan, y que él es el verdadero protagonista y receptor de la atención y el cariño de su padre.

En segundo lugar, la narración de cuentos provee a los padres la oportunidad de dramatizar y transmitir mensajes particulares sobre contenidos emocionales y sobre valores y conductas a sus hijos. El niño podrá entender esta forma de comunicación como un acercamiento del adulto a su lenguaje y a sus necesidades, compartiendo junto con él la alegría que le provoca el cuento.

En tercer lugar, la mayoría de los cuentos, sobre todo los clásicos como Caperucita Roja, Pulgarcito o Hansel y Gretel, permiten que el niño vea proyectados en ellos sus propios miedos y conflictos. Concluyen con una solución, con un final feliz que libera del miedo: el pequeño ser resuelve sus dificultades. El orden se restablece, el niño se siente de nuevo seguro y satisfecho. Cuando el niño es pequeño, conviene que estos cuentos sean narrados por un adulto muy próximo. Su presencia y mediación lo tranquilizan y hacen tolerable la angustia que el relato pueda generar.

En cuarto lugar, los cuentos estimulan la fantasía de los niños. A través de ellos, son capaces de imaginar realidades distintas a las propias, conocer seres poco convencionales, transgredir los códigos y pautas establecidas. Poco a poco se animan a crear sus propias aventuras y personajes, contribuyendo esta práctica a reforzar su libertad creativa y su autoestima.

Por último, el hábito de narrar o leer cuentos a los niños desarrolla en ellos importantes habilidades del lenguaje y del conocimiento que les permitirán construir una sólida base para su experiencia escolar. Ejemplo de ello son la capacidad de contarnos algo que les ha sucedido en torno a un hilo conductor o tema central y con ello conferir coherencia al relato; la habilidad para secuenciar eventos en el tiempo (qué sucedió primero, qué después); la facultad de establecer relaciones de causa y efecto, y la adquisición de un lenguaje rico y complejo.

19 oct. 2010

Un cuento sobre la amistad, de Paulo Coelho

or una vez (que quizás no sea la primera ni la última) haremos una excepción a las dos premisas básicas de este blog: publicar cuentos infantiles originales. El cuento transcripto a continuación no es de nuestra autoría (pertenece a Paulo Coelho) y no es necesariamente un cuento infantil. Pero ésa es justamente la razón por la que hemos decidido incluirlo aquí, es decir, para que su mensaje enaltecedor de la amistad llegue a los más pequeños. Sin mas preámbulos, aquí va:

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Al pasar cerca de un árbol enorme, cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales.

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló el siguiente diálogo:

–Buenos días.
–Buenos días –respondió el guardián.
–¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
–Esto es el Cielo.
–Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos…
–Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera –y el guardián señaló la fuente.
–Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
–Lo siento mucho –dijo el guardián –pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

–Buenos días –dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

–Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
–Hay una fuente entre aquellas rocas –dijo el hombre, indicando el lugar. –Pueden beber toda el agua que quieran.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre.

–Pueden volver siempre que lo deseen –le respondió éste.
–A propósito ¿cómo se llama este lugar? –preguntó el hombre.
–Cielo.
–¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo…
–Aquello no era el Cielo, era el Infierno –contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

–Deberían prohibir que utilicen su nombre. Esta información falsa debe provocar grandes confusiones –advirtió el caminante.
–De ninguna manera –respondió el hombre. –En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

16 oct. 2010

¡No queremos más Halloween!

ada año, cuando empezaba el mes de octubre, Laurita se ponía de mal humor. La tele se llenaba de películas de terror. Sus programas y dibujos animados favoritos pasaban capítulos especiales de noche de brujas, que eran siempre iguales. Y ni hablar de los anuncios publicitarios... juguetes, galletitas, figuritas, postres, todo se teñía de negro y anaranjado (los colores de Halloween). ¡Qué insoportable! Tampoco entendía por qué esa costumbre de los chicos de disfrazarse y salir por las casas vecinas pidiendo golosinas y amenazando con castigos en caso de no recibirlas.

Lo malo era que ella parecía ser la única a la que no le interesaba Halloween.

Un día, cansada de tanta halaraca por esa celebración que le era ajena, decidió averiguar mejor de qué se trataba. Investigando un poco en Internet, aprendió que el origen de Halloween no era nada divertido: tenía que ver con brujería de verdad y cosas que daban miedo en serio.

“Claro, a los chicos les gusta asustarse”, pensó Laurita, “pero siempre y cuando sepan que el susto es de broma y nada más. ¡Habría que darles un susto de verdad para que se les pasen las ganas de festejar Halloween!”.

Un día, durante una charla con su maestra de matemáticas de la escuela, Laurita comentó su desagrado por Halloween y su idea de darles a los chicos un susto, pero de verdad. Entonces, la maestra le preguntó:

–¿Cuáles son las cosas que más te asustan? No hablo de fantasmas, brujas ni monstruos. Hablo de cosas que te dan miedo en serio.

Laurita pensó un momento y le contestó:

–Las cosas que más me dan miedo son los exámenes difíciles, como los de matemáticas... ah, y también el dentista... ¡y las inyecciones!
–¿Y qué te parece si les damos a los chicos un susto de verdad, combinando esas tres cosas, así de paso aprenden una lección? –dijo la maestra con una sonrisa pícara, la cual enseguida contagió a Laurita.

Maestra y alumna trazaron un plan, el cual pusieron en práctica inmediatamente. Laurita comenzó a hacer correr el rumor de que a todo niño que se disfrazase en la noche de brujas o que saliera a pedir golosinas a los vecinos, le ocurrirían cosas horribles. Claro, al principio nadie le creyó, pero se aseguró de que a todos los chicos les llegara el rumor, enviando mensajes por correo electrónico y publicando en Internet supuestas historias de niños a los que, luego de haber festejado noche de brujas, les habían tomado exámenes dificilísimos, les habían salido caries en todos los dientes y los dentistas les habían debido aplicar múltiples inyecciones para poder curarlos.

Pasó Halloween y, como era previsible, los chicos ignoraron el rumor que había hecho correr Laurita. Se disfrazaron y salieron a pedir golosinas como si nada.

Pero el primer día de clases después de la noche de brujas, la maestra de matemáticas les tomó a los chicos un exámen sorpresa (que de todos modos pensaba tomar en algún momento) y explicó a la directora la necesidad de enviar una nota a todos los padres, sugiriendo que envíen a sus hijos al dentista, ya que, por el excesivo consumo de golosinas debido a Halloween, era recomendable que todos los chicos controlaran sus dentaduras. La directora, agradeciendo a la maestra por el consejo, no tardó en incluir la nota en todos los cuadernos de comunicaciones.

Así fue como casi todos los chicos, después de haber pasado por un dificilísimo exámen de matemáticas, se encontraron en sus casas con la noticia de que debían acudir al dentista.
Al menos dos partes del terrible augurio se cumplieron para todos los chicos. Y los que realmente tenían caries, sufrieron también la tan temida inyección.

La historia acerca de los terribles castigos que recibían los niños que festejaban Halloween se hizo popular y se transformó en leyenda, y hasta fue creciendo en años subsiguientes. Fue así como los chicos comenzaron a dudar seriamente si debían o no disfrazarse y salir a pedir golosinas durante las noches de brujas.

9 oct. 2010

Libros solidarios, que además entretienen... y se venden

agamos girar la rueda del comercio, el cual (visto desde un costado algo materialista) es el impulso que mueve al mundo. Y ya que estamos, hagámosla girar para un lado que nos resulte beneficioso a todos. Es verdad que actualmente se usa mucho la solidaridad, la ecología, la conciencia social, entre otras cosas, como mensajes publicitarios para una gran diversidad de productos. No creo que eso sea algo necesariamente malo, siempre y cuando la intención solidaria/ecológica/social/etc. sea real y no se quede únicamente en el mensaje.

Por ejemplo, el libro “¿Te puedo leer un ratito?”, de Roca editorial, es una recopilación de cuentos solidarios que estará en las librerías el próximo 11 de octubre y cuyos beneficios se destinarán exclusivamente a la Fundación Pequeño Deseo, dedicada a hacer realidad los deseos de niños con enfermedades crónicas o terminales. Es común que estos niños deseen conocer personalmente a los deportistas o artistas que admiran (y éstos últimos son solidarios y aprovechan para sacarse fotos mostrando que lo son; de nuevo, esto es algo bueno, siempre y cuando las fotos no mientan).

Pero otros niños tienen anhelos particulares. El de Judith era que se publicase un libro escrito por ella. En “¿Te puedo leer un ratito?”, ese deseo se cumple. Y además, colaboran en el libro numerosas celebridades: Miguel Bosé, Ángeles Caso, Ana García-Siñeriz, Cayetana Guillén-Cuervo, Carmen Posadas, Boris Izaguirre, Marta Robles y Belinda Washington. El prólogo es de Luis María Ansón, y las ilustraciones a color, de Eugenia Martínez de Irujo… más ejemplos de una simbiosis solidaridad/publicidad en donde todos salimos beneficiados.

7 oct. 2010

I Salón del Libro Infantil en Callosa de Segura

os queda un poco lejos como para ir personalmente a hacer una cobertura periodística (como hicimos con la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires), pero lo que sí podemos hacer es referirnos al artículo de elperiodic.com en donde se anuncia el I Salón del Libro Infantil en la Ciudad de Callosa. El evento se desarrollará entre el 15 y el 29 de octubre próximos en la citada ciudad, perteneciente a la Comunidad Valenciana, en España. En la imagen puede observarse a la concejal de Educación y Cultura, María Dolores Martínez, anunciando el evento.

Habrá narración de cuentos, espectáculos infantiles, actividades... o sea, más o menos lo mismo que en todo salón o feria de libros. Algunas de las editoriales auspiciantes serán Anaya, Siete Libros y Macmillan Infantil y Juvenil.

A continuación, un extracto/resumen de la agenda del evento:

El día 15, a las 20 horas, tendrá lugar la inauguración, a cargo de Pampol Teatre, de la exposición “Los cuentos que nos hicieron soñar”, que permanecerá abierta hasta el día 29, en horario de 11 a 14 y de 17 a 20; el día 18, a las 15,45 horas, el grupo Siete Comediantes ofrecerá la sesión de cuentacuentos “Shrek se va de marcha”; el día 19, a la misma hora y por el mismo grupo, cuentacuentos “Un día de espías” y, a las 18 horas, el escritor y locutor y guionista de radio y televisión, Carles Cano Peiró dictará la conferencia “Diez razones por las que contar cuentos”; el miércoles 20, a las 15,45 horas, cuentacuentos “Blancanieves y los siete enanitos”, a cargo de Siete Comediantes y, a las 18 horas, la conferencia “La lectura a través de la imagen”, pronunciada por Miguel Calatayud, ilustrador de literatura infantil y juvenil; el jueves 21, conferencia del maestro y especialista en literatura infantil, Alonso Palacios, bajo el título “Cuentos de viva voz”; el día 23, dos sesiones de cuentacuentos, a cargo del grupo CONTarte, con los títulos “El camión de papel” y “El Rey la corona sietepiedras; los días 25 y 26, los escolares disfrutarán del cuentacuentos “Abuelos”, por Pampol Teatre y, este último día, a las 18 horas, Federico Martín, un referente en el mundo de los narradores de cuentos, ofrecerá la conferencia “Había y no había una vez”; el miércoles 27, cuentacuentos “El carro de los comediantes” por Pampol Teatre y, a las seis de la tarde, la conferencia “Conversos y consentidos. Estrategias para trabajar la poesía en el aula”, a cargo de Raúl Vacas, licenciado en Ciencias de la Información, y finaliza la programación, el miércoles 28, a la misma hora, con la conferencia “Enlibrándonos con cuentos. Los álbumes ilustrados de cerca”, de Félix Albo, un experto en narración oral.

El viernes, 29 de octubre, se celebrará en la Plaza de España a las 11,30 horas, el acto de clausura, en el que participarán escolares de la localidad.